21 mayo 2012

Mi propia conciliación #Equilibrando

Conciliar no es una tarea fácil. En mi opinión, tratar de mantener un equilibrio saludable entre el trabajo, la vida y la familia, es una especie de maratón que nunca termina. Desde que empecé a trabajar, hace ya casi 3 meses, hemos comenzado a conjugar este verbo en todos los tiempos posibles. 

En nuestro caso, por fortuna, las cosas han funcionado bastante bien gracias a los horarios de nuestros trabajos y a nuestra niñera. Si bien mi esposo sale temprano casi todos los días y yo entro más tarde que en cualquier otro trabajo promedio, sino fuera por mi súper empleada y niñera, sería imposible tal conciliación.  

Ella llega tipo 8 a.m. a la casa para hacer los quehaceres y quedarse con la pequeña. La mayoría de las veces la encuentra bañada y cambiada, sino, ella la ducha y la viste. La mañana se les pasa entre los las tareas de la casa y los juegos que juntas se inventan. Nelsy distrae a Sara, le da la comida, le cambia el pañal, la acompaña a hacer la siesta. 

Cuando llego al medio día, la pequeña ya ha almorzado y está con mi esposo esperándome, con los ojos medio empijamados, con ganas de su teta para caer rendida en una larga siesta. Cuando se levanta, ya no estamos. Entonces Nelsy la consuela, si se despierta llorando, le da la merienda y pasan la tarde escuchando música, o de paseo en el parque. Si el clima no lo permite se quedan en casa y bailan, pintan o juegan a las muñecas. 

También la lleva a sus clases de estimulación y allá, brincan, cantan y aprenden juntas, todo el tiempo. Mi esposo llega entre 5:30 p.m. y 6:30 p.m. y Nelsy se va. Yo llego a las 7:00 p.m., y mientras aparezco, ellos dos tienen su tiempo de padre e hija. Los encuentro tirados en el piso, armando rompecabezas o viendo Dora o haciendo recocha. 

Así se pasan los días, de lunes a viernes. Los fines de semana la historia es otra. Los weekend son nuestros. Solo estamos los 3 para los 3. Este es nuestro tiempo exclusivo, es nuestro momento para vivir cada segundo del día juntitos, sin prisas ni horarios, para dormir todo lo que queramos, para duchas largas, para juegos ilimitados, sin perdernos ni un segundo, disfrutándonos mutuamente, como la familia que somos.  

Esta es nuestra conciliación. Y aunque aún siento que el tiempo que paso con Sara es muy poco para mi gusto, no me puedo quejar. Las cosas están funcionando mejor de lo que yo pensaba. Sé que la falta que me hace Sara y la falta que yo le hago a ella, nunca se va a disipar completamente, sin embargo, reconozco que tenemos la fortuna de contar con Nelsy, con su amor a Sara y su excelente disposición, lo que nos a permitido organizar la vida para que mi regreso al trabajo esté siendo cero traumático y bastante llevadero. 

Eso si, aunque las cosas caminan bien, la conciliación sigue siendo una maratón: me levanto a las 6 de la mañana para organizarla y organizarme, voy y vengo en un taxi 4 veces al día, almuerzo siempre con ella pegada a la teta en mi regazo, la duermo a las 8:30 de la noche, pero mi "día" sigue hasta la media noche. La verdad es que no puedo darme el lujo de perder un segundo y, aunque ya me estoy acostumbrando, es bastante agotador y satisfactorio a la vez (irónico, no?).

Esta es nuestra conciliación, única y particular como todas. Hecha y diseñada a nuestra medida. Lo mejor que podemos hacer. Lo que nos funciona a nosotros la mayoría del tiempo, así a veces queramos que sea de otra manera. Por que en medio de todo seguimos soñando con imposibles: un trabajo medio tiempo con el mismo sueldo de tiempo completo, un trabajo desde casa bien remunerado, un trabajo igual de satisfactorio y seguro que no nos estrese tanto, que no nos absorba montones. 

Sin embargo y a pesar de nuestros deseos e inconformidades, sé que somos privilegiados. La situación de la mayoría de las familias en mi país son muchísimo menos favorables que la nuestra. Veo historias de mamás que ven a sus bebés una hora al día, a veces, una hora a la semana. Madres y padres sin apoyo de nadie, que hacen malabares para poder trabajar y tener una familia. Por eso, cada día se hace más palpable para mi la importancia de una verdadera conciliación, de horarios y jornadas especiales, de trabajos a distancia, de la reglamentación del teletrabajo, de jardines in house en las empresas. Ahora más que nunca es necesario que tanto trabajadores como empresarios, seamos conscientes de que conciliar trabajo y familia es una necesidad urgente para todos.

Este post hace parte del Carnaval de Blogs convocado por Conciliación Real Ya, con motivo del Día Internacional de la Familia (que fue el 15 de mayo), para que compartamos nuestras historias de conciliación  llenas de  esfuerzos por encontrar el equilibrio entre la familia y el trabajo.



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8 comentarios:

  1. Es que, precisamente, ese agotamiento te hace valorar más la satisfacción de cumplir con tus deberes y alcanzar tus sueños...
    Felicidades por esa bendición, como tú misma comentas, no todas las mamás pueden hacer eso. :D

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    1. Es cierto. hace rato que quería compartir con ustedes mi propia conciliación. ;)

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  2. Como te decía en tu anterior post querida Zary...Somos afortunadas y debemos valorarlo cada dia. Y seguir luchando por una conciliación justa y equitativa para tod@s .

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  3. Siempre es difícil, pero retratas una situación bastante buena. Malabarismos y carreras pero mucha recompensa en casa.
    Un beso muy grande Zary

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  4. Zary, veo que se han organizado muy bien y me alegro que esta conciliación esté funcionando y te esté trayendo muchas satisfacciones a pesar del agotamiento que pueda generar. El contar, en estos casos, con una niñera amorosa y de confianza es una gran ayuda. Yo también agradezco la oportunidad de poder contar con una. También entiendo que la lucha por exigir mejores horarios, espacios y opciones para conciliar es necesario para todas las mamis.

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    Respuestas
    1. Si, es una bendición poder contar con una persona que ame a tus hijos tanto como tu. Un abrazo.

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