10 septiembre 2015

Envejecer


Ayer de repente me descubrí de pie, frente al espejo, observando como en mis ojos comienza a notarse que ya no tengo 25. Si, se me nota. Yo lo noto y, supongo, que los demás también. La verdad es que los años llegan y no podemos hacer nada para detenerlos. Sin embargo, solo caemos en cuenta de esta realidad cuando, de un día para otro, observamos con sorpresa que tenemos unas cuantas líneas debajo del párpado o que cuando reímos, se nos marcan muchas más cosas que nuestra sonrisa encantadora.

Recuerdo la 1era vez que le vi una arruga a mi mamá. Yo debería tener unos 11 o 12 años, y un día observando su rostro caí en cuenta que ya no se veía tan fresco y lozano como siempre, que no se veía como el que conocía de toda la vida, que no se veía como el mío. Simplemente ahora era diferente. Tenía unas pequeñas arrugas alrededor de los ojos que la hacían ver mayor, igual de hermosa, pero mayor. Creo que mi mamá tenía, más o menos 32 años. La misma edad que tengo yo ahora. Ese día con 12 años entendí que mi mamá no era una niña, que estaba envejeciendo, que se estaba pareciendo mucho más a las mamás de mis amigas, que físicamente no sería la misma siempre, que llegaría el día que envejecería.

Hoy, racionalmente, he caído en cuenta que yo estoy recorriendo el mismo camino. Que todos lo estamos haciendo. Puede parecer obvio, pero hasta ahora lo siento así. Y aunque envejecer nunca me ha preocupado demasiado, ya que estoy segura que las mujeres (y los hombres también) podemos ser hermosos y encantadores sin importar la edad, ayer sentí por primera vez, que el tema era conmigo.

Antes hablaba de este asunto desde la seguridad y la distancia de la juventud. Ahora, cuando transcurro por mis 30s, creo que me llego la hora de saber que se siente ver realmente los años reflejados en tu rostro y en tu figura. No es que me sienta vieja, ni mucho menos anciana. De hecho me sorprende la capacidad que tengo de hacer mil cosas, de aprender, de reinventarme. Pero el hecho es que ya deje de ser una mujer joven y estoy en el tránsito de ser una mujer madura. Me leyeron: Una mujer madura. ¡Eso son palabras mayores! 

Y si, estoy sorprendida, sin miedo ni preocupación pero sorprendida y con la pensadera alborotada. Por eso, esta mañana, mientras detallaba otra vez mis incipientes líneas de expresión, comencé a pensar en mi, en mi vida, en mi sueños cumplidos y por cumplir, en mi hija, en los demás hijos que quisiera tener, en el e-book que tengo a medias y no he terminado de escribir, en mis proyectos, en la ciudades del mundo que me falta conocer, en mis padres, en mi abuela que ya no está, en mi relación de pareja, en mi futuro... ¡ahh! claro, y también en donde conseguiré una crema antiarrugas mucho más efectiva que me ayude a dilatar un poco lo inevitable. Por fortuna, este camino hacia la madurez toma su tiempo y aún me quedan unos añitos más para digerirlo y acostumbrarme a ello.

Este post fue publicado en "De mujer a mujer" en abril de 2012. Aplicaba hace 3 años, y también aplica hoy perfectamente.

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9 comentarios:

  1. Muy buena reflexión Zary, me ha encantado.
    Un abrazo.

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    1. Oli, que bien saber de ti y que te guste mi reflexión. Un abrazo inmenso!

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    2. Excelente reflexión hija , al cuerpo físico le quedan las huellas de los años , pero la juventud es eterna en tu corazón y mente si lo quieres así .

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  2. Pues yo te veo guapísima, te pareces un montón a J-Lo.

    Yo soy consciente de que tengo algunas canas, de que ya no tengo el cuerpo que tenía con 25... y la verdad es que pienso que me queda muchísimo para ser una "mujer madura".

    Besos

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    1. Tan linda!!! Gracias!! Puedes tener razón. De hecho, quizás sea más un estado mental que físico.

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  3. en la foto apareces estupenda!!! dirîamos que tiene entre 27 y 30!
    yo, que tengo 33, me pasô un poco igual hace unas semanas, me vi que al reîrme se marcan un poco las lîneas alrededor de los ojos. y por tanto no tengo cabellos blancos pero eso me dejô un poco perpleja. asî que he empezado a ser un poco màs constante con el cuidado de la piel, me aplico aceite de almendras, una fina capa, manyana y noche. y si no funciona, pues mi cara delatarà lo feliz que soy al reîrme continuamente! de todos modos aûn me llaman mademoiselle cuando voy a algûn sitio sin mi hija y ni siquiera me siento como 'adulta' :)

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    1. Me pasa igual muchas veces. A vernos y sentirnos bellas y jóvenes!! Un abrazote!

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  4. Yo comparto lo que dijo "mirari" yo diría que de los 30 no pasas.
    Yo todavía soy considerada casi adolescente así que no puedo hablar de arrugas ni nada por el estilo, pero por ejemplo en mi caso, tengo canas desde los 18, las canas se considera que es de gente madura, y no, no tengo ni 23 años.
    Que más da si tienes canas o arrugas al sonreír mas de las habituales, eso también es bello, hay que pensar que no todo el mundo llega a los 32, hay personas que no llegan ni a los 3 años, así que yo como le digo a mi mama y a mi abuela, hay gente que no tiene la oportunidad que ellas han tenido.
    Hoy por hoy tienes 32 años y alguna arruguilla por lo que pone en esta entrada, pero tampoco estas como una pasa (uva seca, deshidratada parcialmente) así que siéntete joven hombre!!!! Y cuando ya no seas ni te sientas joven, da gracias por haber podido llegar a ese momento.

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  5. Gracias!!! Tus palabras son muy valiosas para mi y tienes toooodaaaa la razón!!! ;)

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