28 junio 2011

Cuestión de actitud

Hemos salido adelante con el fin de semana. Es más, puedo decir que hemos salido más que adelante: estos han sido tres días para atesorar y recordar. No sé si fue mi "mentalizada" o qué, pero no fue ni tan grave, ni tan difícil como esperaba. Sara se portó como la princesa que es, lo que no quiere decir que no fueran unos días agotadores. Sin embargo, y a pesar de mi malestar, la pasamos maravillosamente. Tanto, que me atrevería a decir que éste ha sido de los mejores fines de semana desde que somos tres. Y creo que la clave estuvo en mi actitud y mi buen ánimo. Simplemente me negué a estar "de malas", y solo eso basto para que todo funcionara de una manera diferente. Tengo que reconocer que el hecho de que el dolor de cabeza y cuerpo desaparecieran, me ayudo mucho. El acetaminofén minimizo el dolor de garganta, y lo hizo bastante manejable, aunque no me lo quito del todo (de hecho aún me sigue doliendo). Pero, sin lugar a dudas, el éxito del fin de semana se lo debemos a mi buena actitud. Gracias a ella (porque tengo que reconocer que mi esposo está siempre de muy buena actitud) disfrutamos plenamente de los 3 días. Nada de disgustos, ni frustraciones, ni peleas, ni llantos inesperados, ni mala cara. A pesar de mi malestar y del clima, salimos, paseamos, hicimos las vueltas que necesitábamos y disfrutamos en familia, con los amigos.

Sara se gozó cada momento del fin de semana. Ahora que camina, tiene un repentino ataque de independencia y, los ratos que hizo sol, la dejamos a sus anchas en el pasto para que hiciera lo que quisiera, y así fue. Caminoteó de un lado a otro, descubrió flores, arbustos, piedras, hormigas...comió de lo de ella y de lo nuestro, jugó con sus juguetes y con cualquier otra cosa que se encontró en su camino, rió a carcajadas, exploró, se asoleó...en fin, la pasó de maravilla. La vi tan libre y tan independiente, que me parece mentira que hasta hace unos meses fuera tan chiquita e indefensa. Obviamente, tanto disfrute de Sara, repercutió en nuestros niveles de cansancio (promedio alto-súper alto). Pero estábamos los tres de tan buen mood, que a pesar de estar agotados, nunca perdimos la paciencia, manejamos todas las situaciones con tranquilidad y serenidad. En conclusión, fuimos simplemente felices. Y, como es lógico, la buena actitud se veía reflejada en Sara: aguanto sin problema mucho tiempo en el carro, disfruto su comida, participó de los paseos, se sonrió con todo el mundo, hizo mil gracias y monerías, durmió por 1era vez hasta las 8:30 a.m., se dejó filmar, fotografiar...en fin, mejor imposible!! Increíble, no? A veces perdemos de vista que el poder de ser felices y disfrutar de la vida está solo en nuestras manos.

PD: si llegaste hasta aquí fue porque leíste todo el post, por eso te pido que me cuentes si te gustó o no, votando más abajito en el renglón de "reacciones". Gracias!!!

24 junio 2011

¿Qué hacer con los bebés cuando estamos enfermas?

Ni idea... yo precisamente ahora estoy con un resfriado que ni se imaginan, donde los escalofríos y el dolor de cabeza-garganta-cuerpo (como le digo yo), se han manifestado en todo su esplendor. Si no fuera por mi empleada y mi marido, no sé qué haría. Solo que me toquen, es doloroso. Y, como es lógico, Sara ni se da por enterada. Ella sigue a su ritmo, o, más bien, acelera el ritmo día tras día, sin importar si los demás estamos bien o mal. Gracias a Dios en el día está Nelsy, para seguirle la jarana y, en la noche, su papá se encarga de ella si es necesario. Menos mal y para mi fortuna tipo 6:30 p.m. se duerme, y por lo pronto, yo, detrás de ella.
Ayer pase una noche malísima: escalofríos, insomnio, dolor en el cuerpo, mucho calor, más insomnio, ardor en la garganta, en fin...Como estoy lactando no he tomado más que acetaminofén, lo que quiere decir que me esperan 3 o 4 días de malestar hasta que se me pase. Espero que no sea nada viral, para que no se le pegue a Sara o a mi esposo. Eso sería FATAL. No me imagino un cuadro de los 3 enfermos. Lo que me tiene pensando es que hoy es viernes y todo este malestar me va  tocar en un fin de semana con puente: NO PUEDE SER!!!! No solo me voy a perder de disfrutar estos días, sino que además, no va a estar Santa Nelsy para ayudarme....no hay duda...me esperan unos días difíciles, por eso, estoy tratando de mentalizarme y ser consciente de que así será, para ver si logro no estresarme ni sobre exigirme (tengo esa muy mala costumbre), lo que por lo general termina con frustración, cansancio, mal genio y malos recuerdos. 

Entonces, ¿qué hacer con los bebés cuando estamos enfermas? repito, no tengo ni idea. Escucho sugerencias. Por lo pronto, a mi me tocará sacar fuerzas de donde no las tengo y rogar al cielo para que mi pequeña se entretenga feliz con Baby Tv, sus juguetes y el papá. Deséennos mucha suerte!!

19 junio 2011

Los videos

Desde que Sara comenzó a caminar mi misión es dejar todo documentado en video. Por eso en este post, solo quiero compartir 3 videos cortos para que disfruten como yo, de las carcajadas en el columpio y de nuevas habilidades motrices de mi pequeña.

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09 junio 2011

Camina, caminadora

Es un hecho Sara ya camina. Es decir, da hasta 5 y 6 pasos seguidos sin caerse. Desde hace una semana se le veían intenciones de lanzarse a dar pasitos. El viernes pasado dio uno o dos, pero nada más. Este martes, de pronto, sin aviso, estaba dando 2, 3, 4, 5, 6 pasos, en nuestras narices, así, casi de la nada. Todos gritamos y aplaudimos, y la emoción en ella no se hizo esperar. Su cara se ilumino, y grito y aplaudió a la par de nosotros. Desde ese día las caminatas no han parado. De hecho, es evidente que quiere andar suelta, libre, a sus anchas.

La he observado y me he dado cuenta que antes de lanzarse a la "caminata" revisa su entorno y analiza a donde puede "aterrizar". Si no alcanza, se agacha lento y gatea. No es un impulso deliberado, por el contrario parece pensarlo antes con detenimiento. Claramente aún le falta un poco de habilidad y práctica, pero definitivamente no le teme al piso, ni a las caídas, (lo que tiene su lado bueno y su lado malo). En este tipo de cosas se ve con claridad su personalidad. Mi mamá dice que es "sanguínea", es decir, sociable, extrovertida, decidida, voluntariosa. Yo aún no sé muy bien cómo definirla, pero claramente su temperamento es muy parecido al de su papá. 

Que más les puedo decir.... estoy tan complacida de poder estar con Sara y no perderme ninguno de estos momentos. No se imaginan como gozo su cara de asombro cuando descubre algo nuevo, su constante inquietud, sus abrazos, sus besos, sus progresos, sus nuevas habilidades...en fin, confieso (con el corazón hinchado) que la disfruto a más no poder. Nada me llena más el alma y el corazón en esta etapa de mi vida. Sin embargo, a pesar de que no me he separado de ella, y he visto paso a paso como ha cambiado, me parece increíble que esté tan grande y que ya camine.... si, Zarina, tu hija ya camina!!!!! Ahora entiendo porque dicen que para las mamás sus hijos siempre serán sus niños. Nada más cierto. Para una parte de nosotras, nuestros bebés siempre serán bebés. Pero lo cierto es que los días pasan y Sara, crece y crece. A veces pienso que en esta etapa los niños cambian tan rápido, que es casi como si tuviéramos un niño distinto todos los días. A veces pienso que esta aventura que la vida me regala todos los días con Sara, no puede ser más feliz ni más perfecta. 

PD: ¿qué les parece la nueva imagen del blog? En definitiva ahora siento que refleja más mi estilo. Sin duda, así, es más "yo". María Paula, mil gracias por el elefante verde para Sara y por hacer realidad mi deseo de vestir este espacio con los colores y el diseño que soñaba. 

07 junio 2011

El mundo necesita una nueva maternidad


Eso lo vengo pensando hace ya bastante tiempo. Y noticias como las de Habiba, me hacen pensar que el tema no da espera: las madres del mundo tenemos la responsabilidad ineludible de hacer algo al respecto ya. No es posible que sigamos pariendo y criando en el desapego, la violencia y el desamor. No es posible que nuestros niños se vean sometidos, de manera inconsciente, a ser tratados como números más que como seres humanos. No es de humanos negarles el cobijo y el calor de la teta simplemente porque no es capitalista y nadie se lucra ni se beneficia con este derroche de amor. No es posible tanto irrespeto, y que no pase nada. 

Cuando leo este tipo de noticias o veo mamás atrapadas en una maternidad sin opciones, me siento una mujer afortunada. Hoy puedo decir que estoy viviendo la maternidad que elegí vivir. Una maternidad distinta y poco común en estos tiempos. Una maternidad que muchas mujeres, en el fondo de su corazón desean, pero que muy pocas pueden hacer realidad. Una maternidad que muchas otras no conocen, ni entienden, ni les interesa. No las culpo, es totalmente comprensible cuando has crecido y vivido inmersa en una sociedad donde las cosas y los objetos priman sobre el amor y los sentimientos. La maternidad que hoy disfruto es la maternidad que soñé desde hace tiempo. Mucho antes de concebir a Sara o de toparme con el mundo de la crianza respetuosa y natural. Mucho antes de leer y buscar, encontrándole sentido a mi deseo interior en las voces y textos de otros. Mi alma de futura mamá, solo sabía que cuando mis hijos llegarán, yo quería estar ahí para ellos, yo quería ser una mamá con tiempo. Tiempo para maternar a mis bebés, para verlos crecer, para jugar con ellos, para estar en los mejores, pero también en los peores momentos. En mi interior siempre he sentido que lo más importante para un niño es pasar tiempo con sus padres, disfrutar a su familia, construir recuerdos, desarrollar vínculos fuertes y duraderos. Lástima que el mundo entero no coincida conmigo en este pensamiento.

Sin embargo, estoy segura que con un poco de información y conciencia entre todas las madres podemos comenzar a trabajar por esa nueva maternidad. Yo tuve la fortuna de disfrutar de una infancia feliz. Mis padres, fueron padres a muy temprana edad, y en medio de sus circunstancias, que no siempre fueron las mejores, se esforzaron por criarnos de la mejor manera. Los dos tenían que trabajaban tiempo completo, así que creo que mi obsesión por una maternidad con tiempo nace de esos tiempos que me hicieron falta disfrutar y vivir al lado de mis papás. No quiero decir con esto que nunca estuviera con ellos. Quiero decir más bien que, para mi corazón de niña, no fue suficiente. De hecho no viví con mis papás, sino con mi abuela, casi hasta los dos años. Tal vez desde esos 1eros años que no recuerdo, comencé a gestar la maternidad que vivo ahora. Luego crecí, y con solo 16 años me fui de su lado, a estudiar, a soñar, a vivir...pero en otra ciudad, lejos de ellos, de mi familia y de mi casa. Creo que, durante esos años, mi idea de ser una madre con tiempo, fue tomando forma. Y apenas comencé a trabajar y me casé, supe con claridad que el día que fuera mamá, iba a tomarme un break para disfrutar mi bebé, para vivir mi maternidad, para, simplemente, ser mamá. De hecho, lo tenía tan claro, hace tanto tiempo, que no lo dejé al zar. Me prepare y mientras otros ahorraban para un carro o un apartamento, yo ahorraba dinero para mi maternidad.

Hoy, 10 meses después de ser madre, estoy segura de tener el privilegio de trabajar todos los días por disfrutar y vivir una nueva maternidad. Una maternidad que le da rienda suelta a mi instinto interior. Que ignora deliberadamente lo convencional. Que le da prioridad a los deseos de mi bebé, sobre los deseos de los demás. Que está repleta de amor y compenetración. Que trata de que la empatía sea la principal guía que dirige mis decisiones. Una maternidad consciente e informada. Una maternidad aparentemente novedosa (aunque el amor de nuevo no tienen nada), pero compartida cada vez más por cientos de madres alrededor del mundo. Una maternidad que realmente me permite ser la mamá que siempre he deseado ser. Una maternidad, que no es color de rosa, pero que es el espejo en el que me veo reflejada en muchas otras mamás, que viven lo mismo que yo, día a día, y que afrontan esta etapa con ojos más dulces, menos estrictos, llenas de amor pero también de soledad, convencidas de su instinto y enfrentadas a la realidad.

Sueño con un mundo donde podamos vivir de manera libre y despreocupada una nueva maternidad. Una maternidad basada en ese vínculo indispensable que todo recién nacido necesita, una maternidad basada en el amor y el respecto, una maternidad pensada y gestada por mujeres para las mujeres, que esté por encima de lo material, donde prime el instinto de amar sin tiempo y sin límite a nuestros hijos. Una maternidad donde nos aprecien por ser madres. Una maternidad sin miedo y sin discriminación. Una nueva maternidad, la maternidad que cada madre y cada bebé de este mundo merecen disfrutar y vivir.

PD: Gracias a Ileana por invitarnos a hablar sobre este tema y por su libro "Una Nueva Maternidad" (la foto al principio es la portada del libro). Espero poder tenerlo en mis manos pronto.
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