24 abril 2013

No quiero


Ahora sí estamos en la etapa del "no" o más exactamente del "no quiero". Hace mucho tiempo pensé que la estábamos viviendo pero parece que fue, simplemente, un tímido ensayo. Desde hace unos días Sara no tiene otra respuesta para cada cosa que decimos: no quiero bañarme; no quiero ir al cole-cole; no quiero esa chaqueta; no quiero esa ropa; no quiero esos zapatos; no quiero agua; no quiero leche; no quiero pan; no quiero hablar... en fin "no quiero" para todo.

Esta encantadora francesita que pone a prueba mi paciencia y que nos hace llegar tarde a todas partes, viene acompañada de toda la actitud y carga emocional que corresponde: mala cara, brazos cruzados, manos empuñadas, gritos, llanto, frustración mutua.Y eso que he tratado de no dar todas las peleas: si no quiere esa chaqueta que se ponga otra, si no quiere esa ropa pues que escoja la que ella desee, si no quiere pan siempre habrá galletas. Sin embargo, resulta bastante difícil tropezarse cada 5 minutos con el "no quiero", sin sentirse presa de la desesperación y el mal genio.

Tal vez el "no quiero" más difícil de lidiar es el "no quiero dormir". Es como si apenas fuera la hora de irse a la cama la batería se le recargara y tuviera ganas de hacer todo aquello que no se le ocurrió en el día. Anoche, después de sortear con éxito el "no me quiero lavarme los dientes" y dejar de luchar con el "no quiero pijama" (durmió sin ella), no hubo más remedio que apagar la casa entera a las 8:30 de la noche para que se durmiera por fin.

La verdad es que he perdido la paciencia varias veces. Pero más que sentirme culpable por ello, me han servido para comprender que en la mayoría de las situaciones no sé como hacer para que mi deseo y su deseo convivan juntos, sin que haya perdedores y ganadores, sin sentimientos de fracaso y frustración, sin que se anulen dolorosamente.

Hasta este momento mi hija, consciente o inconscientemente (no lo se), ha estado de acuerdo conmigo casi en todo. Ha sido mi aliada. Ahora las cosas comienzan a ser diferentes y tengo que aprender a manejar la situación, respetando lo que desea, siendo firme pero cariñosa cuando sea algo no negociable, encontrando una manera de relacionarnos con este "no quiero" en la mitad, sin que todo se convierta en una pelea que  nos separe y nos enfrente. 

Entonces en esto estamos ahora, aprendiendo a vivir con el "no quiero" de Sara, tratando de integrar esta nueva situación con paciencia, comprensión y respeto, dejando que saque a flote su personalidad, que tenga espacio para reafirmarse, echando mano de toooodaaaaa la paciencia que tenemos, procurando hacerlo con cuidado desde el amor, con empatia, tratando de no perder el control. Uffffffff...todo un viaje interior y exterior, que no pinta ser sencillo pero que si promete ser inmensamente enriquecedor.



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17 abril 2013

Ser mujeres sabias

Me tropecé con este fragmento en un blog que frecuento mucho y no pude resistirme a compartirlo en este, mi espacio. Tal vez con la intensión de hacer eco, quizá con el propósito de repetírmelo a mi misma para no olvidarlo.



Una vez escuche a un monje budista decir que si querías que tu vida fuera un desastre, salieses a buscar la felicidad fuera de ti. Entonces tu vida se iba a hacer tan complicada que ibas a añorar tus viejos problemas. Creo que tenía razón. Buscar ser felices en las relaciones con los demás, en las circunstancias laborales o económicas, en la consecución de logros... no es nada práctico y muy poco realista. Si quieres tener una vida plena de verdad, con esa felicidad que emana por la simplicidad de estar viva, busca en tu interior. Atraviesa tus capas de dolor y miedo y encuentra el espacio en el que la plenitud surge, sin más, como parte de lo que eres. 

REGLAS DE LAS MUJERES SABIAS

Las mujeres sabias no viven quejándose, generan cambios.
Las mujeres sabias son atrevidas
Las mujeres sabias tienen buena mano con las plantas
Las mujeres sabias confían en su intuición y respetan la de los demás
Las mujeres sabias meditan diariamente y están en comunión con su interioridad
Las mujeres sabias defienden con firmeza lo que más les importa
Las mujeres sabias disciernen su camino también con el corazón
Las mujeres sabias dicen la verdad con compasión
Las mujeres sabias escuchan su cuerpo
Las mujeres sabias improvisan y juegan
Las mujeres sabias no imploran de manera dependiente
Las mujeres sabias se ríen juntas
Las mujeres sabias saborean lo positivo de la vida y lo comparten con sencillez

Tomado del libo: "Las Brujas no se quejan"- Jean Shinoda Bolen -

PD: espero encontrar pronto el libro para no quedarme únicamente con este fragmento


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15 abril 2013

Lamento

Lo siento hija mía, lo siento.
Siento no ser lo que necesitas, siento no llenar tus expectativas.
Lamento no estar para ti todo el tiempo. Lamento estar aquí pero no realmente presente. Lamento olvidar como simplemente "estar".
Lamento no coincidir con tu padre.
Lamento ser un bando.
Lamento querer tanta o más atención que la que tu esperas.
Lamento competir contigo, con tu padre y con el mundo entero.
Lamento no estar a veces feliz y no ser siempre positiva.
Lamento estar llena de rabia y haberte regañado como en automático, diciendo y haciendo cosas que no me gusta, que detesto de mi misma.
Lamento no tener fuerzas para luchar, y querer que seas una que no eres, ser quien no soy.
Lamento haber deseado que el tiempo se detuviera, o que se devolviera, para saltarme este pedacito de vida que a veces no me cuadra y que me sabe amargo. Lamento no poder tragarme el mal sabor para no transmitirte mi desencanto.
Lamento mi falta de decisión y de claridad, que te afectan y te generan incertidumbre.
Lamento no ser honesta y firme, y saberme defender y explicar, como la adulta que soy.
Lamento ser un fiasco más veces de lo necesario y sentirme aplastada por mis propias palabras, por mis altas expectativas, por las expectativas gigantes de los otros, por un mundo que espera no sé que tantas cosas de mí.
Lamento ser de nuevo una niña asustada, invadida de soledad.

Quisiera que todo fuera más sencillo. 
Quisera haber tomado mejores decisiones.
Quisiera que ser tu mamá, que ser la madre que quiero, la mujer que espero, fuera lo mismo que ser la madre que necesitas. 
Pero no es lo mismo y no es sencillo. 
Y en el intento de que coincidan, me caigo en un profundo y oscuro hoyo que parece no tener salida. 
Y dejo de ser. 
Y soy otra, gris, tenue, débil, vengativa, herida, fracasada, vencida. 
Y el sentido de todo cambia a uno egoísta, uno solo mío, profundamente egoísta.
Y me pregunto si vale la pena tanta lucha. Si hacer de mi vida, de nuestra vida una batalla campal es la manera. Si mi sueño es una utopía. Si mi esfuerzo me mina. Si estoy en guerra y tu eres el botín de la misma. 
¿En qué momento comenzó esta guerra?

Lo lamento Sara, lo lamento mucho. Y espero que algún día leas este blog, repases estas líneas y me entiendas un poco y, quizá comprendas que mi deseo es hacer las cosas lo mejor que puedo, confiando en lo que creo pero que a veces, o más bien muchas veces, no lo logro, no es fácil, no me sale. Y no se que hacer con esto, no se que hacer contigo, no se que hacer conmigo misma.


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11 abril 2013

La crianza en Twitter

Les quiero compartir esta entrevista que me hizo hace poco el periódico El Colombiano. Gracias a Paula Álvarez por invitarme y darme la oportunidad de hablar de la crianza en la que creo y de nuestra tribu virtual, en un medio tan importante.
Espero les guste.

@Zavila y la crianza en twitter



Zarina Ávila es una comunicadora reconocida en la red social de los 140 caracteres por su proyecto de crianza natural. Su inspiración es su hija Sara. Hablamos con ella.

En el pequeño espacio que nos brinda Twitter, cuéntele a nuestros lectores ¿quién es Zarina Ávila? 
“Una mujer apasionada por la maternidad, por la crianza natural, el yoga, el internet y por compartir su experiencia".

¿Por qué se define como una mamá 2.0?
"Porque las redes sociales y la blogosfera son mi plataforma de relacionamiento, mi manera de crear tribu virtual, a falta de una real".

¿Hace cuánto ingresó al mundo del Twitter? ¿qué la animó a hacerlo?
"Creo que fue como en el 2008. Trabajo haciendo estrategias digitales, por eso ingresé. Pero realmente lo comencé a usar cuando quedé embarazada, pues me permitió comenzar a indagar sobre la maternidad, contactándome con mamás de todo el mundo, leyendo sobre sus experiencias, descubriendo sus blogs, sus ideas, haciendo amigas virtuales e identificándome con sus vivencias".

Y al compartir esas experiencias ¿comenzó ahí su proyecto de crianza natural? 
"Mi interés por la crianza natural comenzó cuando, embarazada, comencé a buscar información de cómo ser la mejor mamá que podía. Compartir mis experiencias surgió como una manera hacer memoria de mis propias vivencias, escribir se volvió una necesidad. Intento dar un poco de todo lo que recibo, ayudar a otras que están en mi misma situación, compartir para construir entre todos".

¿Crianza Natural es lograr ser la mejor mamá del mundo? ¿Cómo puede entender, quien no es mamá, este término?
"No es ser la mejor mamá, es ser la mejor mamá que tu puedes ser, que es diferente, dentro de tus sombras y tus luces, desde tu particularidad, sin compararte, siendo consciente, respetuosa, dejándote guiar por tu instinto. Aprender que no hay recetas, pero que sí podemos tratar de hacer las cosas de una manera diferente, desde el respeto y la consciencia, para el bienestar los niños, las familias y del mundo".

¿Y sobre esto escribe usted en su blog, La mamá de Sara? ¿Qué más comparte ahí? 
"Criar mejor en el presente para tener un mejor futuro. Comparto lo que nos pasa, las etapas que vivimos, lo que siento, dudas, miedos, los momentos felices, mágicos y lo enamorada que estoy de mi hija".

¿Y hasta cuándo piensa seguir su proyecto? ¿Cuando su hija tenga qué edad? 
"No sé, pero creo que faltan unos cuantos añitos más. Igual siento que el tema trasciende en muchos otros aspectos a medida que los hijos crecen, y si llega otro hijo, la historia será otra. Escribir es una vocación para mí y ser mamá es una elección de vida, así que creo que hay tema para rato".

Y el trabajo realizado en la web, ¿ha trascendido a la realidad en algún momento? 
"La trascendencia radica en que, al convertir mi experiencia en una herramienta de apoyo para las otras mamás, muchas puertas se abren para escribir en otros espacios, para participar en radio (@RadioPos y @ViveKonradio) y hacer talleres de porteo con @Abrazarte".

¿Alguna anécdota de algo que le haya sucedido en Twitter o con su blog, a raíz de este proyecto?
"Ver la gente que me sigue, que no entiendo muy bien por qué lo hacen, porque a veces no son muy afines a mis temas. Pero lo mejor de toda esta aventura ha sido la red de gente maravillosa que he conocido alrededor de todo el mundo. Saber que me leen hasta en China me hace pensar que las mamás tenemos un universo parecido que necesitamos compartir".


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07 abril 2013

Presente


Desde hace varios días he comenzado a sentir una rara nostalgia por mis días de puerperio. Algunos creerán que estoy enloqueciendo. Reconozco también haber pensado que estaba perdiendo la razón. Pero no, al parecer sigo cuerda pero ahora también estoy llena de esta nostalgia, que lejos de desaparecer crece y se fortalece, traduciéndose en unas ganas inmensas de devolver los días, de estar en casa de nuevo, de revivir ese tiempo sin tiempo, de volver a sentir esa fusión mamá-bebé que te sumerge en un espacio sin limites físicos donde lo racional no tiene mucho sentido, donde se es pura piel, solo oxitocina, enamoramiento profundo, un estado maravilloso en el que no sabes donde comienzas tú y donde termina tu hijo. Añoró esa locura momentánea. Esa claridad de alma, de sentimientos, de sin razón. Lo añoró no saben cuanto.

Y, en medio de la añoranza que me tiene ahogada y que no parece tener sentido, mi yo racional trata de encontrar una respuesta, un por qué a esto que estoy sintiendo. Trato de entender por qué si hasta hace poco me sentía feliz con El fin de esta etapa ahora he comenzado a estar poco a gusto, con mis energías puestas en el pasado y no en nuestro momento presente. 

Y no tengo respuesta. Quisiera tenerla pero no la tengo. No la encuentro. Por mucho que busco no logro entenderlo. La misma nostalgia me lo impide. Es como si estuviera en una estadío de no aceptación de la realidad. Como si quisiera huir de ella. Un descontento con el presente que me empuja a salir corriendo detrás del pasado. Como si este año de trabajo fuera de casa me estuviera pasando factura. Y de repente hubiera caído en cuenta que no sé cómo se come esto, que necesito volver a tomar decisiones, a enfrentar, a integrar para construir el momento que deseo, que necesito. Para soltar pero también para ser responsable, hacer lo que sé que tengo que hacer, vivir aquí y ahora, sin fantasías, con la certeza de que el presente solo depende de mi y que puede ser todo lo que yo quiera.


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01 abril 2013

Felicidad


La brisa sopla, recia, fuerte, y nos acaricia envolviéndonos;
 nos abraza, nos da la bienvenida. 
Reímos y caminamos de la mano. 
Nos creemos gaviotas retando al viento. 
Corremos. 
Saltamos. 
Nos miramos. 
Nos sentamos en la orilla en silencio.  
La espuma nos moja y nuestra piel se dora. 
Escarbamos. 
Enterramos las manos y descubrimos la vida, la textura de la vida, los matices de estas diminutas partículas de arena suelta, de piedras preciosas. 
Y nos llenamos de energía mientras un caracol nos saluda y los cangrejos salen nerviosos de su guarida.
Y decidimos averiguar por qué las nubes tienen prisa y no se detienen. 
Y queremos saber la razón de la sombra que nos persigue inquieta e incansable, sin perdernos de vista.  
El sol es nuestro vigía. 
Nos cobija. 
Y el mundo es aquí y ahora. 
No hay mejor momento que ahora. 
Porque, aunque el tiempo pasa, nosotros estamos detenidos en el presente, saboreando cada instante, sin pesar en nada más, sin espacio para nada más. 
Y el cielo cambia. 
La marea viva y sagrada, sube y baja, y nos lleva bailando en su vaivén y nos cura, nos sana el alma. 
Nos bendice y ahora nuestra piel sabe a sal. 
Nos saboreamos integras, no sé por cuanto tiempo,
 y entendemos que a esto sabe nuestra felicidad. 


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