Que una madre y su bebé pueda disfrutar de una lactancia exitosa es responsabilidad de todos. Desde la madre, pasando por el padre, la familia y los amigos, todos podemos hacer algo para garantizar que así sea. Por eso no he podido resistirme a compartir estas láminas desarrolladas por la OMS donde se explica claramente lo que cada uno puede aportar y hacer, por que a veces lo único que falta para sacar una lactancia adelante es comprensión, colaboración y apoyo.
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08 agosto 2013
¿Qué podemos hacer? #SMLM2013
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05 agosto 2013
Lactar #SMLM2013
Entonces no basta solo con querer. En estas circunstancias, nuestra fuerza de voluntad y determinación no son suficientes. Necesitamos leer, investigar, rodearnos de otras madres, apoyarnos en nuestro esposo, en nuestra madre, en cualquiera que esté disponible y a la mano. Entonces, si contamos con suerte y con el sostén correcto, las cosas comienzan a marchar mejor. Y esa entrega, que nos parecía insoportable, que nos sumerge en un mundo de tinieblas y sin razón, comienza a ser deseable, disfrutable, necesaria.
Y comenzamos a comprender que la teta es mucho más que leche y que aunque nuestra motivación inicial para ejercer de mamíferas hayan estado basado en el montón de argumento científicos que corroboran la superioridad de la leche materna, la realidad es que dar teta es darnos en cuerpo y alma, es conectarnos con nuestros hijos para conectarnos con nosotras mismas, es comprender que nuestro poderío no radica en nuestra capacidad de razonar sino en nuestra increíble y única capacidad de sentir y de amar.
Amamanté a Sara 2 años, 8 meses y 1 semana. Y aún ahora, 4 meses después, mis pechos siguen goteando leche y mi alma se deleita en los recuerdos de todos los momentos mediados por este contacto especial, llenos de pura corporalidad, de piel, de miradas, de ser un solo ser con dos corazones latiendo al unísono.
Dar la teta a mi hija con libertad durante tanto tiempo ha sido uno de los mejores regalos que me ha dado la maternidad. No solo por que el momento de estar juntas y conectadas era de por si único, sino por que el vínculo que construimos juntas a punta de teta y leche sobrevive fuerte e intacto aún ahora, que la teta ya no existe. Y ese vínculo nos salva, nos cobija, nos protege, nos mantiene unidas ahora y, estoy segura, que para siempre.
Dar la teta a mi hija con libertad durante tanto tiempo ha sido uno de los mejores regalos que me ha dado la maternidad. No solo por que el momento de estar juntas y conectadas era de por si único, sino por que el vínculo que construimos juntas a punta de teta y leche sobrevive fuerte e intacto aún ahora, que la teta ya no existe. Y ese vínculo nos salva, nos cobija, nos protege, nos mantiene unidas ahora y, estoy segura, que para siempre.
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17 junio 2013
2 años, 8 meses, 1 semana
Eso duró nuestra lactancia: 2 años, 8 meses, 1 semana. Y me parece mentira que haya sido tanto y al mismo tiempo tan poco. Creo que en perspectiva siempre me parecerá poco. Tal vez por que quisiera recordar y revivir cada momento y mi mente floja no logra traer cada detalle de regreso.
Este tiempo que compartimos, unidas por un acto tan simple y al mismo tiempo milagroso, es uno de los mejores regalos que me has dado. Un regalo que me permitió entregarme como madre y descubrir la inmensa capacidad que tengo de dar, de darme a ti, de ser una contigo, de sentirte y escucharte sin palabras, de brindarte consuelo y de ofrecerte lo que soy libre, sin reservas ni egoísmos.
Este también fue un regalo de confrontación personal, que me empujo de frente a mis propios defectos, a mi oscuridad más profunda, a mi ilusión de control y perfección inexistente, con grandes y dolorosas lecciones.
No puedo no ver el fin de nuestra lactancia con una inmensa nostalgia. Con la certeza de haberla vivido al máximo, tanto en los días hermosos como en los oscuros, con decisión, convicción y fortaleza, con momentos de inmensa alegría y con instantes de miedo acumulado en el estomago y la garganta, con ganas de abandonar, con segundos de hastío seguidos de una inesperada satisfacción y felicidad, aprendiendo a confiar en mí y en ti, en nosotras, llenas de amor y de coraje, segura de la importancia de cada minuto, de este vínculo fuerte y maravilloso, que se tejió entre nosotras a través de todo este tiempo.
Hoy, por fin me siento clara para escribir este post. Hoy, casi 3 meses después de tu última toma, tengo que decir que el duelo ha sido lento e importante. El bajón de oxitocina fue como un aterrizaje forzoso del que aún tengo algunas heridas. Nuevas maneras de relacionarnos, nuevos encuentros y desencuentros se cruzan en nuestro camino. Seguimos tomadas de la mano, caminando este camino, creciendo juntas. Y hoy, por fin, lo entiendo. Y estoy feliz de que estemos aquí y de seguir adelante.
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20 febrero 2013
No puedo evitarlo
No puedo evitar sentirme triste por tantas lactancias fallidas a mi alrededor. Si trato de hacer un recuento, no logro encontrar a ninguna mamá reciente conocida, que haya podido amamantar a su bebé placenteramente, más allá de los 3 meses. La mayoría alcanzan a dar un mes o hasta los 3, y algo siempre pasa. Y me entristece escuchar sus historias. Ver la desilusión en las caras de algunas y el alivio en las caras de otras. Ver como al mundo entero le parece normal y mejor el tetero. Y como prácticamente no existe nadie cercano que entienda mi experiencia de casi tres años de teta. Mi hija y yo, en este aspecto, somos como "perros a cuadros". Un fenómeno exótico digno de documentar. De hecho, esto que vivimos es tan inusual y extraño, que estoy segura que la mitad de la gente que se entera cree que es mentira, que me lo invento, que no me sale leche, que estamos equivocadas, que estoy condenada - como si fuera una tortura- a tener a "esa niña" pegada a mi toda la vida.
Lo cierto es que para mí la lactancia ha sido una tabla de salvación en muchos aspectos. Una experiencia, al mismo tiempo, maravillosa y terriblemente confrontadora. Me ha permitido conectarme conmigo, con mi poder femenino, con mis "súper poderes", llenándome de una seguridad y fuerza que desconocía. También se ha convertido en un vehículo para identificar mis miedos y hacer frente a mis fantasmas. Me ha sacado de la rigidez y la obsesión por el control, y me ha enseñado a fluir con el momento, con mi estado y con mi hija. Me abrió de par en par una ruta de conocimiento hacia mi pequeña, un canal no verbal de comunicación que ha sido valioso y afortunado para ambas desde que era una diminuta bebé, y aún ahora, que es más grande y se comunica de muchas otras formas.
Para Sara, sé también que es una fortuna. Lo veo es su ojos cuando mama. Y lo escucho es voz cuando la pide con desespero, o cuando llora y la busca como consuelo. Y, aunque ya entiende que "la tetica" no es de su propiedad, la reclama, la pide, se despide de ella, y cuando la lástima sin querer, se disculpa conmigo. Claramente nuestra lactancia no es la misma de cuando estaba recién nacida. De hecho, durante este tiempo nunca ha sido la misma, nunca. Día a día ha ido mutando, con etapas difíciles y otras tremendamente placenteras, pero con un balance inmejorable, inolvidable.
Para Sara, sé también que es una fortuna. Lo veo es su ojos cuando mama. Y lo escucho es voz cuando la pide con desespero, o cuando llora y la busca como consuelo. Y, aunque ya entiende que "la tetica" no es de su propiedad, la reclama, la pide, se despide de ella, y cuando la lástima sin querer, se disculpa conmigo. Claramente nuestra lactancia no es la misma de cuando estaba recién nacida. De hecho, durante este tiempo nunca ha sido la misma, nunca. Día a día ha ido mutando, con etapas difíciles y otras tremendamente placenteras, pero con un balance inmejorable, inolvidable.
Tal vez por que mi experiencia con la lactancia ha sido un camino inmensamente disfrutado, me da una pena profunda ver que tantas mamás y bebés se la pierdan. Me gustaría que más mujeres pudieran recorre este camino como yo y sentir el poder que les da ser mamíferas y salvajes. Abandonarse a su instinto y sentirse así, a través de su capacidad de alimentar a otro física y emocionalmente. Es como cuando uno descubre un secreto maravilloso que lo hace inmensamente dichoso y le parece increíble que los demás no lo disfruten y se lo pierdan sin razón.
Y si, lo sé. Sé que es un tema inmensamente personal y que puede ser una decisión clara o simple azar, en el que influyen miles de cosas. Y no critico a nadie, ni pienso que se es mejor o peor madre por tomar una u otra elección. Simplemente es que quisiera que todas las mamás del mundo pudieran vivir una experiencia como la mía. Y cuando veo que muy pocas lo logran no puedo más que sentir tristeza. Simplemente no puedo evitarlo.
Y si, lo sé. Sé que es un tema inmensamente personal y que puede ser una decisión clara o simple azar, en el que influyen miles de cosas. Y no critico a nadie, ni pienso que se es mejor o peor madre por tomar una u otra elección. Simplemente es que quisiera que todas las mamás del mundo pudieran vivir una experiencia como la mía. Y cuando veo que muy pocas lo logran no puedo más que sentir tristeza. Simplemente no puedo evitarlo.
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20 septiembre 2012
Lactation, una app para nosotras
Hoy, les quiero hablar de temas un poco más triviales pero no menos importantes para todas las mamás que amamos la lactancia materna y estamos lactando a nuestros hijos en este momento.
Husmeando en Google Play me encontré una aplicación realmente útil para nosotras: lactation. Como dicen en su descripción es "una aplicación para mamás y médicos sobre compatibilidad de la lactancia materna con prescripciones médicas, contaminantes ambientales, enfermedades y plantas medicinales". Me llamo la atención, la descargue y realmente, me ha parecido que vale la pena tenerla. Es simple y muy sencilla de usar. Simplemente ingresas el nombre de lo que deseas consultar y la aplicación te indica el nivel de riesgo con una escala que va de 0 a 3 ( donde 0 es totalmente seguro y 3 altamente peligroso o perjudicial). Además te da alternativas al medicamento en los niveles de riesgo y si lo deseas, puedes consultar las referencias bibliográficas de la información que brinda. Lo que me parece más útil es que no solo te permite consultar acerca de medicamentos sino también sobre enfermedades, plantas medicinales o hierbas aromáticas y contaminantes. Ahhh y esta disponible en android y apple totalmente gratis :)
¿La conocían? pues aunque para mi es totalmente nueva, al parecer es bastante popular. De hecho fue calificada como una de las 4 mejores aplicaciones en la categoría "embarazo" por un grupo de mujeres españolas y ahora entiendo porque.
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| De Apps Sanitas |
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31 julio 2012
Una maravillosa experiencia
Hoy, Sara y yo, cumplimos 2 años de lactancia materna. Su cumpleaños no solo es la conmemoración de su nacimiento a la vida y de mi nacimiento como madre. También es el comienzo de nuestra aventura, de nuestro vínculo a través de esta experiencia solo nuestra.
Como ya muchos saben, todo se nos dio muy naturalmente. Y si ahora hago memoria, puedo identificar claramente todas las etapas por las cuales hemos pasado y como casi sin darnos cuenta, dar teta se integró a mi vida, a nuestras vidas, como un acto que nos llena de satisfacción y felicidad.
La verdad es que nunca pensé que no iba a ser capaz, o que iba a tener poca leche, o que mi hija se iba a morir de hambre. Nunca me preocupo su peso. Nunca tuve horarios, ni tiempos. Nunca me sentí tan segura, tan mujer. Fueron meses enteros sumergidas en nuestro espacio íntimo, en nuestros propios ritmos, en nuestro universo único, inundado de oxitocina, con toda la energía concentrada en dar y amar.
Hoy esta maravillosa experiencia continua, con tiempos distintos, con ritmos renovados, con espacios y necesidades diferentes pero conectándonos tal vez más que el 1er día, de manera perfecta, de una manera que solo Sara y yo comprendemos, haciéndonos inmensamente felices. No me imagino nuestra relación sin la lactancia. No me imagino nuestra vida de madre e hija sin el placer infinito de estos momentos llenos de entrega y magia.
Mi consejo para el éxito es simple: información, autoconfianza, apoyo y perseverancia. Por eso las invito a que se documenten del tema, a que aprendan como funciona su cuerpo, cuales son las necesidades de su bebé. Lean todo lo que tengan que leer, llénense de argumentos, de conocimiento que las fortalezca, que construya su confianza. Solo así estarán seguras de que son capaces, de que la leche no se corta, de que todas podemos alimentar a nuestros bebés con nuestra leche de manera placentera y exitosa. Busquen apoyo en su pareja, en sus pares, hagan tribu. Luchen por su lactancia, es su derecho, es el derecho de sus hijos, y es el mejor regalo que pueden darse.
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02 julio 2012
Señora, es hora de que su hija deje la teta
Eso me dijo la pediatra de urgencias el miércoles de la semana pasada. Sara tenía una diarrea extraña desde el lunes y, lamentablemente, la piel de su cola había sufrido las consecuencias. No tenía ningún otro síntoma, pero como ya estábamos a mitad de semana y la diarrea continuaba, decidimos llevarla a urgencia para revisión. Y en medio de la revisión la pediatra pregunto que leche de formula tomaba, para recibir la respuesta que no esperaba: "no toma ninguna, nunca ha tomado por que aún toma teta".
Acto seguido comenzó el típico discurso de nunca acabar. Ya saben a lo que me refiero. Así que con voz condescendiente me dijo palabras más, palabras menos, lo siguiente:
"Mamita ( perdón!!! hace años que soy una adulta y no me hace nada de gracia que me infantilicen) te voy a explicar por que es hora de que vayas pensando en quitarle la teta a la niña: primero, la leche materna después del 1er año no alimenta (FALSO). Se recomienda más alla del año únicamente en países del continente africano o en familias que viven en una situación muy precaria y no tienen más que darle a los niños (¿AHHH?, ¿cómo así?, ¿Solo si vivo en África o soy pobre mi leche es buena y alimenta?... FALSO). Además, como la leche materna es como agua (FALSO otra vez), la niña se llena y no come bien (FALSO de nuevo), ni aprende a comer otros alimentos (más FALSO imposible). Dos, los niños que toman teta tanto tiempo son inseguros (FALSO, de hecho es todo lo contrario), aprensivos (otra vez FALSO) y demasiado apegados a la mamá (y, si esto fuera cierto que no lo es, ¿qué tiene de malo?). Y tres, los niños que maman cuando ya tienen dientes pueden sufrir de deformaciones dentales o algo así, claro que pasa muy poco (FALSO). Quiero que sepas que es por el bien de la niña (lo recuerdo y aún no puedo creer que haya dicho esto) y, porqué no, para que la mamá descanse (¿me hablas a mi? helloooo!!!! yo estoy aquí!!!, no hables de mi, en mi precencia en tercera persona... y además, ¿descansar de qué?, ¿por qué asumes que estoy cansada de darle teta a mi hija?)".
Mientras hablaba y repetía una y otra vez este montón de falsos argumentos para tratar de convencerme de algo de lo cual, ni ella ni nadie, va a poder convencerme, sentía como el pulso se me aceleraba y el rostro se me ponía rojo y caliente. Lo cierto es que dejé _que hablará, sonreí y cambié de tema de forma tajante. Ella calló y pude ver por su mirada que entendió, perfectamente, que se metió donde nadie la había llamado, que no me hizo nada de gracia y que se había topado, literalmente, con una pared de frente.
Salí de ese consultorio como si me hubiera tragado un sapo: molesta, indispuesta, furiosa, con un sentimiento de que habían sobrepasado mis límites metiéndose sin permiso conmigo, con mi hija y con mi intimidad. La cabeza me daba vueltas y pensaba: ¿por qué no hice nada?, ¿por qué no le dije esto o aquello?, ¿por qué?, ¿por qué? y más ¿por qué?. Y mientras los minutos pasaban y yo esperaba en la sala los resultados del examen de mi pequeña, se me enfrió la cabeza y comencé a entender que mi lactancia de 2 años es una cosa súper exótica hasta para el personal médico. Con este tipo de consejos que vienen de los que deberían ser expertos en el tema es más que obvio qué las madres de mi país, en promedio, solo den teta a sus bebés los dos primeros meses.
Lo reconozco, me llené de tristeza, porque si a mí, que estoy convencida y segura de mi lactancia, que leo casi a diario del tema, que estoy documentada y cuento con suficiente conocimiento para exponer y defender el asunto y mi decisión al respecto, me cuesta trabajo enfrentar a un "doctor" en el tema, cuando tengo claro que no es en absoluto de su incumbencia, no me imagino como se sentirá una mamá cualquiera que solo está siguiendo su instinto, que va a consultar al pediatra por cualquier otra cosa y éste, como si nada y sin ninguna dimensión de lo grave de sus palabras, le aconseja, así no más, que si quiere seguir siendo una buena mamá es hora de que destete a su bebé.
Cuanto camino por recorrer nos queda... pero por fortuna estamos en eso.. estamos recorriendo el camino.
Lo reconozco, me llené de tristeza, porque si a mí, que estoy convencida y segura de mi lactancia, que leo casi a diario del tema, que estoy documentada y cuento con suficiente conocimiento para exponer y defender el asunto y mi decisión al respecto, me cuesta trabajo enfrentar a un "doctor" en el tema, cuando tengo claro que no es en absoluto de su incumbencia, no me imagino como se sentirá una mamá cualquiera que solo está siguiendo su instinto, que va a consultar al pediatra por cualquier otra cosa y éste, como si nada y sin ninguna dimensión de lo grave de sus palabras, le aconseja, así no más, que si quiere seguir siendo una buena mamá es hora de que destete a su bebé.
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02 febrero 2012
Para Isha
Querida Isha:
Anoche, mientras pensaba sobre qué escribir y paseaba por la blogosfera maternal, me topé con tu último post, y algo muy profundo se removió en mi. Lamentablemente, creo que lo que te pasa, nos pasa a todas con demasiada frecuencia. Sin importar, si somos o no expertas en lactancia materna, si vamos a la liga de la leche, si tenemos o no un blog, todas las madres que decidimos lactar a nuestros bebés a demanda y de manera prolongada, somos víctimas de la presión social para que dejemos de hacerlo. Y muchas veces, después de uno o varios comentarios desafortunados, sentimos como flaquea toda nuestra confianza. Dios mío!!! Maldita presión social! Es increíble como las palabras de cualquiera (o peor, del que duerme a tu lado) señalando la lactancia de nuestros hijos, tiene un poder sobre nosotras que aún no logramos dominar. Sin importar de donde venga, ni el background de la víctima, la presión parece aplastarnos a todas por igual, como si fuéramos hormigas, dejándonos fuera de base, sin palabras, con el corazón roto y la moral por el piso.
Te leo y no puedo evitar sentirme plenamente identificada con lo que te pasa. Yo sé, al igual que tu, que es saberse sola, tratando de ejercer el derecho que tenemos, tanto madres como hijos, a disfrutar libremente de la lactancia que deseamos, por el tiempo que nos de la gana. Más aún, cuando a pesar de tus diversos esfuerzos, nadie parece comprender la importancia que tiene para ti y para tu bebé, el regalo maravilloso qué es, lo beneficios sin límite que nos ofrece. Yo también sé qué es que nadie lo entienda, y que ni siquiera tu esposo parezca apoyarte. Tal vez, para ellos la presión tampoco es fácil de manejar. Desafortunadamente en este tema, la presión cae sobre todos y viene de cualquier lado, incluso del lugar que menos esperas.
Isha, quiero decirte que tienes todo el derecho de sentirte así. La presión es fuerte y somos seres humanos, no robots sin sentimientos. Yo muchas veces me he sentido igual que tu. Confieso que en alguna ocasión hasta pensé destetar de inmediato a Sara debido a las dudas que la presión de los demás habían sembrado en mi, diciendo cosas tan absurdas como que mi leche no alimenta, que la estoy malcriando o simplemente que "ya esta bueno de tanta teta". Por fortuna yo sé que te va a pasar igual que a mi, no te vas a conformar y vas disipar las dudas rápido, logrando que la seguridad vuelva, reponiéndote y ratificando, una vez más, que lactar a nuestros hijos, hasta que ellos quieran, es, sin ninguna duda, la decisión acertada, la decisión que había que tomar, una decisión basada, única y exclusivamente, en la entrega y el amor. Quitarles este momento de disfrute y conexión con nosotras para sacarnos de encima la presión social, eso, además de ser un tremendo error, sería realmente triste y egoísta. Cuanto dura la lactancia de un bebé es una cuestión que solo le incumbe a la madre y al niño. Nadie, absolutamente nadie debería meterse en medio. Entonces Isha, no te culpes por flaquear, por sentirte como te sientes. Por fortuna, las madres somos sabias y fuertes, y nos tenemos las unas a las otras (aunque sea virtualmente), y podemos con esto y con mucho más.
Isha, aún tenemos un largo camino que recorrer en esto de ser mujer-madre y, puntualmente, en la normalización de la lactancia materna y, más aún, en la lactancia materna prolongada. Cada vez somos más, pero aún somos una minoría. Querer salirse del esquema, haciendo lo que uno cree por convicción propia, resulta tremendamente subversivo en una sociedad que nos educa para obedecer calladamente y no para pensar, decidir y actuar. Isha, tu, yo y muchas madres más alrededor del mundo no estamos tragando entero. A pesar de la presión, estamos actuando como nos dicta nuestro corazón sin importar lo que piensen los demás. Muchas veces las cosas no son fáciles para nosotras, pero realmente no nos importa. Sabemos que estamos en lo correcto. Actuamos con consciencia y con amor. A veces flaqueamos, como es natural. Sin embargo, encontramos la manera de resolverlo, de salir adelante. Si es necesario buscamos más información, más razones, más apoyo. No nos rendimos, luchamos hasta el final. Y eso es lo que realmente importa. Nuestro deseo de hacer lo mejor y nuestra determinación de lograrlo, es lo que realmente vale.
Sabes que cuentas conmigo para lo que necesites.
Un abrazo gigante para ti,
Zary
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30 enero 2012
Sobre crianza en brazos, apego y otros supuestos demonios
Cuando te conviertes en mamá, casi de inmediato, te das cuenta de lo mal visto que esta seguir tus sentimientos, hacerle caso a tu instinto. A las madres recientes, el resto del mundo nos ve como mujeres débiles, indefensas y torpes, que deben ser alumnas obedientes de los designios de los demás, de lo que dicen las suegras y abuelas, y hasta de lo que dice cualquier desconocido en la calle, que ni siquiera ha sido papá. Dejarte llevar por lo que te place y nace del corazón, parece ser un error. De repente, todos saben más que tú sobre criar (o más bien eso te quieren hacer creer). Y tus ganas de maternar, de abrazar, de cargar y de estar pegadita, día y noche, a ese pequeño bebé parecen diluirse en un mar de instrucciones y recomendaciones erróneas, que van en contra de las necesidades de madres y, lo que es más importante, de las necesidades de los indefensos bebés.
Para la sabiduría popular (que la mayoría de las veces es de todo, menos sabia), amar de manera incondicional, con apego y respecto, es sinónimo de malcriar. Aspectos tan naturales de la maternidad como los brazos, el colecho (dormir con los bebés), la lactancia a demanda y el respeto por los bebés como seres conscientes y de la misma categoría que los adultos, son dibujados por nuestro entorno como los demonios que nos convierten en malas mamás. Al parecer, la ecuación es sencilla: si amas mucho, eres mala mamá; si no muestras autoridad, eres mala mamá; si duermes con tu bebé, eres mala mamá; si lo cargas mucho, eres mala mamá; si lo dejas explorar "sin control", eres mala mamá. De repente la crianza se convierte en un eterno tormento, una lucha permanente entre lo que el corazón nos indica y el resto del mundo nos dice. Momentos que tendrían que ser de apoyo incondicional y soporte permanente a la madre y al bebé, se transforman en espacios para señalar y juzgar una conducta saludable y natural.
Por fortuna cada vez más voces, científicas y de la sociedad en general, se unen para reivindicar la crianza en brazos, la lactancia materna, el respeto y el apego, como las conductas naturalmente adecuadas para tener niños felices y saludables, tanto física como emocionalmente. Esos supuestos demonios que todo el mundo trata de erradicar son realmente la clave para que nuestra sociedad comiencen a ser menos violenta y más pacifica. Dejar que las madres sean madres, en todo el sentido de la palabra, disfrutando y dando rienda suelta a su instinto maternal, debería ser casi que una política de estado. Las madres no necesitamos consejos de nadie para criar. No requerimos de la opinión, ni de la sabiduría de nadie, ni de las ideas de ningún experto que ha escrito montones de libros, para saber como amar y criar adecuadamente a nuestros bebés. Solo necesitamos apoyo y auto confianza, porque el conocimiento está, naturalmente, en cada pedazo de nuestro ser, en cada una de nuestras células. Nosotras somos las expertas en todo lo que tiene que ver con este nuevo bebé. Nadie mejor que nosotras sabe que necesita y que quiere. Nadie mejor que cada madre sabe porque llora su hijo, porque necesita un beso, porque quiere teta, porque pide brazos. La madre que todas tenemos dormida, de pronto, se despierta con ímpetu, con verdadera y saludable sabiduría. Esa madre poderosa, amorosa, decidida y sabia, vive dentro de todas nosotras. Solo necesitamos que nos dejen lactar, colechar, portear, cargar y amar como nuestro corazón nos dicta a nuestros bebés. Solo necesitamos que nos dejen convivir y disfrutar con nuestros hijos, de estos supuestos demonios.
Escrito para Cerquita Mío. Publicado el 8 de diciembre de 2011.
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18 noviembre 2011
Que raro!! primera vez que oigo eso!!
Señora: Sara está divina y ya come de todo?
Esposo: si claro!! come carne, pollo, le encanta el arroz, también la fruta y completa con teta, claro!!
Señora: ¿Teta?, ¿cómo así?, ¿aún toma teta?, ¿y eso porqué?, ¿tiene algo?, ¿está enferma?
Esposo: no, nada!!! de hecho nunca se ha enfermado!!
Señora: y ¿por qué toma teta aún?, ¿luego no es hasta los 3 meses?
Esposo: No, se recomienda hasta los dos años. Además, mamá e hija quieren.
Señora: que raro!! primera vez que oigo eso!!
Esposo: si claro!! come carne, pollo, le encanta el arroz, también la fruta y completa con teta, claro!!
Señora: ¿Teta?, ¿cómo así?, ¿aún toma teta?, ¿y eso porqué?, ¿tiene algo?, ¿está enferma?
Esposo: no, nada!!! de hecho nunca se ha enfermado!!
Señora: y ¿por qué toma teta aún?, ¿luego no es hasta los 3 meses?
Esposo: No, se recomienda hasta los dos años. Además, mamá e hija quieren.
Señora: que raro!! primera vez que oigo eso!!
La lactancia prolongada sigue siendo una rareza. Conversaciones como estás me recuerdan el largo camino que aún nos toca recorrer. Hay que enseñar mucho al respecto, con palabras pero más con el ejemplo. Normalizar que un niño mayor de un año tome seno, no es nada fácil. Por fortuna, cada día somos más las madres que nos esforzamos, pasando por encima de los prejuicios y de las dificultades, para sacar adelante nuestra lactancia prolongada. A pesar de todo, estoy feliz de seguir adelante con la lactancia de Sara.
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