26 diciembre 2011

Modo Vacaciones

Estamos a punto de salir para el aeropuerto. Nos esperan 30 días de paseo, mucha comida y un montón de tiempo con la familia y algunos amigos. Para mi, cada viaje es un ritual que disfruto desde que comienzo a preparar maleta hasta el día que regreso a casa exhausta, deseando mi espacio y mi cama. 

Tengo mucha curiosidad por saber ( o más bien vivir) como nos va en tierra caliente con Sara. Ahora que está mucho más grandecita, que camina y balbucea como loca todo el santo día, las cosas serán muy diferentes a las vacaciones pasadas, cuando sólo tenia 5 meses. Sé que lo va a disfrutar mucho. Lleva el calor y el caribe en la sangre, de eso no hay duda.

Muero por ver a mi mamá, mi papá y a mi hermano.. Y por sentir la brisa del nordeste golpeado de frente mi rostro. Muero por estar en mi casa, es decir, la casa donde crecí y pasé la adolescencia, la casa de mis papás. Por abrazar a mi abuela y por que me bendiga en la víspera de año nuevo. Quiero tomar jugo de corozo y comer arepita de chichiguare. Y disfrutar una tarde con los amigos, mientras nuestros hijos corren y se divierten en la terraza.

Es un hecho, comenzaron las vacaciones! Así que por acá espero mantenerlos al tanto de cómo avanzan los días, de cómo nos recibe el calor y la brisa caribe, y de lo bien que la estaremos pasando. Espero que me entiendan si me desaparezco totalmente durante algunos días. Seguro estaré muy ocupada disfrutando de las vacaciones.

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25 diciembre 2011

3 x 3

Mi querida Oli de Azul Celeste se ha inventado un 3 x 3... ¿y eso qué es?

Como ella misma lo dice es un juego para:
  1. Contestar
  2. Agregar
  3. Repartir
Van 3 preguntas de 3, tienes que inventar otras 3 y pasarlo a 3 más ¿Juegas?
Si, Oli, claro que juego!!! Acá van mis respuestas:
1. Tres cosas que agradeces el día de hoy
  • Ver a Sara durmiendo placidamente en mi regazo
  • Tener techo y comida deliciosa para compartir en familia
  • Poder disfrutar del verdadero amor ( con sus claros y sus oscuros)

2. Tres cosas que más te gusten de tu físico y porqué
  • Mis ojos... es lo que me encanta de mi cara
  • Mi pelo... no sé que sería de mi pelo
  • Mis piernas...todo el mundo me las alba...
3. Tres cualidades de tu persona que más destacas
  • Sincera
  • Transparente
  • Organizada

4. Los postres que más disfrutan
  • Helado de cheesecake
  • Torta de chocolate con vainilla
  • Pecan Pie

5. Lugares que más gustaría visitar
  • San Francisco
  • La Provenza en Francia
  • Ciudad del Cabo, Suráfrica

6. Canciones que nos alegra
Mis 3 preguntas adicionales son: 
  • Principales sueños
  • Libros preferidos
  • Actividades preferidas para hacer un domingo por la tarde
Invito a jugar a:
Niñas, a jugar!!! Un abrazo!!!


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22 diciembre 2011

La carta a #PapáConcilia


Querido y apreciado #PapáConcilia:

La verdad es que no sé por donde empezar. Lo cierto es que pedir, nunca ha sido mi fuerte. No sé porque pero desde niña siempre me ha hecho más feliz dar. Sin embargo, hay momentos (este es uno de esos) en que es necesario reconocer que se necesita ayuda súper poderosa y sobrenatural como la tuya. Por eso, me he decidido a escribirte. En 1er lugar, las mamás y los papás de este mundo necesitamos que nos ayudes a ser papás. Muchos sabemos como hacerlo. Nos sale naturalmente escuchando nuestro instinto. Simplemente, la inmensa mayoría, no tiene cuando. En medio de esta agitada vida moderna, sencillamente no hay tiempo para maternar, educar, disfrutar y ver crecer a nuestros pequeños. Por eso, mi primera petición es que nos permitas a todos, encontrar la manera perfecta para tener un trabajo que nos guste, que tenga una remuneración digna y que nos permita pasar tiempo suficiente con nuestros hijos, todos los días. Además, sería ideal que nos permitas gozar de jefes y de entornos laborales más flexibles y abiertos, que podamos trabajar en casa o llevar nuestros hijos al trabajo, que existan más posibilidades de trabajos virtuales, que se valore más la calidad y resultados de lo que hacemos, que el tiempo obligatorio de oficina.

Mi segunda solicitud es para que nos regales un poco ( o más bien mucha) de tolerancia, comprensiónconsciencia. Sobretodo para que los demás, el resto de la humanidad que no es padre, entiendan la importancia de los niños y sus necesidades de cariño y presencia materna/paterna. Es importante que la sociedad interiorice que es primordial que los bebés y los niños sean criados directamente por sus padres, con leche materna, con mirada, con espacios de fusión y compenetración, con muchos mimos, besos y brazos. Además es inmensamente necesario que nos regales tribu. Si, tribu física y virtual para mi y todas las madres del mundo, para que podamos compartir y fortalecernos. Para que la sabiduría de la maternidad vuelva a pasar de unas a otras, para llenarnos de confianza, para volvernos aún más poderosas y fuertes.

Bueno, y para terminar y no abusar demasiado de tu generosidad, mi última solicitud es que nos llenes de  mucha sabiduría y capacidad de amar. Y digo capacidad de amar porque en el fondo de nuestro corazón todos sentimos amor, pero por diversas razones, nos cuesta un montón expresarlo, manifestarlo y demostrarlos a diario, en las cosas más pequeñas y simples, sin sucumbir ante el mal genio y el hastío de la rutina.

Bueno eso es todo. Quiero que tengas en cuenta (esto es muy, pero muy importante) que ésta es mi 1era carta para ti. Si, aunque no lo creas, es la 1era. Revisa en tus archivos si quieres, pero es cierto. Yo, a mis 32 años, nunca te había escrito una carta, ni como Papá Noel o Niño Dios y mucho menos como #PapáConcilia. Las razones, no vienen al caso en este momento. Pero, simplemente lo menciono porque quiero hacer uso (sin posibilidad de réplica) de mi derecho a los deseos y regalos, no pedidos y acumulados, durante todos estos años. No te pido demasiadas cosas, no me gusta abusar. Es sólo que sé que lo que te estoy solicitando necesita de un esfuercito adicional. Si, si, si ...ya sé que recibes muchas peticiones todo el tiempo, pero como yo NUNCA te he pedido nada, quisiera, sino es un atrevimiento, que hagas una excepción y pongas en tus prioridades mis humildes, pero indispensables, peticiones.

Me despido con el corazón lleno de fe y esperanza en que nos concederás, muy pronto, todos nuestros deseos.

Yo pido a #PapaConcilia es un carnaval de blogs iniciado por Conciliación Real Ya(CRYA) cuyo fin es recoger vuestros deseos de conciliación. Decidnos, qué pedís a #PapaConcilia?

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19 diciembre 2011

Viejos Conocidos

No sé que me pasa con esta época del año que la sensibilidad y la "bobada" llorona se me alborota. No se que se remueve dentro de mi, que el nudo en la garganta y la dificultad de respirar se disparan igual cuando escucho "All I want for Christmas is you", que cuando suena en la tv la canción de navidad de Dora La Exploradora. Esta mañana, mientras tendía la cama, pensaba y me preguntaba, qué será lo que estás fechas revive en mi inconsciente que me pongo tan sensible y me siento tan vulnerable. Todos los años es lo mismo. Llega diciembre y, casi de inmediato, me enfrento a una avalancha de nostalgia, acompañada de una tristeza extraña y abrumadora pero perfectamente conocida.

Luces de navidadLa navidad y el año nuevo siempre fueron fechas extrañas para mi. Mi mamá, que no es católica ni cristiana tradicional, nunca celebró estas festividades. Es decir, en mi casa nunco hubo árbol, ni pesebre, ni adornos de papa Noel. Mis hermanos y yo, nunca escribimos cartas al niños Dios, ni recibimos regalos al amanecer del 25 de diciembre. Sin embargo, conocimos y vivimos de cerca el espíritu de la navidad por que apenas salíamos de vacaciones, viajábamos casi al instante a visitar a mi abuela y a mis primos, y allá, el 24 y el 31 de diciembre, siempre se han festejado en grande. Así fue como cantamos villancicos y rezamos novenas, haciendo coreografías como show central de cada celebración, dando el feliz año en medio de pitos y fanfarrias. La pasábamos felices, pero para mi, siempre se sintió extraño. Es decir, era como si me faltara algo o le temiera a algo. Como si tantos momentos de felicidad y euforia fueran un presagio de que la decepción y la tristeza nos estaban esperando a la vuelta de la esquina. O como si, de repente, esos momentos tan esperados, revivieran dentro de mi un sentimiento de perdida vivido cuando era más niña, tal vez cuando era bebé. Y así, con un montón de sensaciones contradictorias que aún me cuesta enunciar, lloraba desconsolada cada 31 de diciembre mientras mi abuela me besaba y me bendecía, llena de felicidad pero también de una inmensa sensación de desamparo. Era como un transe que no podía controlar ni evitar, por mucho que me esforzará. Como un tipo de exorcismo personal e íntimo, que se repetía año tras año. Como si me enfrentara a una suerte de demonios internos que me recordaban un miedo inmenso a perder a los que más quiero.

Con el pasar de los años y el recorrer del tiempo, aprendí a controlarme mucho mejor. Ahora, puedo contener las lagrimas que sin motivo aparente quieren brotar desesperadamente, apenas suenan los pitos y comienzan a repartirse los besos y los abrazos. Sin embargo, aunque las lagrimas se escondan, los sentimientos y la nostalgia aún revolotean en mi alma y en mi corazón. Y, ahora, después de mucho tiempo, tal vez por la luz y la sabiduría que me ha dado la maternidad, intento enfrentarme a estos "viejos conocidos" de otra manera. Creo sentirme capaz de entenderlos y de mirarlos de frente. Los reconozco, y quiero escudriñarlos para tratar de resolver ese sinsabor interno que me angustia y que me llena de lagrimas. Por eso, para mi, estos días más que de fiesta serán de reflexión, de búsqueda. De pensarme mucho, de intentar recordar dónde y cómo algo se rompió dentro de mi hace mucho, y de buscar la goma y la técnica perfecta de unir las piezas, con un nuevo y mejor sentido, para que quizás el próximo año, ya no duela. O por lo menos, duela mucho menos.


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16 diciembre 2011

Un poquito de mi alma

Para despedir esta semana, Sandra de ¡Anda si es mamá! me pasa este premio súper personal "Déjame ver tu alma". Y como es costumbre para dejar ver mi alma debo contestar unas cuantas preguntas.
  • ¿Cómo te definirías a tí misma? Como una persona llena de ganas de vivir y disfrutar de su vida al máximo. Mamá y mujer, 1ero que cualquier cosa. Con mente abierta y con muchos deseos de conectarme con mis sueños y pasiones para encontrar la manera de vivir de hacer lo que me gusta. 
  • ¿Qué es para tí la amistad? Es la que te da la posibilidad de escoger la mejor familia que podrías tener.
  • ¿Crees en el amor vía internet? si crees, ¿te ha sucedido alguna vez enamorarte de alguien por este medio? No, para nada. No para mi, por lo menos. Aunque conozco casos de parejas muy felices y exitosas.
  • ¿Día o noche? Día, sin duda... aunque la noche también tiene su encantó
  • ¿Qué va antes, el amor o el sexo? Siempre el amor... no me imagino el sexo sin amor.
  • ¿Café con o sin leche? Ni café, ni leche.
  • Qué elegirías entre dos cosas, ¿recibir un beso de alguien enamorado de ti pero a quien tú no correspondes o besar a alguien a quien quieres pero que no te corresponda? Ninguna de las dos... he vivido las dos situaciones y ambas son fatales. Nada como ser correspondido.
  • ¿Qué odias y qué te atrae de una persona? Odio que no me escuchen y que no se tomen el tiempo para sentir empatía y ponerse en mis zapatos. Los detalles simples de todos los días, junto con la inteligencia y la capacidad de sostener una conversación realmente interesante.
  • ¿Crees en el amor a primera vista? No, esos solo pasa en los cuentos de hadas.
Y ahora, el turno es para ustedes:

Angela de Logos y filias
LadyVaga de Dolce Far Niente
Eli de Mommy 24/7

Felicitaciones y ahora dejemos ver un poquito de su alma.


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14 diciembre 2011

Madres ideales vs madres reales

Desde que me convertí en madre he vivido en carne propia la presión de las expectativas, irreales y altamente exigentes, que el resto del mundo deposita en nosotras como madres. Ese es un plus con el que comienzas a lidiar desde el 1er día y del cual, no se porque, nadie nunca te advierte. Es irónico porque aunque se nos apoya y sustenta poco, se espera de nosotras, prácticamente, la perfección. El peso de la imagen de una madre ideal, que existe únicamente en el inconsciente colectivo occidental y en los cuentos de hadas, parece aplastarnos sin remedio. Casi todos, a nuestro alrededor, esperan que seamos capaces de cumplir con una lista de estándares bastante alta (por no decir imposible). Se da por hecho que somos una especie de súper seres todopoderosos, madres in-creíbles de esas que nunca pierden la paciencia, que nunca se cansan, que pueden con todo (casa, hijos, marido y jefe incluido), que lo saben todo. De esas que no tienen dudas y que siempre están impecables, de pies a cabeza. Que tienen bajo control todos los asuntos, que no se asustan con nada. Que además de cocinar saben hacer mil y una manualidad. Expertas en todo: matemáticas, biología, plomería, decoración y medicina. Dominando a la perfección el arte de ser controladas, pero siendo a la vez alegres y espontáneas. 

En contraste, todas, sin excepción, somos madres reales, lo que quiere decir, bastante alejadas de esa idea de un espécimen sin tacha, ni errores. Nacemos madres imperfectas, luchando contra nuestra propias carencias y contra lo que piensan de nosotras los demás. La mayoría del tiempo estamos dispuestas pero agotadas; cultivando, con mucho esfuerzo, el arte de la tranquilidad y la paciencia; agobiadas por la falta de tiempo; intentando llegar a todo, sin lograrlo realmente; preocupadas por no saber casi nada, pero sin tiempo para aprender todo lo que se espera; sin saber a ciencia cierta como compaginar el trabajo con el hogar; llenas de dudas, inseguridades y soledades; muy poco arregladas (la mayoría del tiempo); confrontadas con nuestros deseos y sentimientos de madre, en medio de una realidad que nos valora poco y, cada día, nos hace más difíciles las cosas. Que no nos permite ser la clase de mamá que queremos, esa que no está al tanto de ciertos requerimientos y formatos, porque es más importante el orden social establecido que el bienestar de la diada madre e hijo. Somos madres reales, imperfectamente reales, llenas de amor y también de errores, con necesidades de ser soportadas y apoyadas muchas más veces de las que se piensa, con muchas certezas pero también llenas de muchas inseguridades. Somos complejas, somos mujeres. Somos, simple y sencillamente, como cualquier otro ser humano.

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09 diciembre 2011

Criar y ser mamá

Ser mamá es un rol que siempre nos toma desprevenidas. Nada nos prepara para el terremoto emocional que significa verse de un día para otro, de frente, con este pequeño ser que depende enteramente de nuestra capacidad de amar y maternar. Mucho más en estos tiempos modernos donde, la mayoría, no solo estamos solas, sin tribu que nos soporte y ayude, sino que también nos encontramos totalmente desconectadas de nuestro instinto de mujer-madre, que existe, pero que se encuentra relegado a los rincones más escondidos de nuestra consciencia. Solo cuando tenemos a ese diminuto ser entre brazos comprendemos que una cosa es querer ser mamá y otra muy distinta serlo. 

Entonces comienza un proceso que tiene varios caminos. El deseable, el de poder re-conectarnos con nosotras mismas a través de nuestro recién nacido para poder suplir con verdadera entrega y amor sus necesidades emocionales y físicas, es un camino que requiere de mucha valentía y capacidad de introspección. No todas somos capaces de recorrerlo. Duele reconocer que nuestro deseo de traer un niño  al mundo y el amor sin proporción que sentimos por él, no sea garantía de que seremos capaces de afrontar la maternidad de manera natural y placentera. Por eso, muchas prefieren, después del nacimiento, seguir ocultando esos demonios que atormentan y duelen, manteniendo su vida actual lo más parecido posible a lo que era su vida sin un bebé. Entonces, ese bebé se ve forzado a adaptarse a la vida que ya tenía su madre, sin posibilidades de recibir lo que más necesita: tiempo, brazos, leche materna, presencia y contención sin medida. No las culpo, es complicado ir contra corriente. Más aun cuando para la sociedad en la que vivimos, esta crianza desde el desapego y el desconocimiento de las necesidades del recién nacido, lamentablemente, es lo normal, lo usual. Es lo que nos mantiene conectadas a "el mundo" donde somos seres productivos y nada más, impidiéndonos sumergimos en los terrenos desconocidos del postparto, donde nuestra mente y corazón solo tienen  disposición para fusionarse con el bebé.

Por fortuna, cada vez más madres recientes decidimos buscar más allá de lo que a simple vista se vende como normal. Desde el embarazo comenzamos a sentir una necesidad inexplicable de poner por encima de nuestros deseos, los deseos de nuestro hijo. Comenzamos una búsqueda por encontrar una luz que nos sirva de guía para esta ruta que decidimos emprender. Leémos, hablamos, interactuamos con otras madres, nos damos cuenta que nuestras propias carencias infantiles de apego y maternaje afloran de manera inmediata cuando nos convertimos en mamás. Exploramos dentro de nuestra alma, vencemos fantasmas,  luchamos batallas íntimas y personales, y comenzamos a despertar a la maternidad desde nuestro instinto más animal. Desde lo mamíferas que somos. Sin ningún tipo de condicionamientos ni prejuicios, sin explicaciones racionales, dejándonos llevar por las hormonas y la emocionalidad, por la oxitosina que corre por nuestro cuerpo, por la leche que brota de nuestros pechos, por el niño que solo desea estar pegadito a su mamá.

Criar y ser mamá es una experiencia hermosa pero retadora. Nos expone, nos deja sin ningún tipo de mascaras. Nos hace sentir vulnerables. Pero al mismo tiempo, nos conecta (si estamos dispuestas), nos vuelve inmensamente capaces y poderosas, eleva nuestras capacidades, nos hace descubrir nuestros "súper poderes" que van desde alimentar y consolar a punta de teta, hasta curar heridas de la piel y de alma con emplastos de besos y abrazos. Criar y ser mamá es gratificante pero no es nada fácil. Requiere de esfuerzo, de paciencia, de empatía, de capacidad de adaptación al cambio. De un buen estado físico pero mucho más de una desarrollada consciencia emocional, que nos permita reconocer nuestras necesidades y las necesidades de nuestro bebé. Criar y ser mamá es la más importante labor que podemos desarrollar para la sociedad. Donde todos los momentos, sin importar si nos parecen malos, regulares o buenos, valen la pena.

Escrito para El blog de Rana Rosa. Publicado el 4 de diciembre de 2011.


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04 diciembre 2011

Un ramo de flores para "La mamá de Sara"

Silvia de Ser madre: ¡toda una aventura!, Carol de Con ojos de madre y Paola de Creciendo juntas engalanan mi blog con un hermoso ramo de flores!!! Lo recibo feliz y de inmediato lo paso a las siguientes 10 joyas de la blogosfera maternal:
  • Cuando olía a Vainilla: dulce e indispensable, como la vainilla.
  • El oficio de ser mamá: muchas mamás con un solo propósito, compartir su experiencia criando de la mejor manera a sus hijos.
  • Me gusta ser mamá : experiencias sinceras de una mamá de dos pequeños.
  • Azul Celeste: Las aventuras, intereses y desvelo de la vida de Oli, mamá de dos princesas.
  • Carrusel de Sofia: La mamá de Sofia nos cuenta como es experiencia como mamá.
  • Minerva y su mundo: Relatos sinceros de una mamá que cría con leche materna, apego y colecho.
  • Madres Cabreadas: reflexiones de una mamá que dice sin pelos en la lengua lo que le molesta.
  • A flor de pell: Miriam nos cuenta lo que piensa de la vida y de la maternidad.
  • El blog de Sarai Llamas: la maternidad vista con mucho humor.
  • Anda si es mamá: una mamá que "No pretendo dar consejos, juzgar ni sentar cátedra. Simplemente explicar mis experiencias, mis sentimientos, anhelos, alegrías, frustaciones también, relacionadas con mi nuevo papel de ser madre".
Un beso y mil felicitaciones a todas!!!


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03 diciembre 2011

No más mocos!!!

Sara lleva 4 días de mocos, muchos mocos. No tiene nada más, ni fiebre, ni malestar, ni decaimiento, solo un montón de flema que no la deja respirar. Anda brincando por la casa con la boquita abierta, respirando por la boca. Ronca tremendamente cuando duerme. Es más que evidente la dificultad que tiene para respirar. Y yo me la pasó torturándola con el suero fisiológico, unas... veinte veces o más al día. Lo peor es que, al parecer, no hay nada más que hacer. Quisiera que supiera soplarse para que pudiera botar ese montón de secreción que la tienen totalmente tapada. Pero por mucho que he intentado enseñarle, no logro que me entienda y en lugar de soplar, los aspira con fuerza... ya me di por vencida, enseñarle a una niña de 16 meses una maniobra efectiva para deshacerse de sus mocos es un caso perdido. Para rematar y como era de esperarse, yo estoy con la garganta adolorida (otra vez) e igual de mocosa desde ayer. 

Escucho consejos y sugerencias al respecto.... NO QUEREMOS MÁS MOCOS !!!!


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01 diciembre 2011

Los miedos

Tengo claro que los niños son niños y que gracias a eso las travesuras están aseguradas. Y aunque ya estoy bastante acostumbrada a las caídas y golpes que Sara se da a diario, cada vez que ocurre algo más allá de las pilatunas normales, no puedo evitar que mi cabeza se inunde de manera instantánea de miedos. Los miedos... esos mismos que me atormentaron durante los dos primeros meses de mi vida como mamá. Recuerdo que en medio de la avalancha de hormonas y de cambios, los miedos me acosaban. Se ocultaban detrás de cualquier cosa, para asustarme, permanentemente y sin tregua. Eran miedos de todo tipo y clase. Miedo a que se ahogara, a que dejará de respirar, a que no comiera lo suficiente, a que tuviera cólicos, a que se enfermara, a que se me resbalara durante el baño,...miedos a herirla, a perderla. Y ahora, que ya esta grandecita, que dice varias palabras, que camina, que hace mil y una travesuras, los miedos vuelven irremediablemente. 

El lunes salí para mi clase de pilates como todos los días. Llegué me relaje, y me concentré en mi respiración. Extrañamente olvidé poner el celular en silencio como siempre lo hago. Sólo habían pasado 15 o 20 minutos cuando timbró. Y yo, que siempre lo ignoro cuando suena en medio de la clase, sin dudar, me levanté a mirar de quien era la llamada. Mi primer impulso fue ignorarla, para que el celular dejara de timbrar, pero de pronto caí en cuenta que era de la casa. Me pareció muy extraño que la niñera me llamara. En los 12 meses que lleva cuidando de Sara, una o dos horas al día, nunca me había llamado. Tuve la certeza de que algo había pasado. Sentí como los miedos comenzaban a desperezarse, abriendo los ojos, estirando los brazos y asomándose tímidamente de donde habían estado escondidos, descansando, todo este tiempo. Me llene de adrenalina, pero mantuve, con mucho esfuerzo, la calma. Llamé a casa y cuando me contesto la niñera, visiblemente (o más bien audiblemente) nerviosa y asustada me contó que Sara se había encerrado con seguro en la alcoba principal y que no podía sacarla. Yo solo atiné a decir "Ya voy para allá" y salí corriendo como loca, mientras los miedos taladraban mi cabeza. Me la imaginaba llorando a grito herido dentro del cuarto. Pensaba en los peligros del baño, la tina, la ventana, la cama....En 5 minutos estaba en casa. Y efectivamente, como mi esposo ya había vaticinado, Sara, jugando, cerró la puerta detrás de la niñera y acto seguido oprimió el botón del seguro. Intentamos abrirla con todo lo que se nos ocurrió, mientras el cerrajero venía en camino. Yo sentía que la cabeza me iba a explotar y Sara, en el interior del cuarto, hablaba solita, se asomaba por debajo de la puerta pero no lloraba. No quedaba más que guardar la calma y esperar. Los miedos seguían apoderados de mis pensamientos. La niñera le hablaba y le daba indicaciones para que abriera la puerta. Sara, como si no fuera con ella jugaba y hablaba sola por todo el cuarto. Por fin, después de 40 minutos eternos llegó el cerrajero. En 5 minutos había abierto la puerta y la tranquila Sara, para la que todo el momento no había sido más que un divertido juego, ya estaba afuera en mis brazos. 

Como siempre me pasa, después de que este tipo de episodios están resueltos, los miedos me destruyen. Me toman como si fuera un saco de box y me golpean. Mi mente, gracias a su efecto, se vuelve un remolino de malas ideas, de todo lo trágico que hubiera podido pasar, de culpa, de malas posibilidades. Quedo agotada y exhausta debido a una incontrolable paliza de malos pensamientos. Por fortuna, el tiempo pasa y los miedos se cansan, entrando de nuevo en stand by, dándome un espacio, un respiro, dejandome volver a la normalidad.

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29 noviembre 2011

Enseñando sobre porteo

Como muchos saben, desde que nació Sara, yo hago parte de la familia Abrazarte Portabebes, no sólo usando sus productos para cargar a mi pequeña princesa a todos lados, sino también como distribuidora en Bogotá. Esta labor hermosa de enseñar a otros como pueden llevar a sus hijos bien pegaditos la mayor parte del día, realmente me encanta. Hoy precisamente tuvimos nuestro taller. Una vez al mes convocamos a todos los interesados en el tema y a los que ya tienen un portabebé ergonómico en uso, para hablar de los beneficios de llevar a nuestros hijos en brazos, de las posturas correctas y las incorrectas, además de mostrar todos los tipos de portabebes que tenemos, practicar nuevos nudos y formas de utilizarlos. El taller dura dos horas y siempre es una oportunidad de oro para compartir y conocer a otras mamás y papás, preocupados e interesados por el bienestar de sus hijos. Sin importar si viene una sola pareja o los asistentes son un montón, siempre salgo recargada de estos encuentros. Es increíble como el hecho de compartir con otros, cara a cara, mi experiencia como mamá y como usuaria satisfecha de los productos, se convierte en una terapia que me llena de felicidad. Ni se diga cuando veo la cara de satisfacción de otros padres al encontrar en lo que ofrecemos, aquello que han estado buscando por tanto tiempo. Nuestras palabras llenas de respeto y empatía por los niños y sus necesidad, hacen eco en ellos, validando lo que en el fondo de su corazón ya saben. 

Ver el salon lleno de padres con niños de todas las edades, mamás lactando a sus bebés sin ninguna preocupación, todos concentrados en nuestros hijos y enamorados de ellos, compartiendo nuestro sentir y nuestra experiencia, me hace pensar que algo está cambiando. Que existe un deseo genuino de muchos padres por hacer las cosas de manera diferente, por criar más desde el corazón, por dejar de reprimir el amor que necesitan nuestros pequeños, por estar a su lado, compartiendo su tiempo, brindando presencia la mayor parte del tiempo. Con ganas de no separarse de ellos los primeros años, conscientes de lo importante de esta etapa que se pasa volando.

Criar a mi hija con presencia, leche materna, colecho y respeto, así como enseñar a otros sobre porteo, me permite ser parte activa de este movimiento lleno de empatía y amor, que cada día toma más y más impulso en el mundo y en nuestro país. Aún somos pocos, pero de a uno en uno, estoy segura que en poco tiempo, seremos muchos. Estoy segura que criar con amor, contacto, respeto y empatía a nuestros hijos, es la mejor manera de cambiar el mundo.

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24 noviembre 2011

Ni es lo mismo, ni es igual

Por estos días la blogosfera maternal, puntualmente la española, ha estado revolucionada. Y aunque no soy de allá, ni vivo en la Gran Vía, me he encontrado absorta en el tema durante varios días. Todo comenzó el pasado domingo después del anunciado triunfo en la elecciones del Partido Popular (PP), cuando en medio de la celebración en un balcón, apareció doña Soraya Saénz de Santamaría. Para un espectador cualquiera, este simple hecho hubiera pasado totalmente desapercibido. Pero para muchas mamás españolas que luchan por una baja maternal justa y respetada por empresarios y sociedad, y por unas políticas adecuadas de conciliación trabajo-familia, el hecho de que este personaje público (y ahora en el poder), apareciera tan campante en la celebración, habiendo dado a luz hace tan solo 15 días, ha sido como un baldado de agua fría en pleno invierno. La indignación a crecido aún más cuando después se conoció que además, ha renunciado a su licencia de maternidad para asumir la responsabilidad de ser quien realice el traspaso de poderes entre en gobierno saliente del PSOE y el entrante del PP. Lo cierto es que la discusión está servida. Y, la polarización a la orden del día. Las opiniones al respecto abarcan todos los tonos y colores. La mitad, la condena y la otra mitad, la absuelve. Casi todos con los mismos detalles y la misma información, la excusan tranquilamente o la condenan a muerte. Para unas es una "mala madre" que además de dejar a su bebé cuando más la necesita, da un pésimo ejemplo al no tomarse, por lo menos, los días obligatorios de baja maternal a los que tiene derecho. Para otras es un ejemplo de mujer, que tiene claro que algunas oportunidades solo se ven una vez en la vida y que, lamentablemente para su bebé, la oportunidad de su vida le ha llegado ahora que acaba de convertirse en mamá, y por nada del mundo la puede desaprovechar. Al parecer todo el tema se reduce a dos bandos. No existen, termino medio en la discusión. Los grises pecan, una ve más, por su ausencia. Y, para mi, desde el otro lado del mundo, este es un tema de grises. Si, de grises, de términos medios, de tolerancia, de respeto, de verdadera conciliación. 

Por una parte, y haciendo de abogado del diablo, más allá de las fotos de doña Soraya en el balcón celebrando el triunfo de su partido y el anuncio de que será la encargada de la transición, no sabemos nada. De esos simples datos, parte toda suerte de especulación al respecto. No sabemos cuál es su sentir, cuál es su situación, qué piensa su marido, cómo va a ser su reincorporación, cómo piensa manejar su día a día... en fin, no tenemos ningún otro detalle que nos de luces de que es lo que realmente pasa por su cabeza, ni de si se sintió obligada o no tuvo otra opción (aunque yo soy de las que piensa que si sabes lo que quieres, siempre tienes opciones). Por lo tanto, es un poco ligero juzgar su decisión (si es que tenemos derecho a hacerlo). Por la otra, creo que lo importante de todo este tema es poder garantizar que las madres y padres tengamos opciones reales para elegir, libremente, con conocimiento y sin presión, como deseamos organizar nuestra vida laboral y familiar. Desde ese punto de vista, cualquiera de las decisiones que tomemos deben ser validas y respetables. Tanto la de la mamá que desea dedicarse 100% a sus hijos (como yo), como la de la que prefiere ceder su tiempo de baja al papá para regresar al trabajo cuanto antes, así como la de la que quiere trabajar sólo medio tiempo para estar con su familia el resto del día. Cada familia es un mundo, así que cada quien vera que le horma mejor. 

Pero también es cierto, que independientemente de que cada decisión sea personal, valida y respetable, cada una tiene implicaciones muy diferentes. Decidir una u otra cosa, ni es lo mismo, ni es igual. El hecho de que se tenga la posibilidad de escoger volver al día siguiente al trabajo después de haber dado a luz, no quiere decir que sea lo mejor para mamá, bebé, familia y sociedad. Y aunque cada quien tiene derecho a decidir que hacer y a tener opciones, que es por lo que se lucha al final, claramente lo deseable sería que a ningún bebé se le negará este periodo de fusión con su mamá, de extero-gestación, que también es su derecho. Sin duda, la carencia de este periodo de maternaje, al final, termina pasando factura. No solo al bebé, sino también a la madre, a la familia y a todos y cada uno de nosotros, como sociedad.

Para mi, lo único claro al final, es que todo este asunto de las decisiones de la futura ministra pone en evidencia que la conciliación es un tema que tiene que comenzar con un cambio de mentalidad de todos. De los que nos dirigen, de nuestra familia, de nuestros esposos, de nosotros mimos. La idea de que podamos llevar y disfrutar de manera equilibrada nuestra vida profesional y familiar es, sin duda, inmensamente revolucionaria. El equilibrio, como siempre, es una virtud difícil de conseguir pero absolutamente necesaria. También creo que la ministra perdió una oportunidad de oro, para potencialidad su situación como madre reciente y mujer en el poder. Su situación era perfecta para demostrar, con detalles como llevar a su bebé en un fular, que ella y su partido están realmente conscientes y conectados con la conciliación familiar. Que lástima que nadie, ni siquiera ella, lo hubiera visto así. 

Por ahora, independientemente de las decisiones que tomen los demás, hay que seguir luchando por una verdadera conciliación, por tener opciones para ser mamás si queremos, para trabajar si es lo que deseamos, para compaginar las dos cosas de la mejor manera, si es lo que necesitamos. Reivindicando nuestros derechos como mujeres, como madres, como profesionales, pero sin sobreponerlos a los derechos y necesidades de nuestros hijos. Es imposible pretender que todos sientan y vivan la maternidad paternidad como nosotros. Si queremos respeto, primero debemos manifestarlo respetando las decisiones de los demás así no la compartamos. Así pensemos desde nuestra perpectiva, que no son correctas, que son erradas y equivocadas. Así sepamos que ni es lo mismo, ni es igual

22 noviembre 2011

Regalo de aniversario

Hace unos días recibí un mensaje maravilloso. Cada una de sus palabras estaban rebosantes de paz y de esperanza. Era un mensaje de una amiga, que se siente mucho más cercana a mi ahora, debido a su propia maternidad. Me escribe emocionada. Y yo me emocione profundamente con sus palabras. Me cuenta que pronto nacerá su bebé. Me habla de crianza con apego saludable y de parto respetado, temas que hasta hace un tiempo no me imagine tocar con ella, ni con nadie. Me dice todo lo que está disfrutando de sus últimos días de embarazo. Confiesa que me lee. Yo estoy sorprendida y muy, pero muy emocionada. Nunca pensé que ella leyera mis palabras y desahogos maternos. Encontrarse con mi blog, según escribe, con mis posts y con mi vida llena de Sara, le da alegría. A mi todo su mensaje me parece increíble y me llena de satisfacción. No solo por que me siento honrada de ser la depositaria de sus palabras y su confianza, sino por que al llegar, preciso en este momento, cuando cumplo un año de estar escribiendo semana tras semana este blog, las siento como un bálsamo, como una bendición, como un regalo de aniversario. 

Hace 12 meses, cuando comencé a escribir una entrada tras otra, nunca imaginé lo lejos y lo hondo que podrían llegar estos pensamientos tan particulares, tan míos. Nunca pensé que me daría tantas satisfacciones y regalos, que me acercaría a viejos amigos y nuevos conocidos, de una manera tan diferente, de una manera totalmente desconocida y especial para mi. Este blog, me ha llenado de confianza y me ha regalado la confianza de los demás. Que inmenso regalo, ¿no creen? Cada uno de los comentarios que recibo, han estado llenos de buenas energías, de apoyo, de puro y simple amor. Escribirlo, me ha permitido ir descubriendo caminos distintos de encuentro, desde mi experiencia como madre y mujer, desde las vivencias maternales y paternales de cientos de amigos, conocidos y desconocidos. Ha sido un camino de autoconocimiento y exploración interna. Me ha enseñado que la palabra "amistad" tiene un significado más grande, amplio y complejo, del que yo conocía. Me ha ayudado a tener más fe, a confiar y a querer, sin siquiera conocer en persona, al depositario de mis afectos. Me ha ayudado a crecer, a utilizar los errores y los momentos difíciles como un trampolín para aprender, para curar a la niña que aún llevo dentro. Me ha permitido vibrar con las historias de otros, constatando que la tribu crece, que cada día hay más mamás y papás que confían en sus instintos y que creen que el amor respetuoso es la mejor manera de criar a sus hijos. Hoy, gracias a cada mensaje, cada comentario, cada palabra que mis palabras han inspirado, me siento feliz y orgullosa de haber perdido el miedo a escribir, a exponer y publicar mi alma y mi corazón en "La mamá de Sara". 

Gracias a todos ustedes por leerme, comentarme y llenarme de cariño con su tiempo y sus palabras. Gracias a ustedes, ser una mamá bloguera es una maravillosa experiencia.


Feliz aniversario a "La mamá de Sara"!!!

PD: y este además es mi post número 100!! :D

18 noviembre 2011

Tu blog tiene duende :)

Cada vez que recibo estos hermosos y significativos premios, hechos de mamás blogueras para mamás blogueras, no puedo evitar que en mi rostro se dibuje una inmensa sonrisa.  "Tu blog tiene duende, Your blog is special" es el último premio que me otorgaron por partida doble: gracias a Paula de Mama de una Monita y Elva de Cuando Olía a Vainilla. Que honor!!! Me alegra mucho que este espacio lleno de mis pensamientos y palabras, sea especial para ella y para otras mamás. 

Para recibir este premio tan special, debo contar cual es mi palabra favorita. Para una persona como yo, que ama leer y escribir, y para quien las palabras son mágicas e inmensamente poderosas, escoger una sola palabra es una tarea bastante complicada. Así, que llevo toda la tarde debatiéndome entre una y otra sin lograr decidirme. Después de pasar por las más típicas (y cursis, porque no decirlo: paz, amor, mamá, corazón) y por otras, no tan típicas (empatía, apego), creo que la palabra que merece el título de "mi palabra favorita" es la que representa y significa quien soy yo y lo que es mi vida ahora. Así que mi palabra favorita tiene que ver con la personita que marca el ritmo de mis días. Mi palabra favorita es "Sara". 

Bueno, y creo que no es necesario explicarles porque ésta es la palabra que prefiero por sobretodos las otras. Sara es mi razón de ser, mi luz, mi oscuridad, mi fortaleza y mis carencias. No sería quien soy, si ella no hubiera llegado a revolcar mi vida, y a hacerla más feliz y maravillosa. Te amo mi terrible princesita.

Ahora, taratatan... este premio es para:

Bren, de Amo ser Mamá

Felicitaciones y un beso gigante a todas!!

Que raro!! primera vez que oigo eso!!

Señora: Sara está divina y ya come de todo?
Esposo: si claro!! come carne, pollo, le encanta el arroz, también la fruta y completa con teta, claro!!
Señora: ¿Teta?, ¿cómo así?, ¿aún toma teta?, ¿y eso porqué?, ¿tiene algo?, ¿está enferma?
Esposo: no, nada!!! de hecho nunca se ha enfermado!!
Señora: y ¿por qué toma teta aún?, ¿luego no es hasta los 3 meses?
Esposo: No, se recomienda hasta los dos años. Además, mamá e hija quieren. 
Señora: que raro!! primera vez que oigo eso!!


La lactancia prolongada sigue siendo una rareza. Conversaciones como estás me recuerdan el largo camino que aún nos toca recorrer. Hay que enseñar mucho al respecto, con palabras pero más con el ejemplo. Normalizar que un niño mayor de un año tome seno, no es nada fácil. Por fortuna, cada día somos más las madres que nos esforzamos, pasando por encima de los prejuicios y de las dificultades, para sacar adelante nuestra lactancia prolongada. A pesar de todo, estoy feliz de seguir adelante con la lactancia de Sara. 

17 noviembre 2011

Lo que todas deberíamos saber sobre la obstrucción de un conducto mamario

Si me siguen en twitter o a través del blog ya sabrán que estoy saliendo de una dolorosa obstrucción de un conducto mamario. Por suerte, este tipo de problema, en lo que llevo lactando a Sara, solo se ha presentado 3 veces. Sin embargo, cada una de ellas ha sido desafiante, emocionalmente, y muy doloroso, físicamente. Este último episodio fue particularmente intenso, y me ha hecho reflexionar acerca de lo poco que sabemos al respecto. De hecho, tengo que reconocer que yo sólo me documente bien del tema la 2da vez que lo padecí. Por eso, me parece importante contarles un poco de qué se trata, cómo podemos evitarlo y qué debemos hacer para tratarlo de manera rápida y efectiva, en términos médicos, por supuesto, ya que soy una convencida de que las razones emocionales tienen que ver mucho con el tema. Pero bueno, eso ya será tema de otro post.

¿Que es la obstrucción de un conducto?
Un conducto obstruido es un conducto mamario en su pecho que está bloqueado. Los conductos mamarios llevan la leche materna de las glándulas (pequeños sacos) en donde se produce, hasta su pezón. Cuando un conducto está bloqueado, el flujo de la leche al pezón puede disminuir o detenerse. La leche puede acumularse y causar que se forme un bulto sensible (doloroso al tacto) en su seno.



¿Por qué ocurre?
  • Vaciado de pecho incompleto. Todo lo que evita que sus pechos se vacíen por completo puede aumentar el riesgo de que tenga un conducto obstruido. Esto incluye pezones doloridos o dañados que hacen que amamante con menos frecuencia. Usted puede amamantar menos si estás cansada o estresada. Sus pechos puede que no se vacíen por completo si se apresura durante las sesiones de lactancia con su bebé. Limitar cuanto tiempo se alimenta el bebé cada vez o cambiar de pecho para alimentar a su bebé demasiado temprano también aumenta su riesgo. A medida que su bebé crece, es posible que se distraiga fácilmente y deje de amamantar antes de lo usual. Es posible que duerma más o mire a su alrededor más en lugar de enfocarse en amamantar. Saltarse las sesiones de lactancia también puede causar que la leche se acumule y llevar a un conducto obstruido.
  • Presión en sus pechos. Llevar bolsas de pañales pesadas, portabebés, bolsos, o usar ropa ajustada puede apretar y ejercer presión sobre sus pechos. Esto puede apretar los conductos mamarios y atrapar leche adentro de sus pechos
  • Senos ingurgitados. Esto es cuando los senos están muy llenos de leche. La leche puede gotear de sus senos entre sesiones de lactancia. La leche puede salir en forma de spray de uno de sus senos mientras que está ocurriendo el reflejo de la bajada en el otro. El reflejo de la bajada de leche es cuando la leche sale de las glándulas a través de los conductos mamarios hacia su pezón.
  • Leche materna que se ve más espesa de lo normal. 
  • Historial de lactancia. Usted podría correr un mayor riesgo si usted ha tenido un conducto obstruido en el pasado.
¿Cuáles son los síntomas?
Cuando se le hace difícil a su bebé recibir leche de su pecho es posible que jale o gire su pezón. Usted también podría tener cualquiera de los siguientes signos y síntomas:
  • Un bulto sensible en el seno que crece lentamente y por lo general se forma en un lado de su seno.
  • Piel rosada o roja sobre la parte sensible.
  • Su pecho puede sentirse más cálido de lo normal.
  • Un bulto chiquito, blanco en el pezón del pecho.
  • Dolor en su pezón o dolores fulgurantes en su pecho

¿Cómo se debe tratar?
El mejor tratamiento para un conducto obstruido es que sus senos se vacíen por completo cuando está amamantando.

  • Amamante tan seguido como su bebé quiera. Su bebé puede amamantar de 8 a 12 veces al día. Amamantarlo frecuentemente puede retirar el bloqueo de su conducto mamario. Para ayudar a retira la leche en exceso, primero dele el seno con el conducto obstruido a su bebé. Amamantar seguido también puede ayudar a prevenir que ocurran los conductos obstruidos.
  • Coloque a su bebé para ayudar a vaciar su pecho. Sostenga a su bebé de manera que su nariz apunte hacia el área hinchada de su seno. Esto ayuda a drenar la leche materna del conducto obstruido. Pídale más información a su médico acerca de cómo sostener y amamantar a su bebé.
  • Dele un masaje al pecho con conductos obstruidos antes y después de amamantar. Usted también puede hacer esto mientras que toma una ducha o baño con agua caliente. Dele un masaje a su seno en frente de y atrás del bulto. Dele un masaje a su seno desde el área del bulto hasta el pezón.
  • Extraiga leche después de amamantar. Si su bebé no está vaciando sus pechos completamente a la hora de amamantar, extraerse la leche puede ayudar. Use un sacaleche o su mano para drenar la leche en exceso y así ayudar a prevenir la hinchazón de sus senos. Usted también puede hacer esto si sus pechos están muy llenos como para que su bebé se prenda a ellos. Pídale más información a su médico acerca de extraer, recolectar y almacenar la leche materna
  • Aplique calor a sus pechos antes de amamantar. Póngase un paño húmedo, tibio en sus pechos o tome una ducha o baño con agua tibia. Usted también puede meter sus pechos en el lavamanos lleno de agua tibia. Esto puede ayudar a retirar el bloqueo y aumentar su flujo de leche. Aplicar calor en sus pechos antes de amamantar también puede ayudar a prevenir los conductos obstruidos.
  • Póngase una compresa fría en los pechos después de amamantar. Esto puede ayudar a disminuir la hinchazón y el dolor.
  • Hable con su médico antes de tomar cualquier medicamento. Esto incluye todos los medicamentos con y sin prescripción (de venta libre). Ibuprofen y acetaminofen son medicamentos de venta libre comunes para ayudar a reducir el dolor y la hinchazón. Siga los consejos de su médico acerca de cómo tomarlos.

¿Cuáles son los riesgos de tener un conducto obstruido? 
Cuando la leche no drena de su seno, se acumula en el interior de su seno. Demasiada leche dentro de su seno puede ser doloroso. Si un conducto obstruido no se trata, puede conducir a la mastitis. La mastitis es una infección en el pecho. Un absceso (bolsa de pus) puede formarse en la misma zona que el conducto obstruido. Usted puede tener una infección leve en su conducto si se obstruye de nuevo. Un conducto obstruido puede hacer que la lactancia sea dolorosa y causar que usted deje de amamantar por completo. Pídale más información a su médico acerca de los riesgos de tener un conducto obstruido.



¿Qué puedo hacer para prevenir un conducto obstruido?
  • Permita suficiente tiempo para cada sesión de lactancia. No apresure a su bebé para que pueda vaciar su pecho completamente.
  • Revise sus pechos en busca de bultos, dolor, o enrojecimiento.
  • Descanse lo suficiente. Si nota cualquiera de los signos o síntomas de un conducto obstruido, descanse todo lo que le sea posible. Trate de no dormir boca abajo porque la presión en sus senos podría aumentar su riesgo de que se le obstruya un conducto.
  • Lávese las manos o el sacaleche a menudo. Esto ayudará a prevenir la propagación de gérmenes y reducirá su riesgo de obtener una infección. Aliente a todos en su casa a lavarse las manos con agua y jabón después de usar el baño. Además, lávese las manos después de cambiar pañales y antes de preparar la comida o comer. Lave su sacaleche con jabón y agua caliente después de usarlo.
  • Coma una dieta saludable y tome bastantes líquidos, como el agua. Pídale más información a su médico acerca de la lactancia y su dieta.

¿Cuándo debo llamar a mi médico? 
Llame a su médico si:
  • Tiene una fiebre de 101°F (38.4°C) o más, y escalofríos.
  • Su cuerpo se siente muy adolorido.
  • Su seno está rojo, muy hinchado o duro, doloroso, y se siente tibio o caliente.
  • Tiene un nuevo bulto sensible en la misma área dónde ha tenido un bulto anteriormente.
  • Tiene dolor en los pezones o pezones agrietados o sangrantes.
  • Le está saliendo pus de uno o ambos pezones.
  • Tienen náuseas (malestar estomacal).
  • Sus signos y síntomas no está mejorando dentro de 24 horas.

    Fuente:http://www.allina.com/mdex_sp/SD0357G.HTM
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