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07 mayo 2013

Nombrando el mundo


Sara esta en expansión, al igual que su vocabulario y su curiosidad. Desde hace unos días su 2da frase favorita - ya sabemos cual es la 1era - es una pregunta: ¿y qué es eso, mamá? Puede decirla 1.000 veces al día, todas ellas con un tono diferente pero con una intención parecida: saber qué es "todo" o mejor, cuál es el nombre de todo aquello que se le cruza por el frente y no sabe como nombrar. 

Es oficial, estamos en la etapa de ponerle nombre a las cosas. Entonces se la pasa detrás de mi o de su papá o de Nelsy, llamando la atención con esta pregunta y señalando con el dedo todo lo que existe en la casa, en el carro, en su cuarto, en la calle, en cualquier espacio en el que se encuentre. 

Es divertido escucharla preguntar sin freno, con cara de curiosidad y expectativa. Y es aún mejor oírla repetir nuestras respuestas, casi de inmediato, sin duda y de manera perfecta, con cara de alegría, en modo "esponja" que graba de inmediato para nunca jamás olvidar. Es como si se hubiera cansado de hablar con palabras indeterminadas como "eso" o "aquello" para relacionarse con su entorno. Ella quiere conocer los nombres propios y exactos de las cosas que componen su mundo. A veces pregunta por algo, y yo, en mi descuido, le digo un nombre alterno de esa "cosa", un nombre que no es el que ella conoce, ni el que usamos de manera habitual. Ella ríe y no duda en corregirme, segura de que su mamá, esa señora grande, este tremendamente equivocada. 

Entonces para Sara el mundo comienza a ser un montón de términos especiales, complejos y específicos que la maravillan. Tal esa sea la palabra perfecta para definirla en este estado: Sara esta maravillada. Tal vez por eso no se cansa de preguntar ¿y qué es eso?, ¿y eso?, ¿y eso de allá?, para luego comenzar hablar como una pequeña adulta, para decir que quiere "cafecito", o que se muere por hacer "pompas de jabón", o que esta "muy ocupadísima" con su juego para atendernos. 

Y así, mi hija abre su mente y extiende sus horizontes, mientras nuestra vida y su vida transcurre entre risas, llantos, "no quieros" y  muchos, pero muchos ¿qué es eso? 


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01 abril 2013

Felicidad


La brisa sopla, recia, fuerte, y nos acaricia envolviéndonos;
 nos abraza, nos da la bienvenida. 
Reímos y caminamos de la mano. 
Nos creemos gaviotas retando al viento. 
Corremos. 
Saltamos. 
Nos miramos. 
Nos sentamos en la orilla en silencio.  
La espuma nos moja y nuestra piel se dora. 
Escarbamos. 
Enterramos las manos y descubrimos la vida, la textura de la vida, los matices de estas diminutas partículas de arena suelta, de piedras preciosas. 
Y nos llenamos de energía mientras un caracol nos saluda y los cangrejos salen nerviosos de su guarida.
Y decidimos averiguar por qué las nubes tienen prisa y no se detienen. 
Y queremos saber la razón de la sombra que nos persigue inquieta e incansable, sin perdernos de vista.  
El sol es nuestro vigía. 
Nos cobija. 
Y el mundo es aquí y ahora. 
No hay mejor momento que ahora. 
Porque, aunque el tiempo pasa, nosotros estamos detenidos en el presente, saboreando cada instante, sin pesar en nada más, sin espacio para nada más. 
Y el cielo cambia. 
La marea viva y sagrada, sube y baja, y nos lleva bailando en su vaivén y nos cura, nos sana el alma. 
Nos bendice y ahora nuestra piel sabe a sal. 
Nos saboreamos integras, no sé por cuanto tiempo,
 y entendemos que a esto sabe nuestra felicidad. 


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28 marzo 2013

Noticias

Estamos de descanso. Y aunque la idea era desconectarme de todo, incluido este blog, traigo noticias; noticias de unos días hermosos, de tiempo en familia, de mar, de descanso, de Sara feliz hablando sin parar, viviendo la brisa, el calor, el mar, de unos abuelos embobados, de momento únicos e inolvidables, de sentirme plena.



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27 septiembre 2012

10 cosas para recordar (y nunca olvidar)


  1. La felicidad depende única y exclusivamente de mí.
  2. El tiempo con mi hija y con mi familia no es negociable.
  3. Juzgar y comparar no sirve de nada, ni le sirve a nadie.
  4. 1ero lo importante. Luego, todo lo demás.
  5. Ser transparente es más rentable y cuesta menos trabajo.
  6. Siempre hay tiempo para lo que deseo de corazón, para explorar y disfrutar mi pasión.
  7. Mi meta no es ser la mamá perfecta, es descubrir la mejor versión de mamá que puedo ser para mi bebé.
  8. Vale la pena ser yo misma. De eso ya no me cabe la menor duda.
  9. Escapar nunca es la mejor opción. El escape es la manera más efectiva de sabotear mi propia felicidad.
  10. Un día a la vez. El presente es nuestro regalo permanente.
Feliz fin de semana!!! ;)

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24 septiembre 2012

Gracias por estar aquí


Sara, gracias por tu risa
Por tus juegos y por tus caricias
Por tus palabras y tu abracadabra
Y por hacer mi vida feliz.

Muchas gracias por estar aquí
Por verte en la mañana sonreír
Gracias por tus manos, por tus pies
Por enseñarme a ser niño otra vez.

Sara, gracias por tu ojos
Por tus besos y por tus antojos
Por tus sentimientos y descubrimientos
Y por hacer mi vida feliz.

Muchas gracias por estar aquí
Por verte en la mañana sonreír
Gracias por tus manos, por tus pies
Por enseñarme a ser niño otra vez.

Sara gracias por tu vida
Por llenar la casa de alegría
Por tu imaginación y tu corazón
Y por hacer mi vida feliz.

Muchas gracias por estar aquí
Por verte en la mañana sonreír
Gracias por tus manos, por tus pies
Por enseñarme a ser niño otra vez.



Gracias a La Totuga por este regalo tan hermoso que endulzó nuestra semana. ;)

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28 mayo 2012

La edad del "no"


Es oficial: Sara está en la etapa del "no". Esta corta pero importante palabra a resurgido en su creciente léxico para quedarse de manera recurrente y reiterativa, por una buena temporada. "No", es su vocablo favorito. Es la sílaba del momento. Es el #TrendingTopic de nuestra familia. Es la respuesta perfecta a todo. En el preciso instante en el que está a punto de contestar cualquier pregunta, se saborea y disfruta pronunciando "no", una y otra vez. 

Dice "no" a pesar de querer decir "si". Repite "no" así en medio de la negativa haga lo que le pides. Dice "no" con una voz dulce, mientras suelta una sonrisa o te aprieta con sus pequeños brazos. Dice "no" una y mil veces al día, con motivos pero sobretodo sin ellos. "No" cuando le pido un beso. "No" a la hora de despertarse. "No" para lavarse los dientes. "No" si le digo que es hora de comer. "No" cuando se baña y también cuando baila. Hasta dormida, mientras sueña, repite una y otra vez "no".

Estoy segura que viene pasando hace días pero solo hasta hoy fui consciente del tema. Esta mañana después de una seguidilla de "noes" en medio de muchas risas, de pronto comprendí que aunque entiende perfectamente el significado de esta palabra, cada vez que la dice lo hace realmente para decirnos: "hey, puedo decidir", "hey, tengo el poder de hacer lo que quiero", "hey, yo soy yo, un ser a parte, una persona diferente e independiente.. yo soy Sara".  

Otra señal más de que está creciendo. Un signo más de que ya casi es un pequeña niña que habla, de que está a punto de cumplir 2 años. Y ahora su manera de decirme que el tiempo pasa y que ella está cambiando es oponiéndose a todo, reafirmándose como la niña que ya es, autónoma, distinta de su mamá. 

Que felicidad verla crecer feliz y vital. Y que nostalgia también, revuelta, mezclada y sentida al mismo tiempo. La bebé crece y el puerperio se me va. En dos meses cumple 2 años. Muy pronto serán muchos más. Me queda el sabor dulce de esta etapa vivida, disfrutada a tope. Mucha felicidad tatuada en el alma. Hermosos recuerdos que regresan con cada "no" que dice Sara y que entrelíneas me dice que el mundo no se detiene y que nosotros crecemos a la par de nuestros pequeños. 

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17 mayo 2012

También me pasa

No sé a ustedes pero a mi también me pasa que después de un día agitado, lleno de mil cosas y mucho trabajo, no puedo desconectarme al llegar a casa, para simplemente estar. Me pasa que los días transcurren demasiado rápido y, en un abrir y cerrar de ojos, se me escapan, casi sin haberlos disfrutado. Me pasa que no tengo tiempo para muchas cosas, y me canso y me agoto y pierdo la paciencia. Y sueño cosas extrañas y, a pesar de haber dormido, me levanto cansada.

También me pasa que soporto poco y espero mucho. Y añoro poner la mente en blanco y no pensar en nada. Y me descubro un tanto molesta, perdida, pensando en el pasado, ignorando sin querer el presente. Deseando realidades irreales, desperdiciando las energías en utopías. Y entonces, trato de concentrarme y centrarme, dándole el valor justo a las cosas y a las situaciones. Porque sé con certeza que nada es tan grave, que todo pasa, que cuando el horizonte se ve negro, realmente no lo es tanto, es solo el efecto distorsionado del cansancio, el desespero, la impaciencia.

Y de repente el mundo se ilumina. La risa desenfrenada de Sara aclara la bruma. El tiempo se detiene y la mente parece por fin encontrarse nuevamente, viendo claramente lo que vale la pena, lo que le da sentido a todo, viendo una pequeña niña correr, llorar, reír, hablar, descubrir el mundo. Un abrazo de mi esposo me conforta. Y ahora el sol brilla y el resto de universo pierde importancia. Y el mundo se detiene nuevamente. Por un momento ya no gira. Y sé que soy afortunada. De repente, tengo la certeza de mi fortuna, por que sé que a pesar del cansancio y de la falta de tiempo, y de los aparentes problemas, vivo una vida maravillosa, llena de personas valiosas, de momentos perfectos, de sonrisas eternas. 

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30 abril 2012

Para mi mamá

Después de casi 20 días, hoy se va mi mamá. Se devuelve para su ciudad, a su casa, a la casa donde crecí, la que será mi casa de toda la vida. Y hoy, al verla partir, me siento como cuando era niña y ella se ausentaba por un tiempo: triste y nostálgica, con un vacío inmenso. Es una sentimiento que siempre aparece, claro y nítido, en cada despedida. Un sentimiento que me devuelve al pasado y, que es aún más fuerte, desde que me convertí en mamá. 

Y es que desde que vivo en carne propia el amor incondicional que se siente por un hijo, la entiendo más, la comprendo más, la considero más. No me imagino lo que debió sufrir cuando con un mes de nacida tuve que ser hospitalizada con un problema cardiapulmonar. Y las noches en vela que pasó cuando con 16 años me fui a vivir a otra ciudad. Sé con certeza que debió ser durísimo para ella verme llorar con el corazón roto y también estoy segura de que su corazón ha explotado de alegría con cada unos de mis triunfos y momentos de felicidad.

Tenerla estos días solo para mi y para Sara fue un regalo inmenso. Cada día desayunábamos juntas, charlábamos de mi día, de su cirugía, de Sara. Cuando llegaba del trabajo la encontraba maravillada por la energía de Sara y a Sara extasiada en su abuela. Verlas a las dos tan compenetradas, pasando tiempo juntas, llenándose de amor, reconociéndose, disfrutando mutuamente de abrazos, sonrisas y cariños sin medida, ha sido maravilloso para todos.

Me entristece que mi mamá se vaya. Pero en medio de esa tristeza me siento feliz de tenerla, inmensamente orgullosa de ella, de su alegría, de su positivismo, de su capacidad de trabajo, de su amor, de su apoyo incondicional, de su empatía, de su poder, de la mujer que ha logrado ser, capaz de reinventarse y salir adelante, de la abuela que es para Sara, de la mamá que es para mi y para mis hermanos.

Te quiero montones Mami, y me siento muy feliz y afortunada de ser tu hija.


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19 diciembre 2011

Viejos Conocidos

No sé que me pasa con esta época del año que la sensibilidad y la "bobada" llorona se me alborota. No se que se remueve dentro de mi, que el nudo en la garganta y la dificultad de respirar se disparan igual cuando escucho "All I want for Christmas is you", que cuando suena en la tv la canción de navidad de Dora La Exploradora. Esta mañana, mientras tendía la cama, pensaba y me preguntaba, qué será lo que estás fechas revive en mi inconsciente que me pongo tan sensible y me siento tan vulnerable. Todos los años es lo mismo. Llega diciembre y, casi de inmediato, me enfrento a una avalancha de nostalgia, acompañada de una tristeza extraña y abrumadora pero perfectamente conocida.

Luces de navidadLa navidad y el año nuevo siempre fueron fechas extrañas para mi. Mi mamá, que no es católica ni cristiana tradicional, nunca celebró estas festividades. Es decir, en mi casa nunco hubo árbol, ni pesebre, ni adornos de papa Noel. Mis hermanos y yo, nunca escribimos cartas al niños Dios, ni recibimos regalos al amanecer del 25 de diciembre. Sin embargo, conocimos y vivimos de cerca el espíritu de la navidad por que apenas salíamos de vacaciones, viajábamos casi al instante a visitar a mi abuela y a mis primos, y allá, el 24 y el 31 de diciembre, siempre se han festejado en grande. Así fue como cantamos villancicos y rezamos novenas, haciendo coreografías como show central de cada celebración, dando el feliz año en medio de pitos y fanfarrias. La pasábamos felices, pero para mi, siempre se sintió extraño. Es decir, era como si me faltara algo o le temiera a algo. Como si tantos momentos de felicidad y euforia fueran un presagio de que la decepción y la tristeza nos estaban esperando a la vuelta de la esquina. O como si, de repente, esos momentos tan esperados, revivieran dentro de mi un sentimiento de perdida vivido cuando era más niña, tal vez cuando era bebé. Y así, con un montón de sensaciones contradictorias que aún me cuesta enunciar, lloraba desconsolada cada 31 de diciembre mientras mi abuela me besaba y me bendecía, llena de felicidad pero también de una inmensa sensación de desamparo. Era como un transe que no podía controlar ni evitar, por mucho que me esforzará. Como un tipo de exorcismo personal e íntimo, que se repetía año tras año. Como si me enfrentara a una suerte de demonios internos que me recordaban un miedo inmenso a perder a los que más quiero.

Con el pasar de los años y el recorrer del tiempo, aprendí a controlarme mucho mejor. Ahora, puedo contener las lagrimas que sin motivo aparente quieren brotar desesperadamente, apenas suenan los pitos y comienzan a repartirse los besos y los abrazos. Sin embargo, aunque las lagrimas se escondan, los sentimientos y la nostalgia aún revolotean en mi alma y en mi corazón. Y, ahora, después de mucho tiempo, tal vez por la luz y la sabiduría que me ha dado la maternidad, intento enfrentarme a estos "viejos conocidos" de otra manera. Creo sentirme capaz de entenderlos y de mirarlos de frente. Los reconozco, y quiero escudriñarlos para tratar de resolver ese sinsabor interno que me angustia y que me llena de lagrimas. Por eso, para mi, estos días más que de fiesta serán de reflexión, de búsqueda. De pensarme mucho, de intentar recordar dónde y cómo algo se rompió dentro de mi hace mucho, y de buscar la goma y la técnica perfecta de unir las piezas, con un nuevo y mejor sentido, para que quizás el próximo año, ya no duela. O por lo menos, duela mucho menos.


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22 noviembre 2011

Regalo de aniversario

Hace unos días recibí un mensaje maravilloso. Cada una de sus palabras estaban rebosantes de paz y de esperanza. Era un mensaje de una amiga, que se siente mucho más cercana a mi ahora, debido a su propia maternidad. Me escribe emocionada. Y yo me emocione profundamente con sus palabras. Me cuenta que pronto nacerá su bebé. Me habla de crianza con apego saludable y de parto respetado, temas que hasta hace un tiempo no me imagine tocar con ella, ni con nadie. Me dice todo lo que está disfrutando de sus últimos días de embarazo. Confiesa que me lee. Yo estoy sorprendida y muy, pero muy emocionada. Nunca pensé que ella leyera mis palabras y desahogos maternos. Encontrarse con mi blog, según escribe, con mis posts y con mi vida llena de Sara, le da alegría. A mi todo su mensaje me parece increíble y me llena de satisfacción. No solo por que me siento honrada de ser la depositaria de sus palabras y su confianza, sino por que al llegar, preciso en este momento, cuando cumplo un año de estar escribiendo semana tras semana este blog, las siento como un bálsamo, como una bendición, como un regalo de aniversario. 

Hace 12 meses, cuando comencé a escribir una entrada tras otra, nunca imaginé lo lejos y lo hondo que podrían llegar estos pensamientos tan particulares, tan míos. Nunca pensé que me daría tantas satisfacciones y regalos, que me acercaría a viejos amigos y nuevos conocidos, de una manera tan diferente, de una manera totalmente desconocida y especial para mi. Este blog, me ha llenado de confianza y me ha regalado la confianza de los demás. Que inmenso regalo, ¿no creen? Cada uno de los comentarios que recibo, han estado llenos de buenas energías, de apoyo, de puro y simple amor. Escribirlo, me ha permitido ir descubriendo caminos distintos de encuentro, desde mi experiencia como madre y mujer, desde las vivencias maternales y paternales de cientos de amigos, conocidos y desconocidos. Ha sido un camino de autoconocimiento y exploración interna. Me ha enseñado que la palabra "amistad" tiene un significado más grande, amplio y complejo, del que yo conocía. Me ha ayudado a tener más fe, a confiar y a querer, sin siquiera conocer en persona, al depositario de mis afectos. Me ha ayudado a crecer, a utilizar los errores y los momentos difíciles como un trampolín para aprender, para curar a la niña que aún llevo dentro. Me ha permitido vibrar con las historias de otros, constatando que la tribu crece, que cada día hay más mamás y papás que confían en sus instintos y que creen que el amor respetuoso es la mejor manera de criar a sus hijos. Hoy, gracias a cada mensaje, cada comentario, cada palabra que mis palabras han inspirado, me siento feliz y orgullosa de haber perdido el miedo a escribir, a exponer y publicar mi alma y mi corazón en "La mamá de Sara". 

Gracias a todos ustedes por leerme, comentarme y llenarme de cariño con su tiempo y sus palabras. Gracias a ustedes, ser una mamá bloguera es una maravillosa experiencia.


Feliz aniversario a "La mamá de Sara"!!!

PD: y este además es mi post número 100!! :D

04 noviembre 2011

¿Hasta cuando piensas amamantar?

- Ginecólogo: ¿hasta cuando piensas amamantar?

- Mamá de  Sara: no sé. Supongo que hasta cuando ella quiera. No toma como antes. Ya come otras cosas. Solo mama mucho por la mañana y en la noche. Y cuando esta cansada y se quiere dormir. Así que creo que no queda mucho tiempo de lactancia.

- Ginecólogo: silencio cómplice ... acompañado de una sonrisa espléndida.

- Mamá de Sara: sonrie de vuelta.


Este tipo de cosas son las que me hacen amar a mi ginecólogo ;D

31 octubre 2011

15 meses

Si, eso es lo que cumplimos hoy, 15 meses: mi pequeña, de haber llegado a nuestras vidas, y nosotros, de ser unos felices y orgullosos papás. 

Recuerdo que el año pasado para esta fecha, cumplíamos tan solo 3 mesesitos. Yo, aún sumida en las confusiones del puerperio, pasaba mis días pegadita a ella. No me atrevía a desampararla casi para nada. Estaba embriagada de amor pero también ahogada de miedo. Ella ya había crecido un montón. No era más la recién nacida dormilona y tragona. Comenzaba a interactuar con nosotros, mostrando sus habilidades y su personalidad. Y ya, en menos de nada, Sara ha crecido y tiene 15 meses. Como pasa el tiempo!!!

Ahora, corre y juega por toda la casa. 

Dice mamá, papá, teta, mapa, mochia (mochila), pamama (paloma) y tía. Además claro, de milquientas palabras más, en una media lengua extraña que no comprendemos. 

Sonrié casi todo el tiempo. 

Le encanta dar besos y abrazos no solicitados. 

Es tremendamente sociable, con los niños y con los adultos. Es más, estoy segura que cuando entre al colegio va a ser la "comandante", como dice su papá. 

Aún toma teta, y no sólo la pide cuando tiene hambre, sino cuando quiere olerme, cuando necesita sentir mi calor y mi cercanía. 

No le gusta mucho el dulce, a menos que sea helado (igual que a mi). Prefiere la comida de sal, como las galletas y el queso. 

Ama con locura a sus muñecas y las reconoce a cada una por su nombre: Sofí, Paty, Mona y Mini. 

Por fin tiene pelo y es de color caramelo, muy, muy liso. Pero detesta que la peinen y le pongan lazos en la cabeza (igualita a su abuela). 

Pesa 11 kilos y mide 87 cms. 

Es increíblemente observadora. 

Le encanta la ducha (después de que la detestaba) y cuando la baño, detalla el agua con calma, intenta atraparla y sonríe con asombro, como si se tratará de magia. 

No se puede estar quieta ni por un segundo (igual que su papá). La tortura cualquier artefacto inventado para detenerla (silla de comer, silla del carro, etc). Prefiere la libertad de hacer, de sentir, de pedir lo que quiere, de jugar sola o acompañada, de bailar y cantar, de perseguir palomas y aviones a través de la ventana, de disfrutar del parque cuando hace sol. 

Carga por toda la casa los libros y cuentos que tiene; se sienta y hace como que pasa las hojas y lee. 

El cd de rondas que le regalaron es un éxito total. A su manera lo pide y puede escuchar las 35 canciones que tiene sin parar, aplaudiendo, dando vueltas y bailando. 

Habla dormida (como su tía) y entre sueños nos llama: mamá, papá. 

Sabe donde está su cabeza y, si se lo pides, te saca la lengua. 

Nunca se rinde. Muy pocas veces se resigna. 

Trata de imitarme cuando me peino o me pongo el gorro de baño. Y se pone mis zapatos, chancleteando sin cansancio por todos los corredores. 

Muchas veces me acompaña en la mesa a desayunar y a comer. Ya sabe que con esa cosa llamada "cuchara" se puede llevar la comida a la boca y le encanta intentar hacerlo ella sola. 

Está creciendo y aprendiendo a toda velocidad, disfrutando de su mundo, riendo y explorando sin parar. Siendo, simple y sencillamente, una bebé feliz.

El tiempo pasa y no sólo Sara ha crecido. Nosotros también lo hemos hecho. Somos distintos en muchos aspectos. Hacemos cosas que, en otras épocas, ni imaginaríamos. Salimos menos pero disfrutamos más. Hemos aprendido a reírnos de todo lo que pasa y pulimos, todos los días, nuestra capacidad de adaptarnos a las circunstancias. Nos queda un hermoso y largo camino aún por recorrer. No tenemos afán. Solo deseamos poder vivirlo, en 1era persona, de cuerpo y mente presente, con amor y respeto, y también con mucha paciencia. Poniendo siempre 1ero a Sara. Poniendo en 1er lugar a nuestra familia.
De 3 meses disfrazada de pantera rosa

Hoy disfrazada de Flor

14 agosto 2011

Jugando, jugando, ando...

Silvia de Ser Madre: ¿toda una aventura! y Carol de Con ojos de Madres me invitaron a jugar algo llamado El Blog Topao en el que la idea es, según entiendo, revivir y volver a compartir entradas de tu blog, de acuerdo a unos categorías definidas. Luego se pueden invitar 7 blogs más para que sigan jugando y participen con un post en la actividada.


Entonces, sin más preámbulo, a jugar!!!


1. La entrada más hermosa: Recuerdo de como deje de ser Zarina, para ser "La mamá de Sara".
2. La entrada más popular: 
Des - bloqueo: mi cumpleaños de como transcurrió mi 1er cumpleaños siendo mamá.
3. La entrada más controvertida: La mamá de Sara declara... 
acerca de 
los principios y pautas con las cuales estoy criando a Sara desde el amor, la comprensión el respeto y el apego.
4. La entrada más útil: Lo natural es la teta, no el tetero! de como el conocimiento, la confianza y el apoyo son fundamentales para el éxito de la lactancia materna.
5. La entrada cuyo éxito te sorprendió: Agotada, así fue como termine después de los supuesto días de descanso de Semana Santa.
6. La entrada que no recibió la atención que esperabas:
 La mejor visita de lo bien que me hace estar rodeada de mi familia.
7. Entrada de la que estás más orgullosa: El parto que decidí tener
la historia de cómo la princesa de ojos gigantes y pelo acaramelado llegó una madrugada a nuestras vidas, y las cambio para siempre.

Y ahora invito a participar de este juego a:

Bren de Amo ser Mamá
Oli de Azul Celeste
Ana de Creciendo con David
Katrina de Criandonos
@Mousikh de Una mirada al otro lado


Muero por leer sus respuestas!!! 

09 agosto 2011

Mi historia personal de Lactancia Materna

Fiesta Bloguera de Lactancia
Gracias a Mónica de Familialibre.com por darnos la oportunidad de participar en la Semana Mundial de Lactancia a través de esta iniciativa.

Cuando trato de recordar cuando decidí que le daría leche materna a Sara, sinceramente no lo recuerdo. Creo que esa idea vivía en mi inconsciente desde pequeña porque vi a mi mamá amamantar a mis hermanos, y a mi tía hacer lo mismo con mis 4 primas. En mi familia materna siempre había escuchado que todas eran súper lecheras, así que nunca dude que me saldría leche. Luego, cuando tenía como 4 meses de embarazo, fui a visitar a una amiga (que también estaba embarazada de su 2do hijo y tenía los mismos meses que yo) y ella me regalo "La Alegría de Amamantar" de María Eugenia Carvajal. El libro me fascino. De manera clara y sencilla, no sólo explicaba toda la fisiología del amamantamiento sino como instaurarla, mantenerla y disfrutarla. Sin embargo, lo más importante que hizo este libro por mí, fue llenarme de una confianza inquebrantable: yo estaba segura de que lactar a mí bebe era algo que podía hacer con éxito. Y con esa confianza en mi mente y corazón, pasaron los meses y Sara nació. La tuve por parto natural en el cuarto del hospital. Tan pronto salió, la enfermera la puso sobre mi vientre y luego, ella se prendió de mi pecho.  Ese fue el 1er instante de amor entre las dos. 

Sinceramente, escogí ese hospital únicamente porque allí eran pro lactancia y pro parto natural. Conocía de la importancia de ese primer encuentro del bebé con su mamá y con su teta. Tengo que reconocer que se me agrietaron un poco los pezones, pero las enfermeras del hospital me recomendaron emplastos de hierbabuena para la cicatrización, y los utilice juiciosa los primeros 15 días. Nunca fue doloroso para mi, y, como había leído, cada vez que Sara lloraba yo le daba teta, sin importar si era de día o de noche, o si le acababa de dar. El apoyo de mi esposo fue fundamental. El solo me dejo seguir mis instintos y se lo agradezco de todo corazón. Mis senos crecieron muchísimo, y pesaban una barbaridad. Tal vez es lo único que me ha resultado incomodo del tema: el tamaño y el peso de los senos. Desde el comienzo tuve que extraerme leche porque producía tanta, que Sara no alcanzaba a tomarla toda. Le tenía pánico a una mastitis, así que procuraba sacarme todo lo que podía, hasta dos veces al día. De hecho, aún me extraigo casi a diario, porque hoy, 12 meses después, sigo produciendo igual o más leche que el primer día. A veces la producción es de 3 0 4 oz, y otras veces, 10 o hasta 12. Y sin embargo, después de cada extracción, Sara aún toma de la teta todo el día, todo lo que le apetece. 

Almacene mucha leche hasta los 5 meses. Luego, cuando ya en el refrigerador no había casi espacio, concluí que debía hacer algo con ella. Era obvio que Sara nunca se la tomaría toda. Intente donarla y nadie me la recibió. Lamentablemente en nuestro país existe la particular y "conveniente" idea de que tomar leche donada es peligroso para el bebé. Finalmente la deseché. Pasaba el tiempo y no encontré nada más que hacer. Cada vez que me acuerdo, algo dentro de mí se arrepiente. Fueron muchas onzas, (aunque con certeza no sé cuantas) que pudieron haber nutrido a muchos bebés, como lo han hecho con mi princesa. Ya hace casi 7 meses que no almaceno más. Aunque siempre tengo un tetero o dos con leche al día, para hacerle la papilla a Sara o para que se la tome, si se antoja y yo no estoy. 

La lactancia me ha regalado momentos increíbles al lado de Sara. La ha hecho crecer sana, feliz, llena de salud pero, sobre todo, radiante de amor. Sin duda es el mejor regalo que nos podemos dar como madres e hijas. Si, se que, especialmente los 1eros días, hay veces que no nos acomodamos en nuestra propia piel, en ese cuerpo crecido con senos enormes. Y muchas veces pensamos que es doloroso, incomodo, que no nos cierra la blusa, que no vale la pena, y queremos desistir. Pero son solo unos días, que pasan más rápido de lo que nos imaginamos. Y cuando menos pensamos, todo el momento se vuelve placentero, cómodo, tierno, feliz. Nos sentimos agradecidas y recompensadas por haber seguido adelante, por haber tenido confianza, por haber estado seguras de que lo mejor era acunar al bebé, dormir con él, llenarlo de leche de nuestro seno materno. Y esperamos en nuestro corazón con la misma certeza, que este regalo nos dure muchos días más, para disfrutar de él hasta que nuestro bebé lo quiera.http://www.muchoslibros.com/libro-La-Alegria-de-Amamantar/Carvajal,-Maria/9789580487708/EC/
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