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30 marzo 2011

Experimentando

Hace más o menos un mes les conté lo bien que nos estaba saliendo todo con la alimentación complementaria de Sara. La princesa estaba disfrutando de sus compotas, sopas y papillas hechas en casa. Ya hasta habíamos detectado cuáles eran sus preferidas. Sin embargo, hace unos días amaneció con fiebrecita, (que le duro uno o dos días) y el fin de semana siguiente aparecieron los mocos. Después de este episodio, casi como por arte de magia, el gusto por sus sopas, cereales y compotas desapareció. Ahora, no quiere ni verlas. Todos los días le ofrezco, pero ella prueba una o dos cucharas, y luego se niega por completo a comer. Al principio era obvia la inapetencia: tenía muchos mocos y, a lo mejor, le dolía hasta la garganta. Pero ahora, que todo el malestar, incluidos los mocos, se ha ido, ¿por qué no quiere comer? No tengo idea!

Lo hemos intentado todo: darle la comida cuando tiene mucha hambre, darle solo lo que creíamos que más le gustaba, darle jugos, hacerle colada en lugar de papilla, hacerlas más espesas, más liquidas, con fruta más dulce, en fin...lo que se les ocurra, pero nada funciona. Apenas nos ve venir con el plato y la cuchara, para sentarla en la silla, aprieta la boca, y después de varios intentos, se pone a llorar. Entonces, llevamos 15 días haciendo compotas, papillas y sopas, y votándolas a la basura. La verdad es que desde que se enfermó, el hambre en general se le ha espantado. Claro que toma leche materna a diario, pero ya no pide tanta como antes y se demora menos en las tomas. ¿Qué será lo que le pasa? Ya tenemos varias teorías:
  1. Prefiere jugar a comer. Seguro le parece mucho más divertido gatear y explorar con sus juguetes que comer. Ya me lo había advertido el pediatra. Al parecer Sara no es de las que va a dejar de disfrutar en su mundo por un plato de comida. 
  2. No le pasa nada. Los niños son así, comen por temporadas. El día menos pensado volverá a comer, solo es cuestión de paciencia.
  3. No le gusta la comida que le damos. Puede ser. Me llama la atención que no quiera nada masacotudo pero chupe feliz calados y pedazos de fruta. De hecho, siempre que me ve comer se le van los ojos y trata de meterme la mano en el plato. A lo mejor, no quiere más los masacotes y quiere comida de verdad, como la que ve comer a su papá y a su mamá; comida que ella pueda coger con la mano y llevarse a la boca. 
  4. Le cogió fobia a la cuchara. Claro, la medicina que detesta se la intentamos dar con su cuchara.
Por eso hoy, después de tanta teoría y de probar una vez más con la papilla de cereales y la sopa de verduras, decidimos experimentar: le dimos un poco de arroz (del que hicimos para todos), con la mano, sin cuchara y en la cocina, no en la silla. Increíblemente se lo comió todo. Conclusión: todas las teorías pueden ser ciertas, entonces, hay que seguir experimentando. Mañana vamos a intentar con más arroz, verduras y pollo al vapor. Les cuento como nos va.

01 marzo 2011

Aprendiendo a comer

Tengo que reconocer que le tenía mucha flojera a la alimentación complementaria de Sara. Apenas cumplió 6 meses todo el mundo comenzó a preguntarme si ya comía fruta, verdura, huevo y no sé qué tantas cosas. Y en realidad, ella únicamente tomaba leche materna y a mí no me interesaba darle nada más. Sinceramente no me llamada para nada la atención (lo reconozco) ponerme en la tarea de preparar alimentos, coger fruta por fruta, verdura por verdura, dársela tres días seguidos, dos veces al día, verificar si le gusta, si no, si le da alergia o le hace daño. Repito, me daba mucha flojera. Cómo no, si yo estoy acostumbrada a la practicidad y rapidez de la leche materna. Solo una vez le dimos una papilla de manzana (de la cual no comió nada), y eso porque mi mamá se la preparo. Pero bueno, tiene que aprender a comer comida sólida, no? Entonces hace 15 días, después de ir al pediatra (quien no le puso mucha tiza al asunto y le pareció perfecto que le siguiera dando leche materna) mi esposo me dijo: "Zary, hay que comenzar a ponerse en la tarea de que Sara aprenda a comer otra cosa". Entonces no me tuve más, que dejar la flojera a un lado y dedicarme al tema.

Al principio, como es normal, comía 1/2 cucharada y se untaba el resto. Desde hace 4 días, abre juiciosa la boca, traga y se saborea, conoce la cuchara, toca la papilla pero prácticamente ni se ensucia. No puede dejar de asombrarme lo rápido que aprenden y se adaptan los niños. Ya le hemos dado compota de muchas frutas y verduras*. También papilla de arroz con leche materna**. Su preferida: la compota de mango de azúcar (gusto costeño heredado de su padre, sin duda). En fin, el tema que antes me parecía una jartera se ha convertido en el mejor plan de todos los días. Ella sigue con su teta a demanda, pero a media mañana le doy su compota de fruta y a media tarde su papilla de arroz. Se nota que lo disfruta, y tengo que reconocer, que yo también.


*Compota de fruta o verdura hecha en casa: lava la fruta bien y quítale la cascara. Échala en un procesador de comidas o en la licuadora con un poquito de agua hervida. Procésala y ya está. Las mejores frutas para comenzar son: mango, papaya, banano (aunque a veces causa estreñimiento), manzana y pera. Con las verduras, es necesario cocinarla al vapor 1ero, hasta que este blanda, y luego, se realiza el mismo proceso. Trata de no sobre cocinar las verduras, porque pierden todos sus nutrientes y, utiliza la misma agüita en la que la cocinaste para procesarla.

**Papilla de arroz hecha en casa: cocina dos cucharadas de arroz con 3/4 de un pocillo de agua. Cuando seque, vuelve a echarle la misma cantidad de agua. Cuando vuelva a secar, apágalo y verifica que el arroz se deshaga cuando lo aprietas con tus dedos. Luego, echa el arroz en un procesador de alimentos con una onza de leche materna, si es el caso, o de leche de tarro si es lo que le das a tu bebé. Procesa y ya está.
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