Es un hecho Sara ya camina. Es decir, da hasta 5 y 6 pasos seguidos sin caerse. Desde hace una semana se le veían intenciones de lanzarse a dar pasitos. El viernes pasado dio uno o dos, pero nada más. Este martes, de pronto, sin aviso, estaba dando 2, 3, 4, 5, 6 pasos, en nuestras narices, así, casi de la nada. Todos gritamos y aplaudimos, y la emoción en ella no se hizo esperar. Su cara se ilumino, y grito y aplaudió a la par de nosotros. Desde ese día las caminatas no han parado. De hecho, es evidente que quiere andar suelta, libre, a sus anchas.
La he observado y me he dado cuenta que antes de lanzarse a la "caminata" revisa su entorno y analiza a donde puede "aterrizar". Si no alcanza, se agacha lento y gatea. No es un impulso deliberado, por el contrario parece pensarlo antes con detenimiento. Claramente aún le falta un poco de habilidad y práctica, pero definitivamente no le teme al piso, ni a las caídas, (lo que tiene su lado bueno y su lado malo). En este tipo de cosas se ve con claridad su personalidad. Mi mamá dice que es "sanguínea", es decir, sociable, extrovertida, decidida, voluntariosa. Yo aún no sé muy bien cómo definirla, pero claramente su temperamento es muy parecido al de su papá.
Que más les puedo decir.... estoy tan complacida de poder estar con Sara y no perderme ninguno de estos momentos. No se imaginan como gozo su cara de asombro cuando descubre algo nuevo, su constante inquietud, sus abrazos, sus besos, sus progresos, sus nuevas habilidades...en fin, confieso (con el corazón hinchado) que la disfruto a más no poder. Nada me llena más el alma y el corazón en esta etapa de mi vida. Sin embargo, a pesar de que no me he separado de ella, y he visto paso a paso como ha cambiado, me parece increíble que esté tan grande y que ya camine.... si, Zarina, tu hija ya camina!!!!! Ahora entiendo porque dicen que para las mamás sus hijos siempre serán sus niños. Nada más cierto. Para una parte de nosotras, nuestros bebés siempre serán bebés. Pero lo cierto es que los días pasan y Sara, crece y crece. A veces pienso que en esta etapa los niños cambian tan rápido, que es casi como si tuviéramos un niño distinto todos los días. A veces pienso que esta aventura que la vida me regala todos los días con Sara, no puede ser más feliz ni más perfecta.
PD: ¿qué les parece la nueva imagen del blog? En definitiva ahora siento que refleja más mi estilo. Sin duda, así, es más "yo". María Paula, mil gracias por el elefante verde para Sara y por hacer realidad mi deseo de vestir este espacio con los colores y el diseño que soñaba.