13 enero 2015

Menos y más


Para mi el año, de verdad verdad, comenzó hoy. Ya sé que estamos casi a mitad de mes y que se supone que uno tiene que hablar de los "nuevos propósitos" antes de que sea 31 de diciembre (o máximo hasta el 6 de enero), pero es que hasta hoy entré en el mood del nuevo año. Despedirme del 2014 me costó 13 días del 2015, pero por fin pude soltarlo y aquí estoy, con muchas ganas de contarles todo lo que pienso chulear dentro de 12 meses cuando este año recién nacido se termine. 

Y como las buenas ideas son para replicarlas, me tome la libertad de hacer una lista de "Menos" y "Más", inspirada en la de Amalia Andrade una talentosa ilustradora y escritora que sigo hace rato en Instagram.

¿Preparados? ¡Aquí va!

Menos...
azúcar
- impaciencia
- maquillaje en mi cara y tintura en mi pelo
- tacones
- resistencia
- indiferencia
- almuerzos sola, sentada en mi puesto, frente al computador
- lágrimas reprimidas
- palabras atoradas entre pecho y espalda
- whatsapp
- tiempo en cosas que no valen la pena
- discusiones inconclusas
- culpa, mucho menos culpa
- parálisis análisis
- miedo
- evasión
- autoengaños
- lástima
- gritos
- suposiciones
- tristeza e "infelicidad" programada
- terquedad

Más..
Saludos al sol
+ yoga
+ sonrisas inesperadas
+ diálogos con mi cuerpo y monólogos con mis entrañas
+ besos inesperados
+ "Te amos" a mis papás (y a todo aquel que ame, con o sin razón)
+ conversaciones con mi hija, con mi hombre, con la vida
+ amor en todos los tonos de grises, y de rojos y de amarillos
+ corazón en todo lo que hago
+ agua fría, madrugadas y ejercicio
+ lagrimas (de cualquier sabor, motivo y especie)
+ cine, mucho cine, todo el cine
+ novelas de esas de amor, y terror llenas de ilusión y verdad
+ amigos... de los de siempre, de los nuevos, de los deseados, de los de esta vida y de los que estan conmigo desde vidas pasadas
+ sueños (de los que pasan mientras duermes y hacen de las noches una aventura inmensamente  divertida)
+ franqueza... sin importar las consecuencias
+ palabras en este blog, más "tinta" en mis dedos, más yo para mi y para ustedes
+ autenticidad bañada de espontaneidad
+ compasión mezclada con esperanza salpicada de fé
+ felicidad por decisión, por convicción sin importar nada más
+ meditación
+ fiesta, rumba, salsa, dance, merengue, rock, y por supuesto, vallenatico, champeta y reguetón
+ sol en todas sus presentaciones, pero preferiblemente acompañado de brisa, arena y mar

Y tu, ¿que quieres "menos" y que deseas "más" este 2015?

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14 diciembre 2014

Pedir perdón


A medida que el tiempo pasa, Sara crece y todo cambia. No sólo lo obvio, como los cuidados, las conversaciones, las preguntas y los juegos. Sino también lo más profundo: las lecciones y retos, los desafíos emocionales, la necesidad de empatía, presencia y consciencia.  

Y esto supone que criar a mi hija me pone en evidencia. A medida que nuestra vida juntas se desarrolla, son mucho más claras y frecuentes mis carencias, mi faltas, mi limitada paciencia, mi enorme deseo de control y perfección. Veo todos mis errores ahí, juntos y revueltos, con una frecuencia alta y verdaderamente incómoda. Evidentes para mi y evidentes para ella que cuando yo los paso por alto (inadvertida o deliberadamente), los saca a la luz con desparpajo,  diciendo "mamá, ¿por qué estás gritando?", o "¿eso quiere decir que estoy castigada?". O, de una manera más sutil,  inventando historias, que no son más que la repetición de la situación que acabamos de vivir, en donde, tal cual como en una fábula, recita la moraleja que debo aprender (reconozco, que muchas veces ella tiene más claro que yo, lo que tengo que aprender). 

Tweet: Y en medio de esta maternidad real y accidentada, donde la culpa acecha sin descanso, pedir perdón nos salva.  Nos lleva de una relación de poder a un contacto desde el amor y la comprensión; y tiende una red que nos mantiene a salvo de las heridas involuntarias e inevitables de ser mamá e hija, de criar-nos. 

Tweet: Decir "lo siento" ha sido la mejor manera de aprender entre las dos que cometemos errores y que nos amamos a pesar de ellos , y que ninguna es una heroína perfecta e inmaculada, sino que somos mujeres hermosas y emocionalmente complejas, mágica y preciosamente humanas.

Pedir perdón es nuestra tabla de salvación. Y hemos aprendido a echar mano de ella siempre que lo necesitamos. Después de la ira, el desconcierto o el miedo, decir "lo siento, me equivoque, estuvo mal" nos humaniza, nos pone de nuevo cerca, de manera personal e íntima, de la manera como necesitamos estar. Nos vuelve seres reales, de carne y hueso, llenos de hermosos y malos momentos, eliminando las jerarquías y ese dañino estado de sumisión y control que muchas veces supone la maternidad.

Dis-culparnos, (disculparme con mi hija) nos libera y nos hace humildes e inmensamente vulnerables. Increíblemente y hermosamente vulnerables. Y en esa vulnerabilidad compartida sólo puede haber comprensión y empatía. En esos momentos, por fortuna, sólo predomina nuestro amor y la certeza de que en esa complejidad, sobrevive, se fortalece y crece de formas increibles e insospechadas.

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