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31 mayo 2015

Reacción en cadena


Sara y yo vamos al parque juntas una tarde cualquiera. Ella, confiada, me asegura que puede pasar el pasamanos sin mi ayuda y de una sola vez. Yo, de inmediato, recuerdo que el pasamanos era mi tormento en el colegio. Que nunca, nunca, nunca pude pasarlo. Recuerdo el dolor en las manos, los brazos que no me daban más, la caída irremediable a la mitad, la vergüenza, el miedo.

Le pregunto a Sara: "Hija ¿estás segura?" y ella, parece leer con su mirada mis sentimientos, mi miedo, mi duda. Yo dudo y ella también duda. Y sólo segundos después, ya no parece tan resuelta y comienza a mirar el pasamanos como un desafío. Yo la afecto, mi experiencia de hace 25 años la afecta hoy. Y decide mejor jugar a otra cosa. Se baja del pasamanos. Ni siquiera lo intenta.

Yo quedo muda. Mi cabeza sólo se pregunta: ¿qué diablos pasó aquí?, ¿qué es esta trasferencia de sentimientos, de inseguridad, así, prácticamente de la nada?, ¿cómo de repente abandona su reto favorito en el parque con una actitud difícil de reconocer en ella?

Y pienso en la inseguridad y en su efecto contagioso que encadena temores, nervios, dolores, a través del tiempo y de la generaciones. Pienso en la confianza que necesitamos todos para atrevernos, para dar un pasó más, para arriesgarnos y seguir adelante. Pienso en cómo buscamos seguridad en las personas que queremos y admiramos; y en cómo a todos nos pasa muchas veces igual que a las dos en el parque cuando sentimos que los demás dudan de nosotros y nos niegan un merecido voto de confianza.

Pienso en la reacción en cadena de los sentimientos y en que nuestros hijos merecen que los contagiemos, principalmente de confianza, de seguridad, de ganas, de alegría, de energía, de arrojo, de poder, de humildad, de amor. El mundo y nuestros hijos no merecen menos.

Entonces, otra tarde cualquiera volvemos al parque. Y Sara, ante el pasamanos me mira y yo sólo sonrío. Sonrío tranquila, olvidándome de mi, de mis miedos, dejando que ella viva su experiencia sin tener nada que ver con la mía, confiando en que lo logrará y en qué si no lo logra, igual puede volver a intentarlo 1.000 veces más. Segura de que ella sabe lo que hace, que es fuerte, que tiene lo que se necesita. Que está en control de si misma. Me suelto y ella, sabia, me sonríe de vuelta y se lanza. Reacción en cadena. Maravillosa reacción en cadena de  libertad, confianza y amor.

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17 octubre 2013

Confío


Confío que el sol saldrá mañana.Y en que siempre habrá un motivo para sonreír.

Confío en la vida, en sus bemoles, en su sentido misterioso, que solo desciframos con el tiempo.

Confío en el amor, en su amplitud, en sus grises, en sus versiones, en sus innumerables y deliciosos matices.

Confío en que mi hija me ama, y en que el amor indescriptible que siento por ella, nos cuida, nos protege, nos salva.

Confío en los reencuentros, en el amor presente, en el legado de los amores pasados, en las amistades que siempre han estado y en las que vuelven.

Confío en mi familia, y en que siempre van a estar, a pesar de todo.

Confío en la calidez de los abrazos. Y en el sonido del mar: en el arrullo del mar que amo.

Confío en que siempre habrá un próximo post, un nuevo amigo, una oportunidad más.

Confío en el poder de mi útero, en la magia de mi cuerpo, en el legado milenario que implica ser mujer. 

Confío en que todo saldrán como tiene que ser. En el presente que tengo y el futuro que me espera.


Create a “What I Trust” List vía Danielle LaPorte

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30 octubre 2012

10 cosas que debes saber antes de ser mamá


  1. El embarazo no es una enfermedad, es un estado maravilloso, mágico, que te conecta como nunca con la magia de la vida, la perfección de tu cuerpo femenino y la capacidad de amar sin medida.
  2. Disfruta cada segundo, gózate este aventura. El tiempo pasa muy rápido, y más aún cuando somos mamás. A veces trato de recordar como se sentía tener la panza gigante y me lleno de nostalgia. Tuve la fortuna de disfrutar de mi embarazo, de deleitarme mientras mi cuerpo cambiaba y mi barriga crecía. Eso me permitió conectarme con mi instinto y con mi bebé desde los 1eros momentos. Así, que sin importar tus circunstancias personales recuerda que este es un momento especial, que es hora de detenerse y de contemplar como la vida se abre paso a través de ti.
  3. Empodérate. Lee mucho, infórmate, aprende, conoce de todo lo que creas necesario: gestación, parto, lactancia, crianza, familia, tribu, cambios físicos y emocionales. El conocimiento es nuestra principal fuente de poder, tranquilidad y confianza.
  4. Concéntrate en lo realmente importante. Y lo más importante no es el cuarto del bebé, ni la ropa, ni el montón de artilugios innecesarios que la industria nos vende como imprescindibles. No, lo importante es el vínculo, la relación que vas a construir con tu pequeño desde el vientre a través del amor, la consciencia, el contacto y el tiempo que disfruten juntos. 
  5. El bebé necesita a su mamá, la mamá necesita a su bebé. Nada más cierto y verdadero. Los bebés nacen indefensos y necesitan de la cercanía y el contacto permanente de su mamá o en su defecto, de su cuidador permanente. Y eso solo se construye sumergiéndose en un tiempo sin tiempo, lleno de piel, de leche materna, de contacto, amor y proximidad. Así que mi recomendación es que desde el 1er segundo trates de estar el mayor tiempo posible con tu bebé. Hazte a un buen portabebé, llévalo contigo, esfuérzate por sacar adelante la lactancia materna, tomate el tiempo que necesites para conocerlo y para que él te conozca.  
  6. Busca una tribu. Cada día me convenzo más de esta realidad: las madres necesitamos apoyo y soporte, principalmente durante estos 2 primeros años de crianza.  Así que habla con tu pareja si la tienes, asegúrate de que entiende el tipo de apoyo que vas a necesitar, lleguen a acuerdos que te permitan dedicar tu tiempo y energía al bebé, lo máximo posible. Contacta otras madres como tú, asiste a grupos de crianza y lactancia. Si no te es posible, igual únete a nuestra tribu virtual. Aquí en internet somos muchas y todas estamos dispuestas a compartir y apoyarte.
  7. No todo va a ser color de rosa. Estamos acostumbrados a la imagen de la maternidad que vemos en las revistas y la televisión. Una maternidad poco realista con madres de imagen perfecta, siempre felices, con niños sonrientes, poco demandantes, que duermen toda la noche y nunca lloran. Pues es hora de que te enteres que la realidad dista mucho de ese imaginario edulcorado, traído de los cuentos de hadas. No quiero decir con esto que la felicidad no será inmensa e increíble, no. Pero lo cierto es que este es un periodo difícil, lleno de cambios, que nos exigen y nos retan, y para lo cual necesitamos tiempo y espacio de entendimiento y asimilación.
  8. Confía, confía, confía. Tu cuerpo es perfecto, así que confía en sus capacidades y en tu instinto materno. Somos capaces de concebir y de tener a nuestros hijos de manera natural y placentera. También somos capaces de amamantarlos, y de criarlos con amor, consciencia y respeto. Por eso, lo único que necesitas es confiar en ti, en tu poder y en tu naturaleza femenina. La confianza hará realidad la magia.
  9. Todo el mundo va a opinar, pero la unica opinión que importa es la tuya y la de tu pareja. No creo que haya mucho más que agregar. No hace falta ser grosero ni tajante cuando recibimos consejos no pedidos a diestra y siniestra. La mejor opción es escuchar, tomar lo que te sirva y dejar de lado lo demás. Es tu hijo, tu familia y son tus decisiones. Solo tuyas, de nadie más.
  10. Lo más importante es el amor, el tiempo y la conciencia. No somos madres perfectas y la verdad es que, por fortuna, nunca lo seremos. A través de estos dos años larguitos de ser mamá me he dado cuenta que la perfección no es lo importante. Nuestros hijos no necesitan madres ideales sino madres (y, por supuesto, padres también) amorosas, respetuosas y conscientes. Comprometidas con ellos y llenas de ganas de dar lo mejor, de aprender cada día de sus errores, de crecer de la mano con sus hijos.
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13 febrero 2012

Consejos básicos de lactancia para mamás novatas

En mi oficio como distribuidora de Abrazarte Portabebes y asesora de porteo tengo contacto con muchas madres. Y cuando les comento que Sara y yo hemos tenido la fortuna de gozar de una feliz y exitosa lactancia materna por más de 18 meses (y contando), la mayoría expresa sus deseos de poder disfrutar de una lactancia similar. Lamentablemente, no siempre las cosas van bien. Ellas están muy inseguras, llenas de dudas y poco informadas al respecto. La mayoría pensaba, inocentemente, que cuando el bebé naciera, la lactancia se daría natural y facilmente. Desafortunadamente, en la mayoría de los casos, la realidad es otra y las presiones son muchas: falta de apoyo en el hospital, personas que recomiendan dar mejor tetero y leche artificial, desconocimiento de cómo funciona la producción de leche materna y de qué es la lactancia a demanda. 

Por eso, este post está dedicado a todas las mamás que tienen su 1er bebé y quieren sacar adelante su lactancia, o aquellas que están embarazadas y sueñan con alimentar a su hijo únicamente con leche materna, o a las que ya son madres de un niño mayor y lamentan haber tenido una lactancia dolorosa y fallida, y desean poder lograrlo con su 2do o 3er hijo. Este post es para todas. Para que más mamás podamos disfrutar de los beneficios y placeres de la lactancia materna. 

La importancia del 1er momento
Es primordial que puedas tener a tu bebé en tu regazo a penas nazca. No sólo por que eso va a fortalecer tu vínculo con él, sino también porque de esta manera lo podrás colocar en tu seno lo antes posible, estimulando la subida de la leche. Los primeros días tu bebé se va a alimentar con un líquido lleno de anticuerpos y vitaminas esenciales, llamado calostro. Por el momento tu bebé no necesita nada más, por lo que no hay que darle agua ni ningún suplemento de leche artificial. Tu cuerpo poco a poco comenzará a producir leche. Entre el 3 y 6 día notarás que el calostro comienza a tornarse blanco oscuro. En ese momento sabrás que estás produciendo leche materna.

La leche materna es a demanda
Esto es tan simple como que le vas a dar seno a tu bebé siempre que el pida, sin importar si comió hace 5 minutos o hace 3 horas. Lactancia a demanda quiere decir que no existe tiempo ni horarios fijos para que el bebé coma. Esto es crítico a la hora de asegurar el éxito, ya que durante los primeros 3 meses este comportamiento prepara al cuerpo y determina cual será la producción de leche que el bebé necesitará durante los meses siguientes. Esta es la única manera de que el bebé coma lo suficiente, y de que tu produzcas la cantidad de leche que él necesita. La ecuación es simple: a más succión, más producción; a más demanda, más leche. Sin embargo, también es muy importante tener en cuenta el vaciamiento. Y, ¿esto qué es? La leche lleva un componente que frena la producción. Esto hace que cuanto más lleno esté el pecho, más lentamente se producirá la leche (si no, nos explotarían los senos). Por eso, cada vez que vaciamos el pecho, se reactiva la producción. Es decir, para establecer una buena producción no sólo necesitamos de la estimulación sino también del vaciamientoUna vez se establezca la lactancia, las tomas serán mas espaciadas y será el mismo bebé quien determine sus horarios y rutinas a la hora de alimentarse.

Seguir las señales
Desde los primeros momentos es importante comenzar a identificar las señales que te avisan que tu bebé tiene hambre para evitar darle de comer cuando ya esta hambriento, irritado y desesperado. Si esperamos hasta que el bebé esté en ese estado, lo más seguro es que no coma bien ni lo suficiente. Por eso hay que estar atento si se chupa las manos y los dedos, o si saca la lengua. Estas son señales de que es hora de una tetada.

La confusión: ¿pezón o biberón?
Succionar de un biberón o chupete, no sólo es distinto a succionar leche del seno, sino que también requiere menos esfuerzo. Por eso, a algunos bebés podría afectarles el uso del chupo o del tetero, con respecto a la instauración de la lactancia materna, ya que con el tetero la leche le sale mucho más facilmente. Así, para evitar confundir al bebé y tener problemas sobre todo en las 1eras semanas, es recomendable utilizar métodos alternativos como la cuchara o jeringa, que cumplen la misma función que el tetero sin probabilidad de causar confusión. Si definitivamente estos métodos alternativos no son los tuyo, te podría recomendar el biberón "Calma" de Medela, ya que este es el único que tiene un válvula que obliga al bebé a succionar de manera similar a como debe hacerlo del pecho, a la vez que le hace ejercitar la musculatura que interviene en la succión.

Es importante mencionar que aunque el tetero no es lo más recomendable, esto no quiere decir que sea el "demonio de las 7 cabezas". Lo cierto es que si tienes problemas serios, el tetero puede ser una opción que te ayude a que tanto tu como tu bebé estén bien, mientras consultas a un experto y sacas adelante tu lactancia. dar un biberón no debe verse como un fracaso, sino más bien como una especie de soporte temporal, para trabajar en la solución de los problemas que se puedan estar presentando. Igual, así complementes con un tetero de fórmula o de tu leche, debes seguir ofreciendo tu seno al bebé a demanda. 

¿Y si estará comiendo bien? 
Es importante que repases cuales son las posturas adecuadas para amamantar (acá y acá puedes ver algunas), con el fin de asegurarse de que el bebé se agarra correctamente del pezón y succiona como es debido. Si esto está funcionando adecuadamente, para saber si nuestro bebé se está alimentando bien solo hay que chequear que:
  • moje más de 6 pañales al día de manera abundante.
  • haga popó de manera frecuente y sea de color amarillo mostaza con grumitos (apariencia de huevos revueltos). Es posible, y perfectamente normal, que muchos lactantes no hagan popó en varios días, ya que la leche materna produce muy poco residuo. Sin embrago, hay que estar muy pendientes de que esto no suponga para el ninguna incomodidad ni molestia, y que cuando vuelva a hacer no sea doloroso y la consistencia sea blanda.
  • aumente de peso y creca normalmente 
  • sea un bebé alerta y feliz
Como te sientes, importa
Pronto te vas a dar cuanta de que los bebés son muy perceptivos. Por lo tanto, nuestro estado de ánimo los afecta terriblemente. Por tal razón, hay que estar relajadas, tranquilas y descansadas. Si, si.. yo sé que suena muy fácil pero la realidad es que cuesta un poco ponerlo en práctica. Pero no es imposible. Recuerda que este periodo es primordial para que te compenetres con tu bebé, aprendas a conocerlo y establezcas, exitosamente la lactancia. Entonces es necesario que confíes en tus instintos, en ti y en tu bebé. Descansa cada vez que él duerma, sin importar que hora del día o de la noche sea. Dedícate a él y a ti, sin importar que la casa se caiga. Ya habrá tiempo para poner lavadoras y arreglar la sala. Este es su tiempo. Ya veraz que si te sientes tranquila, descansada y relajada, seguro las cosas van a fluir mucho mejor.

Las ayuditas
Existen muchos mitos urbanos sobre todo lo que una madre lactante debe tomar para aumentar su producción de leche. Es nuestro deber decir que TODOS estos consejos son solo mitos y realmente lo único que aumenta la producción de leche es el estímulo. ¿Recuerdas la ecuación? A más succión, más producción.  Eso si, es importante mantenerse bien hidratado (tomar solo agua estará bien) y alimentarse de manera saludable y balanceada. 

Bueno, y para terminar te quiero recomendar estos dos recurso que seguro serán de mucha ayuda para ti. El 1ero es esta Breve guía de ayuda para los primeros días de Lactancia Materna, que Anitza de la Liga de la Leche de Cancún y quien me colaboró amablemente para este post, me hizo llegar. El 2do es la página Alba Lactancia Maternaque dispone de una excelente información del tema, de manera clara y bien ordenada. 

Recuerda que TODAS las madres somos capaces de alimentar con leche materna, de manera exitosa, satisfactoria y placentera, a nuestros hijos. A veces nuestro mayor obstáculo esta en la mente, en nuestra falta de confianza y seguridad. Por eso, si a pesar de toda la información que revises las cosas no parecen ir del todo bien, busca ayuda, consulta a una asesora experta*, busca un grupo de apoyo a madres lactantes o a la Liga de la leche de tu ciudad. No te rindas, busca toda la ayuda que sea necesaria. Estoy segura que todo lo que hagas valdrá la pena. 

PD: Agradecimientos especiales a Anitza Quiñones y a Delia Carballo por su valioso apoyo y sinceros consejos cuando he necesito ayuda y para el desarrollo de esta entrada.

* Asesoras de lactancia en la red: 
1) Liga de la Leche de Cacun. Anitza Quiñonez. ligadelalechecancun@hotmail.com. @LLL_Cancun. Pagina en Facebook . 
2) Delia Carballo deliacarballo@gmail.com http://crianza.deliacarballo.com


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14 diciembre 2011

Madres ideales vs madres reales

Desde que me convertí en madre he vivido en carne propia la presión de las expectativas, irreales y altamente exigentes, que el resto del mundo deposita en nosotras como madres. Ese es un plus con el que comienzas a lidiar desde el 1er día y del cual, no se porque, nadie nunca te advierte. Es irónico porque aunque se nos apoya y sustenta poco, se espera de nosotras, prácticamente, la perfección. El peso de la imagen de una madre ideal, que existe únicamente en el inconsciente colectivo occidental y en los cuentos de hadas, parece aplastarnos sin remedio. Casi todos, a nuestro alrededor, esperan que seamos capaces de cumplir con una lista de estándares bastante alta (por no decir imposible). Se da por hecho que somos una especie de súper seres todopoderosos, madres in-creíbles de esas que nunca pierden la paciencia, que nunca se cansan, que pueden con todo (casa, hijos, marido y jefe incluido), que lo saben todo. De esas que no tienen dudas y que siempre están impecables, de pies a cabeza. Que tienen bajo control todos los asuntos, que no se asustan con nada. Que además de cocinar saben hacer mil y una manualidad. Expertas en todo: matemáticas, biología, plomería, decoración y medicina. Dominando a la perfección el arte de ser controladas, pero siendo a la vez alegres y espontáneas. 

En contraste, todas, sin excepción, somos madres reales, lo que quiere decir, bastante alejadas de esa idea de un espécimen sin tacha, ni errores. Nacemos madres imperfectas, luchando contra nuestra propias carencias y contra lo que piensan de nosotras los demás. La mayoría del tiempo estamos dispuestas pero agotadas; cultivando, con mucho esfuerzo, el arte de la tranquilidad y la paciencia; agobiadas por la falta de tiempo; intentando llegar a todo, sin lograrlo realmente; preocupadas por no saber casi nada, pero sin tiempo para aprender todo lo que se espera; sin saber a ciencia cierta como compaginar el trabajo con el hogar; llenas de dudas, inseguridades y soledades; muy poco arregladas (la mayoría del tiempo); confrontadas con nuestros deseos y sentimientos de madre, en medio de una realidad que nos valora poco y, cada día, nos hace más difíciles las cosas. Que no nos permite ser la clase de mamá que queremos, esa que no está al tanto de ciertos requerimientos y formatos, porque es más importante el orden social establecido que el bienestar de la diada madre e hijo. Somos madres reales, imperfectamente reales, llenas de amor y también de errores, con necesidades de ser soportadas y apoyadas muchas más veces de las que se piensa, con muchas certezas pero también llenas de muchas inseguridades. Somos complejas, somos mujeres. Somos, simple y sencillamente, como cualquier otro ser humano.

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22 noviembre 2011

Regalo de aniversario

Hace unos días recibí un mensaje maravilloso. Cada una de sus palabras estaban rebosantes de paz y de esperanza. Era un mensaje de una amiga, que se siente mucho más cercana a mi ahora, debido a su propia maternidad. Me escribe emocionada. Y yo me emocione profundamente con sus palabras. Me cuenta que pronto nacerá su bebé. Me habla de crianza con apego saludable y de parto respetado, temas que hasta hace un tiempo no me imagine tocar con ella, ni con nadie. Me dice todo lo que está disfrutando de sus últimos días de embarazo. Confiesa que me lee. Yo estoy sorprendida y muy, pero muy emocionada. Nunca pensé que ella leyera mis palabras y desahogos maternos. Encontrarse con mi blog, según escribe, con mis posts y con mi vida llena de Sara, le da alegría. A mi todo su mensaje me parece increíble y me llena de satisfacción. No solo por que me siento honrada de ser la depositaria de sus palabras y su confianza, sino por que al llegar, preciso en este momento, cuando cumplo un año de estar escribiendo semana tras semana este blog, las siento como un bálsamo, como una bendición, como un regalo de aniversario. 

Hace 12 meses, cuando comencé a escribir una entrada tras otra, nunca imaginé lo lejos y lo hondo que podrían llegar estos pensamientos tan particulares, tan míos. Nunca pensé que me daría tantas satisfacciones y regalos, que me acercaría a viejos amigos y nuevos conocidos, de una manera tan diferente, de una manera totalmente desconocida y especial para mi. Este blog, me ha llenado de confianza y me ha regalado la confianza de los demás. Que inmenso regalo, ¿no creen? Cada uno de los comentarios que recibo, han estado llenos de buenas energías, de apoyo, de puro y simple amor. Escribirlo, me ha permitido ir descubriendo caminos distintos de encuentro, desde mi experiencia como madre y mujer, desde las vivencias maternales y paternales de cientos de amigos, conocidos y desconocidos. Ha sido un camino de autoconocimiento y exploración interna. Me ha enseñado que la palabra "amistad" tiene un significado más grande, amplio y complejo, del que yo conocía. Me ha ayudado a tener más fe, a confiar y a querer, sin siquiera conocer en persona, al depositario de mis afectos. Me ha ayudado a crecer, a utilizar los errores y los momentos difíciles como un trampolín para aprender, para curar a la niña que aún llevo dentro. Me ha permitido vibrar con las historias de otros, constatando que la tribu crece, que cada día hay más mamás y papás que confían en sus instintos y que creen que el amor respetuoso es la mejor manera de criar a sus hijos. Hoy, gracias a cada mensaje, cada comentario, cada palabra que mis palabras han inspirado, me siento feliz y orgullosa de haber perdido el miedo a escribir, a exponer y publicar mi alma y mi corazón en "La mamá de Sara". 

Gracias a todos ustedes por leerme, comentarme y llenarme de cariño con su tiempo y sus palabras. Gracias a ustedes, ser una mamá bloguera es una maravillosa experiencia.


Feliz aniversario a "La mamá de Sara"!!!

PD: y este además es mi post número 100!! :D

21 septiembre 2011

Operación Ducha II

Hace ya casi dos meses que les conté en ésta entrada, que mis intentos por bañar a Sara en la ducha habían sido todo un fracaso. La verdad es que después de tantas malas experiencias, me olvide por completo del tema, y decidí no torturarla más con mi insistencia. Solo hasta el sábado pasado lo volví a considerar. Estábamos solas en casa y, de repente, pensé que había llegado la oportunidad perfecta para hacer un intento más. 

Corrí y prepare todo. Traje sus juguetes y los metí en la tina, busque toalla, champú y demás artilugios de limpieza. Cerré las ventanas y las puertas del cuarto y del baño, en un intento por conservar el ambiente lo más cálido y acogedor posible. Y después, simplemente me lancé. Tomé muy en cuenta los consejos que he recibido de las mamás que me leen, y entonces, me metí con ella a la ducha. Dedique los 1eros minutos a que reconociera el lugar y a que se interesara en jugar, y lo logré. Se notaba que estaba un poco asustada, pero pude mantenerla segura y tranquila. Y, aunque no se despegó de mi un segundo, se interesó en los paticos y en las maracas que flotaban y brillaban por el agua. Yo, sentada en la tina, y ella, siempre de pie, me abrazaba por el cuello con uno de sus brazos y con el otro, jugaba. 

Luego, poco a poco, fui abriendo el agua. Utilice solo la ducha de mano, con agua muy tibia. Le mostré con cuidado como salía las gotas, mojándole tímidamente las manos. Poquito a poco, el agua llego a las piernas, la panza y la cabeza. Ella me miraba y me abrazaba igual que en los pasados intentos fallidos, pero, en esta ocasión, no hubo nada de llanto. Después, jugamos un rato más y continuamos con el jabón. Para ese punto sentí que estaba un poco más relajada. Aunque, siempre se mantuvo de pie, resistiéndose a sentarse a mi lado en la tina. Creo que disfrutó del jabón, porque entre mis cantos y sus miradas, soltó una que otra sonrisa, mientras miraba las burbujas y la espuma blanca que le hice en la barriga. Otra vez, poquito a poco, le moje las manos, las piernas, el cuello, la cabeza. Y de repente, había terminado el baño. Sin llanto, sin terror, sin sufrimiento. Lo habíamos logrado. 

Aún no canto victoria al respecto, pero creo que es un gran pasó. Después del sábado, nos hemos bañado juntas, en la ducha, otras dos veces. En el baño de hoy hubo más avances. Llenamos un poco la tina y, sin ningún problema, se sentó entre mis piernas y jugó con las maracas chapaleando el agua. La sentí mucho más tranquila y familiarizada. Observando con detenimiento, cada elemento del pequeño espacio, el agua que salía de la ducha, mi cara llena de jabón. Hoy hubo muchas sonrisas, más tranquilidad, más disfrute. Hoy, me atrevería a decir que comenzó a encantarle su baño en la ducha.

09 septiembre 2011

Una tarde con papá

El sábado pasado Sara se fue toda la tarde con su papá para donde mi suegra. Fue la 1era salida, sola con su papá, por más de 30 minutos. Yo ofrecía un baby shower en la casa para una prima que pronto va a tener bebé y, realmente, la labor de mi esposo ese día era hacerse cargo de Sara, porque la señora que me ayuda no viene los fines de semana y yo tenía que preparar todo para la reunión. 

Mi esposo estaba un poco reacio. De hecho, a la 1era sugerencia de que saliera toda la tarde con la beba, para que yo pudiera hacer todos los preparativos con calma, me dijo que "no". Yo preferí no insistir. Creo
que este tipo de cosas deben darse de manera natural, no en tono de obligación. Sin embargo, después de que mi suegra y mi cuñada le solicitaran, varias veces, que les llevará a Sara, me pidió preparar la pañalera y, casi sin despedirse, se la llevó. Yo, con todo lo que tenía que hacer, realmente, no le puse mucha "tiza" al tema. Aunque cuando ya los vi salir en el carro sin mí, me dió un poco de cosa. Sin embargo inmediatamente pensé que esta era una excelente oportunidad para que mi pequeñita comience a pasar más tiempo con su papá y con toda la familia, sin que yo esté siempre presente.


Más o menos como a los 15 minutos de haberse ido decidí llamar para ver como estaba todo. Mi esposo, muy orgulloso, me contó que ella estaba de maravilla. Toda el plan fue un éxito de principio a fin. Primero: Sara no lloró en el carro - lo que era mi gran preocupación, ya me la imaginaba llorando a grito herido, poniéndole los pelos de punta a mi esposo, quien iba a terminar devolviéndose, con cara de "yo te lo dije"-.
Segundo, socializó perfectamente con su tía y su abuelita, y la pasó feliz: recién llegaron donde mi suegra solo quería con papá, pero a los pocos minutos estaba dichosa jugando y bailando con mi cuñada. Me contaron, al día siguiente, que era solo sonrisas y abrazos para todos. Tercero: papá, tía y abuela disfrutaron de la pequeña a sus anchas, sin la presencia de "mamá" que, sin querer, les quita la oportunidad de mimarla y disfrutarla plenamente. La visita se extendió casi hasta las 7 de la noche y ella estaba feliz. De regreso, más tranquila imposible, tanto, que llego dormida a casa. Conclusión: la operación "Tarde con papá" fue un éxito rotundo.

Como se podrán imaginar, casi que inmediatamente comencé a pensar en todo lo que puedo programar, ahora que sé que mi esposo y mi hija son capaces de pasar 4 horas felices sin mí: almuerzo con las amigas, tarde de cine, de compras, de peluquería, en fin... se me hace agua la boca. Me alegro mucho que mi esposo, por fin, se haya decidido a encargarse de Sara él solito, de vez en cuando. La verdad es que yo le venía insistiendo en el tema desde hace algún tiempo pero siempre me sacaba excusas: que si llora y no se calla, que si quiere teta, que si solo quiere a mamá...creo que las excusas se acabaron!! ;D

09 agosto 2011

Mi historia personal de Lactancia Materna

Fiesta Bloguera de Lactancia
Gracias a Mónica de Familialibre.com por darnos la oportunidad de participar en la Semana Mundial de Lactancia a través de esta iniciativa.

Cuando trato de recordar cuando decidí que le daría leche materna a Sara, sinceramente no lo recuerdo. Creo que esa idea vivía en mi inconsciente desde pequeña porque vi a mi mamá amamantar a mis hermanos, y a mi tía hacer lo mismo con mis 4 primas. En mi familia materna siempre había escuchado que todas eran súper lecheras, así que nunca dude que me saldría leche. Luego, cuando tenía como 4 meses de embarazo, fui a visitar a una amiga (que también estaba embarazada de su 2do hijo y tenía los mismos meses que yo) y ella me regalo "La Alegría de Amamantar" de María Eugenia Carvajal. El libro me fascino. De manera clara y sencilla, no sólo explicaba toda la fisiología del amamantamiento sino como instaurarla, mantenerla y disfrutarla. Sin embargo, lo más importante que hizo este libro por mí, fue llenarme de una confianza inquebrantable: yo estaba segura de que lactar a mí bebe era algo que podía hacer con éxito. Y con esa confianza en mi mente y corazón, pasaron los meses y Sara nació. La tuve por parto natural en el cuarto del hospital. Tan pronto salió, la enfermera la puso sobre mi vientre y luego, ella se prendió de mi pecho.  Ese fue el 1er instante de amor entre las dos. 

Sinceramente, escogí ese hospital únicamente porque allí eran pro lactancia y pro parto natural. Conocía de la importancia de ese primer encuentro del bebé con su mamá y con su teta. Tengo que reconocer que se me agrietaron un poco los pezones, pero las enfermeras del hospital me recomendaron emplastos de hierbabuena para la cicatrización, y los utilice juiciosa los primeros 15 días. Nunca fue doloroso para mi, y, como había leído, cada vez que Sara lloraba yo le daba teta, sin importar si era de día o de noche, o si le acababa de dar. El apoyo de mi esposo fue fundamental. El solo me dejo seguir mis instintos y se lo agradezco de todo corazón. Mis senos crecieron muchísimo, y pesaban una barbaridad. Tal vez es lo único que me ha resultado incomodo del tema: el tamaño y el peso de los senos. Desde el comienzo tuve que extraerme leche porque producía tanta, que Sara no alcanzaba a tomarla toda. Le tenía pánico a una mastitis, así que procuraba sacarme todo lo que podía, hasta dos veces al día. De hecho, aún me extraigo casi a diario, porque hoy, 12 meses después, sigo produciendo igual o más leche que el primer día. A veces la producción es de 3 0 4 oz, y otras veces, 10 o hasta 12. Y sin embargo, después de cada extracción, Sara aún toma de la teta todo el día, todo lo que le apetece. 

Almacene mucha leche hasta los 5 meses. Luego, cuando ya en el refrigerador no había casi espacio, concluí que debía hacer algo con ella. Era obvio que Sara nunca se la tomaría toda. Intente donarla y nadie me la recibió. Lamentablemente en nuestro país existe la particular y "conveniente" idea de que tomar leche donada es peligroso para el bebé. Finalmente la deseché. Pasaba el tiempo y no encontré nada más que hacer. Cada vez que me acuerdo, algo dentro de mí se arrepiente. Fueron muchas onzas, (aunque con certeza no sé cuantas) que pudieron haber nutrido a muchos bebés, como lo han hecho con mi princesa. Ya hace casi 7 meses que no almaceno más. Aunque siempre tengo un tetero o dos con leche al día, para hacerle la papilla a Sara o para que se la tome, si se antoja y yo no estoy. 

La lactancia me ha regalado momentos increíbles al lado de Sara. La ha hecho crecer sana, feliz, llena de salud pero, sobre todo, radiante de amor. Sin duda es el mejor regalo que nos podemos dar como madres e hijas. Si, se que, especialmente los 1eros días, hay veces que no nos acomodamos en nuestra propia piel, en ese cuerpo crecido con senos enormes. Y muchas veces pensamos que es doloroso, incomodo, que no nos cierra la blusa, que no vale la pena, y queremos desistir. Pero son solo unos días, que pasan más rápido de lo que nos imaginamos. Y cuando menos pensamos, todo el momento se vuelve placentero, cómodo, tierno, feliz. Nos sentimos agradecidas y recompensadas por haber seguido adelante, por haber tenido confianza, por haber estado seguras de que lo mejor era acunar al bebé, dormir con él, llenarlo de leche de nuestro seno materno. Y esperamos en nuestro corazón con la misma certeza, que este regalo nos dure muchos días más, para disfrutar de él hasta que nuestro bebé lo quiera.http://www.muchoslibros.com/libro-La-Alegria-de-Amamantar/Carvajal,-Maria/9789580487708/EC/

01 julio 2011

Operación ducha

Sara no le tiene miedo al agua, pero estoy por creer que le tiene miedo al baño. Si, al baño....aclaro: no a bañarse, sino al sitio físico de la casa donde uno se baña. Siendo específicos, más que el baño detesta la ducha. Parece una locura, pero simplemente no soporta estar allí, y yo no sé por qué. Hasta ahora nunca había tenido problemas con el baño. Claro, siempre la había bañado en la bañera que tiene en su cuarto. Pero ahora que ya casi tiene 11 meses y la bañera le está quedando realmente pequeña, quisiera comenzar a bañarla en la ducha. Pero, la "operación ducha" se está convirtiendo en misión imposible. 

La 1era vez que lo intentamos era aún muy bebe, tal vez 5 meses. Al principio no le importó, pero al rato arrancó a llorar sin consuelo. Intentamos calmarla pero fue imposible. Sencillamente no pudimos terminar de bañarla. Parecía una tortura para ella. Pero a penas la saque de la ducha, el llanto desapareció instantáneamente. Pensamos: "claro, se asustó, está muy chiquita, esperemos unos meses". Y entonces dejamos pasar el tiempo y cuando tenía como 8 meses lo volvimos a intentar. Ese día yo la cargué y me metí con ella a la ducha. Acto seguido comenzó a llorar más que la 1era vez. Le canté, la acaricie, le mostré el jabón, la espuma, el champú, el agua, y nada funcionó. Lloraba cada vez con más ganas. Abortamos la misión rápidamente y, esta vez, el baño terminó antes de comenzar. Eso fue hace más de 2 meses. Por eso y como ya camina, hace unos días que venía pensando que sería buena idea intentar de nuevo bañarla en la ducha. Así que esta mañana probé de nuevo. Pero esta vez, en un intento porque la experiencia fuera lo más parecida a su baño en la bañera,  le llene la tina con agua tibia y le lleve los mismos juguetes que tiene en su bañera todos los días. Cuando todo estaba listo, me metí con ella. Apenas ingresamos, comenzó a llorar y se prendió de mí como una garrapata. Le hablé, le caté, le mostré los juguetes, pero siguió llorando. Así que la bañé lo más rápido que pude y la saqué de allí. Fracaso total.

¿Qué será lo que le molesta?, ¿el espacio que es muy pequeño?, ¿el ruido de la ducha?, o ¿simplemente no siente confianza con esta nueva experiencia?... no lo sé y creó que por ahora no lo sabré porque la operación ducha a quedado en suspendida por un buen rato.

28 diciembre 2010

Lo siento mucho princesa!!!

Solo basto un momento de descuido, para que Sara metiera la mano en la sopa y se quemara. Yo estaba de pié esperando que mi esposo trajera el coche para sentarla mientras almorzábamos, y ella, llena de curiosidad, metió los deditos, inocentemente, en la sustancia caliente. Por fortuna solo fue una fracción de segundo, porque la sopa estaba hirviendo. No le pasó nada. Solo lloró a grito herido 5 minutos para luego caer profundamente dormida. Yo he quedado devastada. Esa fracción de segundo basto para hacerme sentir la peor mamá del mundo. No sé qué paso!!! ¿Para donde estaba mirando?, ¿cómo no pude ver que eso podía pasar?.. mi confianza se derrumba y mi cabeza parece que fuera a estallar de tanto pensar…y si hubiera hecho esto o no hubiera hecho aquello… mil cosas rondan en mi cabeza. Las lágrimas fueron inevitables. Hasta necesité consuelo de mi papá. Tenía pensado escribir otra entrada, pero después de lo sucedido necesito exorcizar mi sentimiento de culpa. Y es que mi esposo siempre anda medio paranoico con la seguridad de Sara. Yo soy más bien fresca. Me repite constantemente "ojo con eso", "pilas que esta muy al borde de la cama", "cuidado con la cabecita", "así se lastima el bracito", etc., etc., etc. Se le ocurren cosas lógicas e ilógicas que podrían pasar...cosas que a mí nunca se me ocurren. Yo nunca he tenido ese chip de la previsión y la anticipación activado. Siempre he pensado que exagerar en cuidados de ese tipo, nos hace vivir una intranquilidad que no se justifica al final de cuentas. Sin embargo, después de lo sucedido hoy, voy a hacerle más caso a la paranoia de mi esposo. Bien lo vale la seguridad de mi hija, y la tranquilidad de mi corazón.

Lo siento mucho princesa!!! Desde mi corazón te prometo que haré todo lo que esté en mi voluntad y atención, para que no vuelva a pasar :) Lo siento y te amo profundamente!


PD: Les cuento que nos fue de maravilla en el viaje. Conseguimos rápidamente taxi, no hubo trancón, ni fila en el check del aeropuerto, el vuelo salió puntual y Sara se portó de maravilla. Pasamos una semana deliciosa con mi abuela en Barranquilla. Sara recibió muchos regalos y hasta fuimos a Cartagena. Ahora estamos en mi casa de Riohacha, con mis papás y Tomás, nuestro beagle. En la próxima entrada les cuento de nuestra primera visita a la playa con la pequeña princesa. Felices fiestas a todos!
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