09 junio 2011

Camina, caminadora

Es un hecho Sara ya camina. Es decir, da hasta 5 y 6 pasos seguidos sin caerse. Desde hace una semana se le veían intenciones de lanzarse a dar pasitos. El viernes pasado dio uno o dos, pero nada más. Este martes, de pronto, sin aviso, estaba dando 2, 3, 4, 5, 6 pasos, en nuestras narices, así, casi de la nada. Todos gritamos y aplaudimos, y la emoción en ella no se hizo esperar. Su cara se ilumino, y grito y aplaudió a la par de nosotros. Desde ese día las caminatas no han parado. De hecho, es evidente que quiere andar suelta, libre, a sus anchas.

La he observado y me he dado cuenta que antes de lanzarse a la "caminata" revisa su entorno y analiza a donde puede "aterrizar". Si no alcanza, se agacha lento y gatea. No es un impulso deliberado, por el contrario parece pensarlo antes con detenimiento. Claramente aún le falta un poco de habilidad y práctica, pero definitivamente no le teme al piso, ni a las caídas, (lo que tiene su lado bueno y su lado malo). En este tipo de cosas se ve con claridad su personalidad. Mi mamá dice que es "sanguínea", es decir, sociable, extrovertida, decidida, voluntariosa. Yo aún no sé muy bien cómo definirla, pero claramente su temperamento es muy parecido al de su papá. 

Que más les puedo decir.... estoy tan complacida de poder estar con Sara y no perderme ninguno de estos momentos. No se imaginan como gozo su cara de asombro cuando descubre algo nuevo, su constante inquietud, sus abrazos, sus besos, sus progresos, sus nuevas habilidades...en fin, confieso (con el corazón hinchado) que la disfruto a más no poder. Nada me llena más el alma y el corazón en esta etapa de mi vida. Sin embargo, a pesar de que no me he separado de ella, y he visto paso a paso como ha cambiado, me parece increíble que esté tan grande y que ya camine.... si, Zarina, tu hija ya camina!!!!! Ahora entiendo porque dicen que para las mamás sus hijos siempre serán sus niños. Nada más cierto. Para una parte de nosotras, nuestros bebés siempre serán bebés. Pero lo cierto es que los días pasan y Sara, crece y crece. A veces pienso que en esta etapa los niños cambian tan rápido, que es casi como si tuviéramos un niño distinto todos los días. A veces pienso que esta aventura que la vida me regala todos los días con Sara, no puede ser más feliz ni más perfecta. 

PD: ¿qué les parece la nueva imagen del blog? En definitiva ahora siento que refleja más mi estilo. Sin duda, así, es más "yo". María Paula, mil gracias por el elefante verde para Sara y por hacer realidad mi deseo de vestir este espacio con los colores y el diseño que soñaba. 

07 junio 2011

El mundo necesita una nueva maternidad


Eso lo vengo pensando hace ya bastante tiempo. Y noticias como las de Habiba, me hacen pensar que el tema no da espera: las madres del mundo tenemos la responsabilidad ineludible de hacer algo al respecto ya. No es posible que sigamos pariendo y criando en el desapego, la violencia y el desamor. No es posible que nuestros niños se vean sometidos, de manera inconsciente, a ser tratados como números más que como seres humanos. No es de humanos negarles el cobijo y el calor de la teta simplemente porque no es capitalista y nadie se lucra ni se beneficia con este derroche de amor. No es posible tanto irrespeto, y que no pase nada. 

Cuando leo este tipo de noticias o veo mamás atrapadas en una maternidad sin opciones, me siento una mujer afortunada. Hoy puedo decir que estoy viviendo la maternidad que elegí vivir. Una maternidad distinta y poco común en estos tiempos. Una maternidad que muchas mujeres, en el fondo de su corazón desean, pero que muy pocas pueden hacer realidad. Una maternidad que muchas otras no conocen, ni entienden, ni les interesa. No las culpo, es totalmente comprensible cuando has crecido y vivido inmersa en una sociedad donde las cosas y los objetos priman sobre el amor y los sentimientos. La maternidad que hoy disfruto es la maternidad que soñé desde hace tiempo. Mucho antes de concebir a Sara o de toparme con el mundo de la crianza respetuosa y natural. Mucho antes de leer y buscar, encontrándole sentido a mi deseo interior en las voces y textos de otros. Mi alma de futura mamá, solo sabía que cuando mis hijos llegarán, yo quería estar ahí para ellos, yo quería ser una mamá con tiempo. Tiempo para maternar a mis bebés, para verlos crecer, para jugar con ellos, para estar en los mejores, pero también en los peores momentos. En mi interior siempre he sentido que lo más importante para un niño es pasar tiempo con sus padres, disfrutar a su familia, construir recuerdos, desarrollar vínculos fuertes y duraderos. Lástima que el mundo entero no coincida conmigo en este pensamiento.

Sin embargo, estoy segura que con un poco de información y conciencia entre todas las madres podemos comenzar a trabajar por esa nueva maternidad. Yo tuve la fortuna de disfrutar de una infancia feliz. Mis padres, fueron padres a muy temprana edad, y en medio de sus circunstancias, que no siempre fueron las mejores, se esforzaron por criarnos de la mejor manera. Los dos tenían que trabajaban tiempo completo, así que creo que mi obsesión por una maternidad con tiempo nace de esos tiempos que me hicieron falta disfrutar y vivir al lado de mis papás. No quiero decir con esto que nunca estuviera con ellos. Quiero decir más bien que, para mi corazón de niña, no fue suficiente. De hecho no viví con mis papás, sino con mi abuela, casi hasta los dos años. Tal vez desde esos 1eros años que no recuerdo, comencé a gestar la maternidad que vivo ahora. Luego crecí, y con solo 16 años me fui de su lado, a estudiar, a soñar, a vivir...pero en otra ciudad, lejos de ellos, de mi familia y de mi casa. Creo que, durante esos años, mi idea de ser una madre con tiempo, fue tomando forma. Y apenas comencé a trabajar y me casé, supe con claridad que el día que fuera mamá, iba a tomarme un break para disfrutar mi bebé, para vivir mi maternidad, para, simplemente, ser mamá. De hecho, lo tenía tan claro, hace tanto tiempo, que no lo dejé al zar. Me prepare y mientras otros ahorraban para un carro o un apartamento, yo ahorraba dinero para mi maternidad.

Hoy, 10 meses después de ser madre, estoy segura de tener el privilegio de trabajar todos los días por disfrutar y vivir una nueva maternidad. Una maternidad que le da rienda suelta a mi instinto interior. Que ignora deliberadamente lo convencional. Que le da prioridad a los deseos de mi bebé, sobre los deseos de los demás. Que está repleta de amor y compenetración. Que trata de que la empatía sea la principal guía que dirige mis decisiones. Una maternidad consciente e informada. Una maternidad aparentemente novedosa (aunque el amor de nuevo no tienen nada), pero compartida cada vez más por cientos de madres alrededor del mundo. Una maternidad que realmente me permite ser la mamá que siempre he deseado ser. Una maternidad, que no es color de rosa, pero que es el espejo en el que me veo reflejada en muchas otras mamás, que viven lo mismo que yo, día a día, y que afrontan esta etapa con ojos más dulces, menos estrictos, llenas de amor pero también de soledad, convencidas de su instinto y enfrentadas a la realidad.

Sueño con un mundo donde podamos vivir de manera libre y despreocupada una nueva maternidad. Una maternidad basada en ese vínculo indispensable que todo recién nacido necesita, una maternidad basada en el amor y el respecto, una maternidad pensada y gestada por mujeres para las mujeres, que esté por encima de lo material, donde prime el instinto de amar sin tiempo y sin límite a nuestros hijos. Una maternidad donde nos aprecien por ser madres. Una maternidad sin miedo y sin discriminación. Una nueva maternidad, la maternidad que cada madre y cada bebé de este mundo merecen disfrutar y vivir.

PD: Gracias a Ileana por invitarnos a hablar sobre este tema y por su libro "Una Nueva Maternidad" (la foto al principio es la portada del libro). Espero poder tenerlo en mis manos pronto.
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