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05 agosto 2013

Lactar #SMLM2013

Lactar a nuestros bebes es, tal vez, de las labores más complicadas cuando nos embarcamos en la tarea de maternar y criar. No porque el acto en sí sea algo difícil y complejo, sino por que implica tanta entrega emocional y personal, que nuestro ser, acostumbrado a vivir únicamente para el mismo, protesta y se resiste con todas sus fuerzas. 

Entonces no basta solo con querer. En estas circunstancias, nuestra fuerza de voluntad y determinación no son suficientes. Necesitamos leer, investigar, rodearnos de otras madres, apoyarnos en nuestro esposo, en nuestra madre, en cualquiera que esté disponible y a la mano. Entonces, si contamos con suerte y con el sostén correcto, las cosas comienzan a marchar mejor. Y esa entrega, que nos parecía insoportable, que nos sumerge en un mundo de tinieblas y sin razón, comienza a ser deseable, disfrutable, necesaria. 

Y comenzamos a comprender que la teta es mucho más que leche y que aunque nuestra motivación inicial para ejercer de mamíferas hayan estado basado en el montón de argumento científicos que corroboran la superioridad de la leche materna, la realidad es que dar teta es darnos en cuerpo y alma, es conectarnos con nuestros hijos para conectarnos con nosotras mismas, es comprender que nuestro poderío no radica en nuestra capacidad de razonar sino en nuestra increíble y única capacidad de sentir y de amar. 

Amamanté a Sara 2 años, 8 meses y 1 semana. Y aún ahora, 4 meses después, mis pechos siguen goteando leche y mi alma se deleita en los recuerdos de todos los momentos mediados por este contacto especial, llenos de pura corporalidad, de piel, de miradas, de ser un solo ser con dos corazones latiendo al unísono.  

Dar la teta a mi hija con libertad durante tanto tiempo ha sido uno de los mejores regalos que me ha dado la maternidad. No solo por que el momento de estar juntas y conectadas era de por si único, sino por que el vínculo que construimos juntas a punta de teta y leche sobrevive fuerte e intacto aún ahora, que la teta ya no existe. Y ese vínculo nos salva, nos cobija, nos protege, nos mantiene unidas ahora y, estoy segura, que para siempre.






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31 julio 2012

Una maravillosa experiencia

Hoy, Sara y yo, cumplimos 2 años de lactancia materna. Su cumpleaños no solo es la conmemoración de su nacimiento a la vida y de mi nacimiento como madre. También es el comienzo de nuestra aventura, de nuestro vínculo a través de esta experiencia solo nuestra. 
Como ya muchos saben, todo se nos dio muy naturalmente. Y si ahora hago memoria, puedo identificar claramente todas las etapas por las cuales hemos pasado y como casi sin darnos cuenta, dar teta se integró a mi vida, a nuestras vidas, como un acto que nos llena de satisfacción y felicidad. 
La verdad es que nunca pensé que no iba a ser capaz, o que iba a tener poca leche, o que mi hija se iba a morir de hambre. Nunca me preocupo su peso. Nunca tuve horarios, ni tiempos. Nunca me sentí tan segura, tan mujer. Fueron meses enteros sumergidas en nuestro espacio íntimo, en nuestros propios ritmos, en nuestro universo único, inundado de oxitocina, con toda la energía concentrada en dar y amar.
Hoy esta maravillosa experiencia continua, con tiempos distintos, con ritmos renovados, con espacios y necesidades diferentes pero conectándonos tal vez más que el 1er día, de manera perfecta, de una manera que solo Sara y yo comprendemos, haciéndonos inmensamente felices. No me imagino nuestra relación sin la lactancia. No me imagino nuestra vida de madre e hija sin el placer infinito de estos momentos llenos de entrega y magia.

Tal vez por eso, quise aprovechar la celebración del Día Mundial de la Lactancia Materna para decirles a todas las madres reciente o a aquellas que están apunto de convertirse en madres, que no se pierdan la maravillosa experiencia de amamantar a sus bebés todo el tiempo que quieran, sin restricciones, a demanda, sin limites. 
Mi consejo para el éxito es simple: información, autoconfianza, apoyo y perseverancia.  Por eso las invito a que se documenten del tema, a que aprendan como funciona su cuerpo, cuales son las necesidades de su bebé. Lean todo lo que tengan que leer, llénense de argumentos, de conocimiento que las fortalezca, que construya su confianza. Solo así estarán seguras de que son capaces, de que la leche no se corta, de que todas podemos alimentar a nuestros bebés con nuestra leche de manera placentera y exitosa. Busquen apoyo en su pareja, en sus pares, hagan tribu. Luchen por su lactancia, es su derecho, es el derecho de sus hijos, y es el mejor regalo que pueden darse.


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09 agosto 2011

Mi historia personal de Lactancia Materna

Fiesta Bloguera de Lactancia
Gracias a Mónica de Familialibre.com por darnos la oportunidad de participar en la Semana Mundial de Lactancia a través de esta iniciativa.

Cuando trato de recordar cuando decidí que le daría leche materna a Sara, sinceramente no lo recuerdo. Creo que esa idea vivía en mi inconsciente desde pequeña porque vi a mi mamá amamantar a mis hermanos, y a mi tía hacer lo mismo con mis 4 primas. En mi familia materna siempre había escuchado que todas eran súper lecheras, así que nunca dude que me saldría leche. Luego, cuando tenía como 4 meses de embarazo, fui a visitar a una amiga (que también estaba embarazada de su 2do hijo y tenía los mismos meses que yo) y ella me regalo "La Alegría de Amamantar" de María Eugenia Carvajal. El libro me fascino. De manera clara y sencilla, no sólo explicaba toda la fisiología del amamantamiento sino como instaurarla, mantenerla y disfrutarla. Sin embargo, lo más importante que hizo este libro por mí, fue llenarme de una confianza inquebrantable: yo estaba segura de que lactar a mí bebe era algo que podía hacer con éxito. Y con esa confianza en mi mente y corazón, pasaron los meses y Sara nació. La tuve por parto natural en el cuarto del hospital. Tan pronto salió, la enfermera la puso sobre mi vientre y luego, ella se prendió de mi pecho.  Ese fue el 1er instante de amor entre las dos. 

Sinceramente, escogí ese hospital únicamente porque allí eran pro lactancia y pro parto natural. Conocía de la importancia de ese primer encuentro del bebé con su mamá y con su teta. Tengo que reconocer que se me agrietaron un poco los pezones, pero las enfermeras del hospital me recomendaron emplastos de hierbabuena para la cicatrización, y los utilice juiciosa los primeros 15 días. Nunca fue doloroso para mi, y, como había leído, cada vez que Sara lloraba yo le daba teta, sin importar si era de día o de noche, o si le acababa de dar. El apoyo de mi esposo fue fundamental. El solo me dejo seguir mis instintos y se lo agradezco de todo corazón. Mis senos crecieron muchísimo, y pesaban una barbaridad. Tal vez es lo único que me ha resultado incomodo del tema: el tamaño y el peso de los senos. Desde el comienzo tuve que extraerme leche porque producía tanta, que Sara no alcanzaba a tomarla toda. Le tenía pánico a una mastitis, así que procuraba sacarme todo lo que podía, hasta dos veces al día. De hecho, aún me extraigo casi a diario, porque hoy, 12 meses después, sigo produciendo igual o más leche que el primer día. A veces la producción es de 3 0 4 oz, y otras veces, 10 o hasta 12. Y sin embargo, después de cada extracción, Sara aún toma de la teta todo el día, todo lo que le apetece. 

Almacene mucha leche hasta los 5 meses. Luego, cuando ya en el refrigerador no había casi espacio, concluí que debía hacer algo con ella. Era obvio que Sara nunca se la tomaría toda. Intente donarla y nadie me la recibió. Lamentablemente en nuestro país existe la particular y "conveniente" idea de que tomar leche donada es peligroso para el bebé. Finalmente la deseché. Pasaba el tiempo y no encontré nada más que hacer. Cada vez que me acuerdo, algo dentro de mí se arrepiente. Fueron muchas onzas, (aunque con certeza no sé cuantas) que pudieron haber nutrido a muchos bebés, como lo han hecho con mi princesa. Ya hace casi 7 meses que no almaceno más. Aunque siempre tengo un tetero o dos con leche al día, para hacerle la papilla a Sara o para que se la tome, si se antoja y yo no estoy. 

La lactancia me ha regalado momentos increíbles al lado de Sara. La ha hecho crecer sana, feliz, llena de salud pero, sobre todo, radiante de amor. Sin duda es el mejor regalo que nos podemos dar como madres e hijas. Si, se que, especialmente los 1eros días, hay veces que no nos acomodamos en nuestra propia piel, en ese cuerpo crecido con senos enormes. Y muchas veces pensamos que es doloroso, incomodo, que no nos cierra la blusa, que no vale la pena, y queremos desistir. Pero son solo unos días, que pasan más rápido de lo que nos imaginamos. Y cuando menos pensamos, todo el momento se vuelve placentero, cómodo, tierno, feliz. Nos sentimos agradecidas y recompensadas por haber seguido adelante, por haber tenido confianza, por haber estado seguras de que lo mejor era acunar al bebé, dormir con él, llenarlo de leche de nuestro seno materno. Y esperamos en nuestro corazón con la misma certeza, que este regalo nos dure muchos días más, para disfrutar de él hasta que nuestro bebé lo quiera.http://www.muchoslibros.com/libro-La-Alegria-de-Amamantar/Carvajal,-Maria/9789580487708/EC/

02 agosto 2011

Mucho más que leche

La Lactancia Materna es Mucho Más que Leche
La Lactancia Materna es mucho más que leche es un Carnaval de Blogs iniciado por Amor Maternal para celebrar la Semana Mundial de la Lactancia Materna e invitar a la reflexión acerca de todas las dimensiones en las cuales podemos concebir la lactancia materna, todos los ámbitos de la vida en los cuales puede afectar tanto al ser humano, como a la sociedad, al planeta, las relaciones interpersonales, etc.



Lactar es mágico. Si, a través de nuestra leche la magia de la vida continua, se perpetúa en nuestros hijos. No imagino mi relación con Sara sin la lactancia. La leche, mi leche, ha sido el hilo conductor de una relación que se estableció segundos después de su nacimiento y que cada día que pasa se vuelve más grande, más fuerte, más clara; una relación que no necesita de las palabras, que se enriquece a punta de miradas, de sensaciones, de piel, de leche materna.


Lactar para nosotras ha sido realmente fácil, y por eso sé que somos afortunadas. No hemos tenido tropiezo alguno. Mi cuerpo se comporta como si hubiera dado de lactar toda la vida, como si fuera lo mejor que sabe hacer, como si Sara no fuera la primera bebe que alimenta. Mi princesa succiona de maravilla desde la 1era vez. Al principio se concentraba en su labor de mamar por algunos minutos, para luego caer dormida profundamente en mi regazo. Sus ojitos permanecían cerrados y su cuerpo quieto y tibio. Luego, comenzó a interactuar más conmigo y con el objeto de su deseo: la teta. Amé los momentos en los que parecía conversar con ella. Esas veces que la miraba fijamente, tratando de descifrar de alguna manera, la naturaleza de tan profunda relación. 

Lactar a mi hija ha sido la experiencia más enriquecedora dentro de todo este nuevo mundo que vivo siendo mamá. Alimentar a mi hija con mi leche me ha hecho más paciente, más tranquila, más respetuosa, más segura. Me ha enseñado que la paz se encuentra en una mirada, que las mujeres somos poderosas, siempre y cuando estemos seguras de serlo. Que nuestra leche puede alimentar de amor a nuestros hijos y plagar de amor al mundo, si nos lo proponemos. Que la lactancia materna es más valiosa por los vínculos que construye, no solo entre madre e hijo, sino entre madres, entre padres, entre seres humanos. Me ha brindado la oportunidad de vivir una experiencia especial, única, que casi no se puede nombrar, porque solo se puede sentir. Me ha puesto en contacto con muchas mujeres como yo, con historias iguales, diferentes, parecidas. Me ha permitido ayudarlas, darles una voz de aliento en ese momento en que justo lo necesitaban. Me ha unido a todas las madres de este mundo que solo quieren e intentan a diario hacer lo mejor criando a su hijos. Me ha demostrado que la magia vive dentro de cada ser humano de maneras muy diferentes, y que vive dentro mí, alimentando a mi hija, llenándola de amor y de felicidad liquida todos los días. 



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