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20 mayo 2015

Mucho tiempo


Mucho tiempo sin escribir. Mucho.
Los días pasan y me pregunto por qué las palabras se agolpan en mi cabeza y se atoran justo en la punta de mis dedos.
Ser todo lo que somos, se vuelve una tarea compleja.
Ser todo lo que queremos ser, es arduo y exigente.
Y en medio, el tiempo pasa.
Y, casi sin darme cuenta, mi hija está a punto de cumplir 5 y de terminar su primer año de colegio.
Fui tía por segunda vez.
Compramos apartamento. Y hace poco, algunos muebles nuevos.
Nos fuimos de vacaciones, pasamos felices y volvimos.
Entendí Scrum y ya casi soy Scrum Master.
Di una conferencia en mi alma máter.
Publiqué varias docenas de fotos en redes sociales.
Deje la práctica de yoga (sólo un mes) y la retomé, con más entusiasmo que antes.
Me pinté el pelo no una, ni dos, sino varias veces.
Me enganché con Bloodline y la terminé en tiempo récord.
Vi con Sara todas las películas infantiles de la cartelera de cine.
Aprendí a dibujar a Bob Esponja y a su parranda de amigos submarinos.
Tuve tardes enteras de conversaciones, juegos y baile con mi hija.
También varias noches de llanto y muchos despertares llenos de risas.
Hicimos galletas y también cocinamos salmón al horno para las dos.
Extrañé a mi abuela casi a diario. Y la lloré varias, muchas veces.
Descubrí que tengo que cuidar más la intensión detrás de mis palabras.
Y que el sol de mi tierra, me hace casi tanta falta como estar cerca de mi gente, de mis hermanos y de mis padres.
Trabaje en licitaciones, campañas, estrategias y sufrí... pero también me divertí un montón.
Me di cuenta que estaba dejando de sonreír. Y traté de sonreír aún sin motivos.
Quemé un montón de calorías en el gimnasio y mejoré, por mucho, mi tiempo en los 10k.
Intenté comer menos, sin sal y sin azúcar... y fracasé.
Aprendí, aprendí un montón de cosas.
Intenté amarme más, amar más, amar mi ahora. Y sigo en el intento.
Pero, tal vez lo que más hice fue añorar escribir.
Escribir como antes, como si no hubiera fin, sin importar el cansancio, la felicidad o la tristeza. Escribir y escribir sin excusas.
Porque este espacio también soy yo.
Porque escribir y poner mi alma aquí para mi, para mi hija y para ustedes me define.
Por eso hoy escogí volver, sin importar que estoy muerta de sueño, que aún debo leer un par de briefs, que no está listo el uniforme y la lonchera, o que mañana me levanto a las 4:00 de la mañana.
Escogí dejar de añorar, escribir y no rendirme.
Porque me gusta, porque soy yo y porque, simplemente, no quiero que vuelva a pasar mucho tiempo.

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22 noviembre 2014

¡Feliz Aniversario!


Hoy estamos de cumpleaños. "La mamá de Sara" cumple 4 años y las palabras no me alcanzan para expresar lo feliz y satisfecha que me siento. No se muy bien como llegue hasta aquí, pero aquí estoy, con casi 300 post a cuestas, con un montón de madres amigas, con incontables satisfacciones personales. 

Escribir para mi ha sido liberador. No sólo porque este es mi espacio de expresión natural (y casi sin censura), sino también porque es la herramienta más eficiente para enfrentar y conquistar mis miedos internos con valentía y, a veces, hasta con emoción. La palabra es poderosa y construye realidades. Y con cada palabra escrita en este espacio he podido crecer y transformarme en todo lo que he querido como mamá, como mujer, como ser humano.

Hoy no me preocupa el futuro de "La mamá de Sara". Este blog es un reflejo de mi, un espejo en el que me miro, una ventana abierta a mis emociones y a mi mundo. Una oportunidad inmensa de conexión con los demás, una herramienta de realización personal. Y en esa medida su futuro es inmensamente prometedor porque hace parte integral de mi, como mi piel, como mi alma y mi corazón. 

Así que solo me resta sonreír y gritar emocionada !Feliz Aniversario!, llena de agradecimiento con todos los que me han acompañado, con mis lectores y lectoras fieles, con los que me leen en silencio, con los que me tropiezo en la calle y me agradecen por un post o me piden una recomendación, con los que han creído en mi y me han hecho saber que esto que hago no solo es un placer personal, sino que también es una labor útil y apreciada por otros. 

Y como no hay cumpleaños sin regalos, tengo una sorpresa para celebrar con ustedes: ¡4 membresías gratuitas de 3 meses de Netflix! Así que si quieres disfrutar de una de ellas solo tienes que:


¡Mucha suerte a todos y gracias por seguir a mi lado en este camino!

*Tienes hasta el próximo viernes 28 de noviembre para participar. El lunes 1 de diciembre realizaremos el sorteo de los 4 ganadores a través de la web de Sortea2. Las membresías son válidas para cualquier país. 

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04 febrero 2013

La huella del abandono


Recuerdo que desde pequeña me cuesta mucho, muchísimo, las despedidas. Recuerdo, como si fuera hoy, la angustia que me daba despedirme de mi abuela a los 6 años después de unas largas vacaciones. O el vacío inmenso que sentí cuando mi mamá estuvo trabajando en otra ciudad por casi un mes, a los 10. Y la soledad que viví a los 16 cuando dejé mi casa y me mude a la "gran ciudad". Decir adiós, desde siempre, me ha enfrentado a unos sentimientos que me cuesta digerir y procesar, y de los que, tengo que reconocer, he huido durante casi toda la vida. 

Desde que soy mamá, la cosa no ha cambiado. Más bien diría que va en franco incremento con visos de no encontrar un "pare" en el camino. Al principio, mi niña era una bebé, yo estaba siempre con ella y ella estaba siempre conmigo, así que los sentimiento no tenían fisura alguna por donde aflorar. Luego, con la entrada al trabajo y la llegada del jardín, regresó la inevitable despedida y reviví de sopetón esa angustia que había olvidado. Con los días se fue disipando, diluyendo, dando paso a cierta calma o, quizás mejor, a la costumbre. Pero, la angustia sigue presente, no desaparece del todo realmente. Más bien a comenzado a ser un sentimiento permanente con el que (odio decirlo), me estoy acostumbrando a con-vivir. 

Tal vez por eso, decidí no huirle más y gracias a esa decisión, poco a poco, el panorama parece aclararse. Así que me propuse enfrentar para entender. Quiero entender. Entender qué pasa y por qué me pasa. Entender qué es ese "no se que" que no se va aún, pero que espero me abandone algún día (o más bien, espero permitirme dejarlo ir muy pronto). Quiero entender para tratar de superar.

Y en ese laberinto de preguntas sin lógica ni orden aparente, logre un avance. No se por que no lo había notado antes. O más bien, si lo había hecho, pero lo había "ignorado" deliberadamente, restándole importancia. Y hace unas semanas, cuando Sara volvió al colegio lo entendí. Lo sentí, como lo siento desde que la dejo todas las mañanas en su jardín, pero esta vez no lo deseche, le dedique un rato y lo vi. Pude identificar con claridad que el momento exacto en que la dejo allá, dispara "ese no se que" dentro de mi. Y no se trata de ella, es decir, no es por que ella este mal, por que se quede llorando o algo por el estilo. No, ella se queda feliz siempre, y yo me voy con ese "no se qué" alborotado, siempre. Y me puse a pensar y, de repente, recordé que me pasa lo mismo con ciertas canciones infantiles. Solo escucharlas me genera de inmediato ganas de llorar, de llorar de verdad a moco tendido. Me alborotan también ese "no se que" sin explicación.

Y así comencé a identificar más cosas, situaciones, momentos, disparadores de la angustia, de mi "no se qué". Cosas que remueven algo en mi inconsciente despertando esa sentimiento que no entiendo. Entonces lo que parece obvio es que no se trata de ahora, se trata de mi pasado, de mis recuerdos que no recuerdo porque la memoria no me da. Es un recuerdo de abandono. De abandono puro y simple. Es su huella que tengo muy grabada y marcada, y que aflora acercándome a mi propia niña sola y triste, a través de mi hija. Que debe ser de mi infancia temprana. De esa niña pequeña que lloraba mucho, que no estuvo con su mamá el 1er año, que recibió poca teta, que se vestía y bañaba sola, que extraño a su abuela casi toda su infancia, que conoció el jardín muy pero muy pequeña, y quizá no quería quedarse allí. Eso es lo que yo me imagino, o más bien lo que siento. Ahora falta mucho, mucho más que entender y enfrentar. Pero ya estoy en el camino.  

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10 septiembre 2012

Blogging from my heart

Llevo casi dos años en esta aventura de ser una mamá bloguera. Una aventura que había deseado comenzar hacia muchísimo tiempo, pero que por simple miedo no había podido concretar. Por fortuna, una noche cualquiera de noviembre, mientras mi hija dormía, deje de pensar y comencé a escribir. 

Recuerdo que pensé: "¿Qué puedo perder?, ¿qué importa si a nadie le gusta?, ¿qué más da si nadie me lee?, ¿qué me importa si nadie nunca se pasa por aquí?.. si lo hago, no lo hago por ellos, lo hago por mi". Y en ese instante el miedo desapareció, dándole pasó a la emoción. Me sentí fuerte, segura, y experimenté un deja vu directo a mi adolescencia, a tardes enteras en mi cuarto, tirada en la cama, rodeada de papeles y lapiceros de colores, escribiendo lo que sentía, lo que me pasaba por la cabeza, sin más ni más, feliz. 

Blogging from the HeartEse pequeño acto de valentía y liberación que experimente en aquel momento, me ha regalado un montón de encuentros felices e inmensas satisfacciones. Ha llenado mi vida con personas maravillosas, con las que comparto y con las que me identifico. Me ha potencializado, dándome nuevos motivos, nuevos proyectos, maravillosos y reveladores reencuentros. 

Cuando escribí el 1er post, desconocía el alcance que esto podría tener, las fronteras que podría cruzar, los espacios -interiores y exteriores- a los que podía llegar. "La mamá de Sara" ha sido un camino de auto-conocimiento, de auto-fortalecimiento, de disciplina, de retar mis capacidades, de validar mis alcances. 

Cada palabra escrita me ha permitido aclarar mis ideas, expresar sin temor mis pensamientos, exponer mi opinión y mis teorías, aprender de otros leyéndoles y queriéndoles virtual y realmente. Me ha posibilitado volver a soñar, a soñar de verdad, con libertad, con esperanza, con confianza y sin medida, creyéndome capaz de hacer, de actuar, con la certeza de que lo que deseo se puede volver realidad. Y aunque en principio comencé a escribir solo para mí, al poco tiempo descubrí que escribía teniendo en mente a todos los que me leen, a todas aquellas mujeres ( y hombres también) que necesitan encontrar en verdadero sentido a su vida, confrontadas por la maternidad/paternidad y por la vida. 

Tal vez por eso, cada vez que veo como crece el número de post, y con ellos, los comentarios y la gente que me sigue y me lee por simple gusto, como mi mundo se expande y mi tribu crece, corroboro lo importante que es para mi este espacio de expresión virtual, que me conecta con los demás, pero en especial, que me conecta conmigo misma. Y quiero seguir haciéndolo. No una vez más, muchísimas veces más, quiero llenar este espacio de significado, dejar mi alma en cada palabra, para que otros se tropiecen con ella, la acojan y les sirva para pensar, para descubrir, para sentir más, amar más, escribir más, llorar más, reír más, vivir más. 

Todo esto, es lo que ha pasado por mi cabeza desde que comencé el curso virtual Blogging from the Heart con la increíble y experimentada bloguera Susannah Conway. Y por eso quería, simplemente, decirles GRACIAS, por estar aquí, por seguir aquí, y por recorrer este camino conmigo de la mano. Espero contar con ustedes por mucho más tiempo.

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23 febrero 2012

Por qué amo a mi tribu

Solo hasta que nos convertimos en mamás comenzamos a percatarnos de lo difícil que es criar solas. De un día para otro nos vemos con un pequeño en brazos y con la necesidad de que alguien nos apoye, se encargue de la casa, la comida, de los otros niños. Que tenga un minuto para escucharnos, para sostenernos al bebé mientras nos bañamos, que nos sostenga, que nos escuche y entienda.

Todas necesitamos una tribu. Aunque somos pocas las que podemos contar con una. Actualmente la familia extendida casi siempre vive lejos y el ritmo de vida no nos permite tejer red. Sin embargo, la necesidad de criar en grupo, apoyadas y acompañadas es tal, que las madres nos  inventamos maneras de conocernos, de juntarnos, de charlar y compartir en persona o virtualmente, creando lazos fuertes de amistad y compañerismo. Así hemos formado relaciones fuertes entre nosotras, donde prima la confianza, la transparencia, la empatía y el cariño. 

Yo amo a mi tribu porque me escucha, no me juzga y me conforta cuando lo necesito. Se alegra sinceramente con mis alegrías y siente como suyas mis tristezas. Entiende mis esfuerzos y mis carencias. Sabe que no soy perfecta pero no le importa, por que entiende, más que nadie en el mundo, que a pesar de todos los obstáculos, me esfuerzo día a día por ser la mejor mamá que puedo ser. Yo amo a mi tribu porque me hace las cargas menos pesadas. Por que me acompaña cada minuto del día, ayudándome con el almuerzo y la casa, o reconfortándome a través de un post o de un mensaje vía twitter. Yo amo a mi tribu por que, no sólo me ha mostrado que se debe reír en los momentos de angustia, sino que también me ha enseñado a confiar en mi, a creer en mi instinto, a escuchar a mi corazón. Me ha mostrado que la mejor manera de criar es la que se nutre del amor, el respeto y la consciencia. Me ha guiado con cariño y sin exigencias, sin expectativas desbordadas, pero con mucho corazón.

Yo amo a mi tribu porque son mis iguales, por que estamos todos persiguiendo el mismo objetivo, más o menos con las mismas dificultades y haciendo el mismo esfuerzo. No contar con ese grupo de madres y padres hermosos, de mujeres y hombres llenos de cariño y comprensión, sería, no sólo una lástima sino también una tristeza enorme para mi. Por esto y por mucho más, yo amo a mi tribu y no podría estar más agradecida de que me hayan permitido pertenecer y tener la oportunidad de contar con cada una de las personas que la conforman. 

Entonces, como es importante no solo ser agradecidos sino también dar a conocer la importancia de la tribu, Bren de "Amo ser mamá" y yo, de "La mamá de Sara", queremos invitarlos a participar en el carnaval de blogs, "Por qué amo a mi tribu", una manera de demostrar nuestro aprecio, agradecimiento y afecto por ese grupo de personas con las que compartimos, de una o de otra manera, nuestra maternidad, que nos apoyan y nos soportan cuando lo necesitamos, sin importar el tiempo y las distancias. 

Puedes participar en el carnaval de dos manera:

Si no tienes blog:
  • Puedes enviarnos tus reflexiones vía mail junto con una autorización expresa para que nosotras las podamos compartir con todos a través de "Amo ser mamá" y de "La mamá de Sara". Si lo prefieres, puedes publicar las razones de por qué amas a tu tribu, en el muro de nuestras páginas en facebook acá  o acá. 
  • Si deseas ayudarnos a difundir esta iniciativa puedes utilizar el logo* que hemos diseñado para el carnaval: "Por qué amo a mi tribu" en tu perfil de Facebook, de Twitter o donde prefieras.
Si tienes blog:
  • Escribe una entrada contándonos por qué amas a tu tribu. Al principio, coloca la siguiente introducción, para que todos los que te lean conozcan la iniciativa y puedan participar si lo desean:  
"Por que amo a mi tribu", es una iniciativa de "Amo ser mamá" y de "La mamá de Sara", para reconocer la importancia de las personas que nos soportan y  ayudan en la labor de ser mamás y papás. Es nuestra manera de agradecer a esta red de mujeres y hombres, que nos entienden, nos escuchan y nos apoyan a la hora de criar a nuestros hijos con amor, respeto y consciencia."
  • Enlaza tu aporte con esta entrada copiando y pegando en tu web o blog el código que encontrarás debajo del siguiente logo*: 
  • También inserta el siguiente código al final de tu post para que aparezca el listado de todos los blogs participantes en la iniciativa. De esta manera, desde cualquier blog participante los lectores podrán tener acceso a todas las entradas participantes en "Por qué amo a mi tribu" publicadas en la blogosfera. 
Blogger
 
Wordpress
 
  • Por último, da clic en el botón azul de Inlinkz que aparecerá al final de tu entrada y llena los el formulario con los datos de la URL (no la página de inicio de tu blog), el nombre de tu blog, y tu e-mail (este dato es confidencial).
Gracias por ser parte de este carnaval y ¡que viva mi tribu!

*El logo de este carnaval esta protegido por una Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License a nombre de Amo ser mamá y de La mamá de Sara. Esta prohibida su edición o modificación sin previa autorización. Pueden distribuírse la imagen libremente para fines de difusión del carnaval de blog "Por qué amo a mi tribu", enlazando siempre este post, como fuente primaria.


Nota técnica importante: los códigos html deben ser insertados en la pestaña "HTML" de tu blog, para que funcionen correctamente, y no en en la pestaña "Redactar". Una vez publicado el post aparecerán inmediatamente la imagen del carnaval y el listado de los blog participantes.


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05 febrero 2012

Muy, pero muy agradecida

Nunca que pensé que dos increíbles mujeres que no conozco personalmente, y que ni siquiera viven en mi ciudad me agradecieran por la amistad que hemos construido a punta de post, tweets, mensajes y comentarios. Oli, y @madrenovata, solo quiero que sepan que yo también me siento muy agradecida. No sólo con ustedes, que me alegran el día y comprenden cada una de mis tristezas y alegrías, sino también con todos y cada uno de los que me leen, me siguen, me comentan y me apoyan en esta carrera llena de altibajos, felicidades e incertidumbres que es la maternidad. Las quiero y respeto mucho.

Y ahora a recibir mi premio como Dios manda:
  • Elige un momento de tu vida muy importante, sólo uno. Sin duda el nacimiento de Sara. Mi vida y yo soy otra después de tenerla en mis brazos por 1era vez.
  • ¿Que lugar del mundo te gustaría visitar y no conoces? Brasil, las Islas Griegas y el sur de Italia.
  • Haz un menú tu comida favorita,1ºplato,2º y postre. mmmmm se me hizo agua la boca.. se me antoja Calamares Thai de entrada, un Bomba Maki de plato fuerte y de postre, helado de cheese cake de limón. Buen,o este es el menú sofisticado. El criollo sería: patacones con queso rayado de entrada; parto frito, con arroz de coco y ensalada verde de plato fuerte; y de postre, flan de caramelo.
  • Si a trabajo se refiere ¿cuál sería tu trabajo perfecto o profesión sin pensar en salarios? Escribir, escribir, escribir....y ayudar con lo que escribo a los demás.
  • ¿Recuerda cuando y porqué reíste la última vez? Cuéntalo si lo recuerdas. Hace unos segundos cuando Sara me abrazo por que si, simplemente por que se le antojo, sin ninguna otra razón. ;
Y ahora agradezco su linda y virtual amistad a :

Un abrazo a toda la tribu!!!

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02 febrero 2012

Para Isha

Querida Isha:
Anoche, mientras pensaba sobre qué escribir y paseaba por la blogosfera maternal, me topé con tu último post, y algo muy profundo se removió en mi. Lamentablemente, creo que lo que te pasa, nos pasa a todas con demasiada frecuencia. Sin importar, si somos o no expertas en lactancia materna, si vamos a la liga de la leche, si tenemos o no un blog, todas las madres que decidimos lactar a nuestros bebés a demanda y de manera prolongada, somos víctimas de la presión social para que dejemos de hacerlo. Y muchas veces, después de uno o varios comentarios desafortunados, sentimos como flaquea toda nuestra confianza. Dios mío!!! Maldita presión social! Es increíble como las palabras de cualquiera (o peor, del que duerme a tu lado) señalando la lactancia de nuestros hijos, tiene un poder sobre nosotras que aún no logramos dominar. Sin importar de donde venga, ni el background de la víctima, la presión parece aplastarnos a todas por igual, como si fuéramos hormigas, dejándonos fuera de base, sin palabras, con el corazón roto y la moral por el piso.

Te leo y no puedo evitar sentirme plenamente identificada con lo que te pasa. Yo sé, al igual que tu, que es saberse sola, tratando de ejercer el derecho que tenemos, tanto madres como hijos, a disfrutar libremente de la lactancia que deseamos, por el tiempo que nos de la gana. Más aún, cuando a pesar de tus diversos esfuerzos, nadie parece comprender la importancia que tiene para ti y para tu bebé, el regalo maravilloso qué es, lo beneficios sin límite que nos ofrece. Yo también sé qué es que nadie lo entienda, y que ni siquiera tu esposo parezca apoyarte. Tal vez, para ellos la presión tampoco es fácil de manejar. Desafortunadamente en este tema, la presión cae sobre todos y viene de cualquier lado, incluso del lugar que menos esperas.

Isha, quiero decirte que tienes todo el derecho de sentirte así. La presión es fuerte y somos seres humanos, no robots sin sentimientos. Yo muchas veces me he sentido igual que tu. Confieso que en alguna ocasión hasta pensé destetar de inmediato a Sara debido a las dudas que la presión de los demás habían sembrado en mi, diciendo cosas tan absurdas como que mi leche no alimenta, que la estoy malcriando o simplemente que "ya esta bueno de tanta teta". Por fortuna yo sé que te va a pasar igual que a mi, no te vas a conformar y vas disipar las dudas rápido, logrando que la seguridad vuelva, reponiéndote y ratificando, una vez más, que lactar a nuestros hijos, hasta que ellos quieran, es, sin ninguna duda, la decisión acertada, la decisión que había que tomar, una decisión basada, única y exclusivamente, en la entrega y el amor. Quitarles este momento de disfrute y conexión con nosotras para sacarnos de encima la presión social, eso, además de ser un tremendo error, sería realmente triste y egoísta. Cuanto dura la lactancia de un bebé es una cuestión que solo le incumbe a la madre y al niño. Nadie, absolutamente nadie debería meterse en medio. Entonces Isha, no te culpes por flaquear, por sentirte como te sientes. Por fortuna, las madres somos sabias y fuertes, y nos tenemos las unas a las otras (aunque sea virtualmente), y podemos con esto y con mucho más.

Isha, aún tenemos un largo camino que recorrer en esto de ser mujer-madre y, puntualmente, en la normalización de la lactancia materna y, más aún, en la lactancia materna prolongada. Cada vez somos más, pero aún somos una minoría. Querer salirse del esquema, haciendo lo que uno cree por convicción propia, resulta tremendamente subversivo en una sociedad que nos educa para obedecer calladamente y no para pensar, decidir y actuar. Isha, tu, yo y muchas madres más alrededor del mundo no estamos tragando entero. A pesar de la presión, estamos actuando como nos dicta nuestro corazón sin importar lo que piensen los demás. Muchas veces las cosas no son fáciles para nosotras, pero realmente no nos importa. Sabemos que estamos en lo correcto. Actuamos con consciencia y con amor. A veces flaqueamos, como es natural. Sin embargo, encontramos la manera de resolverlo, de salir adelante. Si es necesario buscamos más información, más razones, más apoyo. No nos rendimos, luchamos hasta el final. Y eso es lo que realmente importa. Nuestro deseo de hacer lo mejor y nuestra determinación de lograrlo, es lo que realmente vale.

Sabes que cuentas conmigo para lo que necesites.
Un abrazo gigante para ti,

Zary


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14 diciembre 2011

Madres ideales vs madres reales

Desde que me convertí en madre he vivido en carne propia la presión de las expectativas, irreales y altamente exigentes, que el resto del mundo deposita en nosotras como madres. Ese es un plus con el que comienzas a lidiar desde el 1er día y del cual, no se porque, nadie nunca te advierte. Es irónico porque aunque se nos apoya y sustenta poco, se espera de nosotras, prácticamente, la perfección. El peso de la imagen de una madre ideal, que existe únicamente en el inconsciente colectivo occidental y en los cuentos de hadas, parece aplastarnos sin remedio. Casi todos, a nuestro alrededor, esperan que seamos capaces de cumplir con una lista de estándares bastante alta (por no decir imposible). Se da por hecho que somos una especie de súper seres todopoderosos, madres in-creíbles de esas que nunca pierden la paciencia, que nunca se cansan, que pueden con todo (casa, hijos, marido y jefe incluido), que lo saben todo. De esas que no tienen dudas y que siempre están impecables, de pies a cabeza. Que tienen bajo control todos los asuntos, que no se asustan con nada. Que además de cocinar saben hacer mil y una manualidad. Expertas en todo: matemáticas, biología, plomería, decoración y medicina. Dominando a la perfección el arte de ser controladas, pero siendo a la vez alegres y espontáneas. 

En contraste, todas, sin excepción, somos madres reales, lo que quiere decir, bastante alejadas de esa idea de un espécimen sin tacha, ni errores. Nacemos madres imperfectas, luchando contra nuestra propias carencias y contra lo que piensan de nosotras los demás. La mayoría del tiempo estamos dispuestas pero agotadas; cultivando, con mucho esfuerzo, el arte de la tranquilidad y la paciencia; agobiadas por la falta de tiempo; intentando llegar a todo, sin lograrlo realmente; preocupadas por no saber casi nada, pero sin tiempo para aprender todo lo que se espera; sin saber a ciencia cierta como compaginar el trabajo con el hogar; llenas de dudas, inseguridades y soledades; muy poco arregladas (la mayoría del tiempo); confrontadas con nuestros deseos y sentimientos de madre, en medio de una realidad que nos valora poco y, cada día, nos hace más difíciles las cosas. Que no nos permite ser la clase de mamá que queremos, esa que no está al tanto de ciertos requerimientos y formatos, porque es más importante el orden social establecido que el bienestar de la diada madre e hijo. Somos madres reales, imperfectamente reales, llenas de amor y también de errores, con necesidades de ser soportadas y apoyadas muchas más veces de las que se piensa, con muchas certezas pero también llenas de muchas inseguridades. Somos complejas, somos mujeres. Somos, simple y sencillamente, como cualquier otro ser humano.

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24 noviembre 2011

Ni es lo mismo, ni es igual

Por estos días la blogosfera maternal, puntualmente la española, ha estado revolucionada. Y aunque no soy de allá, ni vivo en la Gran Vía, me he encontrado absorta en el tema durante varios días. Todo comenzó el pasado domingo después del anunciado triunfo en la elecciones del Partido Popular (PP), cuando en medio de la celebración en un balcón, apareció doña Soraya Saénz de Santamaría. Para un espectador cualquiera, este simple hecho hubiera pasado totalmente desapercibido. Pero para muchas mamás españolas que luchan por una baja maternal justa y respetada por empresarios y sociedad, y por unas políticas adecuadas de conciliación trabajo-familia, el hecho de que este personaje público (y ahora en el poder), apareciera tan campante en la celebración, habiendo dado a luz hace tan solo 15 días, ha sido como un baldado de agua fría en pleno invierno. La indignación a crecido aún más cuando después se conoció que además, ha renunciado a su licencia de maternidad para asumir la responsabilidad de ser quien realice el traspaso de poderes entre en gobierno saliente del PSOE y el entrante del PP. Lo cierto es que la discusión está servida. Y, la polarización a la orden del día. Las opiniones al respecto abarcan todos los tonos y colores. La mitad, la condena y la otra mitad, la absuelve. Casi todos con los mismos detalles y la misma información, la excusan tranquilamente o la condenan a muerte. Para unas es una "mala madre" que además de dejar a su bebé cuando más la necesita, da un pésimo ejemplo al no tomarse, por lo menos, los días obligatorios de baja maternal a los que tiene derecho. Para otras es un ejemplo de mujer, que tiene claro que algunas oportunidades solo se ven una vez en la vida y que, lamentablemente para su bebé, la oportunidad de su vida le ha llegado ahora que acaba de convertirse en mamá, y por nada del mundo la puede desaprovechar. Al parecer todo el tema se reduce a dos bandos. No existen, termino medio en la discusión. Los grises pecan, una ve más, por su ausencia. Y, para mi, desde el otro lado del mundo, este es un tema de grises. Si, de grises, de términos medios, de tolerancia, de respeto, de verdadera conciliación. 

Por una parte, y haciendo de abogado del diablo, más allá de las fotos de doña Soraya en el balcón celebrando el triunfo de su partido y el anuncio de que será la encargada de la transición, no sabemos nada. De esos simples datos, parte toda suerte de especulación al respecto. No sabemos cuál es su sentir, cuál es su situación, qué piensa su marido, cómo va a ser su reincorporación, cómo piensa manejar su día a día... en fin, no tenemos ningún otro detalle que nos de luces de que es lo que realmente pasa por su cabeza, ni de si se sintió obligada o no tuvo otra opción (aunque yo soy de las que piensa que si sabes lo que quieres, siempre tienes opciones). Por lo tanto, es un poco ligero juzgar su decisión (si es que tenemos derecho a hacerlo). Por la otra, creo que lo importante de todo este tema es poder garantizar que las madres y padres tengamos opciones reales para elegir, libremente, con conocimiento y sin presión, como deseamos organizar nuestra vida laboral y familiar. Desde ese punto de vista, cualquiera de las decisiones que tomemos deben ser validas y respetables. Tanto la de la mamá que desea dedicarse 100% a sus hijos (como yo), como la de la que prefiere ceder su tiempo de baja al papá para regresar al trabajo cuanto antes, así como la de la que quiere trabajar sólo medio tiempo para estar con su familia el resto del día. Cada familia es un mundo, así que cada quien vera que le horma mejor. 

Pero también es cierto, que independientemente de que cada decisión sea personal, valida y respetable, cada una tiene implicaciones muy diferentes. Decidir una u otra cosa, ni es lo mismo, ni es igual. El hecho de que se tenga la posibilidad de escoger volver al día siguiente al trabajo después de haber dado a luz, no quiere decir que sea lo mejor para mamá, bebé, familia y sociedad. Y aunque cada quien tiene derecho a decidir que hacer y a tener opciones, que es por lo que se lucha al final, claramente lo deseable sería que a ningún bebé se le negará este periodo de fusión con su mamá, de extero-gestación, que también es su derecho. Sin duda, la carencia de este periodo de maternaje, al final, termina pasando factura. No solo al bebé, sino también a la madre, a la familia y a todos y cada uno de nosotros, como sociedad.

Para mi, lo único claro al final, es que todo este asunto de las decisiones de la futura ministra pone en evidencia que la conciliación es un tema que tiene que comenzar con un cambio de mentalidad de todos. De los que nos dirigen, de nuestra familia, de nuestros esposos, de nosotros mimos. La idea de que podamos llevar y disfrutar de manera equilibrada nuestra vida profesional y familiar es, sin duda, inmensamente revolucionaria. El equilibrio, como siempre, es una virtud difícil de conseguir pero absolutamente necesaria. También creo que la ministra perdió una oportunidad de oro, para potencialidad su situación como madre reciente y mujer en el poder. Su situación era perfecta para demostrar, con detalles como llevar a su bebé en un fular, que ella y su partido están realmente conscientes y conectados con la conciliación familiar. Que lástima que nadie, ni siquiera ella, lo hubiera visto así. 

Por ahora, independientemente de las decisiones que tomen los demás, hay que seguir luchando por una verdadera conciliación, por tener opciones para ser mamás si queremos, para trabajar si es lo que deseamos, para compaginar las dos cosas de la mejor manera, si es lo que necesitamos. Reivindicando nuestros derechos como mujeres, como madres, como profesionales, pero sin sobreponerlos a los derechos y necesidades de nuestros hijos. Es imposible pretender que todos sientan y vivan la maternidad paternidad como nosotros. Si queremos respeto, primero debemos manifestarlo respetando las decisiones de los demás así no la compartamos. Así pensemos desde nuestra perpectiva, que no son correctas, que son erradas y equivocadas. Así sepamos que ni es lo mismo, ni es igual. 

22 noviembre 2011

Regalo de aniversario

Hace unos días recibí un mensaje maravilloso. Cada una de sus palabras estaban rebosantes de paz y de esperanza. Era un mensaje de una amiga, que se siente mucho más cercana a mi ahora, debido a su propia maternidad. Me escribe emocionada. Y yo me emocione profundamente con sus palabras. Me cuenta que pronto nacerá su bebé. Me habla de crianza con apego saludable y de parto respetado, temas que hasta hace un tiempo no me imagine tocar con ella, ni con nadie. Me dice todo lo que está disfrutando de sus últimos días de embarazo. Confiesa que me lee. Yo estoy sorprendida y muy, pero muy emocionada. Nunca pensé que ella leyera mis palabras y desahogos maternos. Encontrarse con mi blog, según escribe, con mis posts y con mi vida llena de Sara, le da alegría. A mi todo su mensaje me parece increíble y me llena de satisfacción. No solo por que me siento honrada de ser la depositaria de sus palabras y su confianza, sino por que al llegar, preciso en este momento, cuando cumplo un año de estar escribiendo semana tras semana este blog, las siento como un bálsamo, como una bendición, como un regalo de aniversario. 

Hace 12 meses, cuando comencé a escribir una entrada tras otra, nunca imaginé lo lejos y lo hondo que podrían llegar estos pensamientos tan particulares, tan míos. Nunca pensé que me daría tantas satisfacciones y regalos, que me acercaría a viejos amigos y nuevos conocidos, de una manera tan diferente, de una manera totalmente desconocida y especial para mi. Este blog, me ha llenado de confianza y me ha regalado la confianza de los demás. Que inmenso regalo, ¿no creen? Cada uno de los comentarios que recibo, han estado llenos de buenas energías, de apoyo, de puro y simple amor. Escribirlo, me ha permitido ir descubriendo caminos distintos de encuentro, desde mi experiencia como madre y mujer, desde las vivencias maternales y paternales de cientos de amigos, conocidos y desconocidos. Ha sido un camino de autoconocimiento y exploración interna. Me ha enseñado que la palabra "amistad" tiene un significado más grande, amplio y complejo, del que yo conocía. Me ha ayudado a tener más fe, a confiar y a querer, sin siquiera conocer en persona, al depositario de mis afectos. Me ha ayudado a crecer, a utilizar los errores y los momentos difíciles como un trampolín para aprender, para curar a la niña que aún llevo dentro. Me ha permitido vibrar con las historias de otros, constatando que la tribu crece, que cada día hay más mamás y papás que confían en sus instintos y que creen que el amor respetuoso es la mejor manera de criar a sus hijos. Hoy, gracias a cada mensaje, cada comentario, cada palabra que mis palabras han inspirado, me siento feliz y orgullosa de haber perdido el miedo a escribir, a exponer y publicar mi alma y mi corazón en "La mamá de Sara". 

Gracias a todos ustedes por leerme, comentarme y llenarme de cariño con su tiempo y sus palabras. Gracias a ustedes, ser una mamá bloguera es una maravillosa experiencia.


Feliz aniversario a "La mamá de Sara"!!!

PD: y este además es mi post número 100!! :D

11 noviembre 2011

Más de mi, gracias a un "Meme"


Un meme es la unidad teórica de información cultural transmisible de un individuo a otro. Es simplemente una cadena en la que una persona responde una serie de preguntas y luego se la pasa a otros individuos quienes a su vez se la pasan a otros. El meme ha estado en los blogs desde el principio y son una manera divertida de compartir.
Este es mi 1er Meme gracias a Irene de Una mamá feliz.
¿Qué fue lo primero que viste en tu pareja cuando se conocieron? los ojos.
¿A dónde te gustaría ir de Luna de Miel? a la Toscana
¿Te consideras una persona aventurera? No mucho.
¿Tienes algún secreto tuyo que nunca le hayas contado a nadie? Sinceramente, no.
¿Playa o piscina? Playa.
¿Verano o Invierno? Verano.
¿Besos o abrazos? Besos y abrazos.
¿Dulce o salado? Dulce y salado
¿Fresa o chocolate? fresas.
¿Blanco o negro? Depende del clima y la ocasión.
¿Color favorito? el dorado.
¿Cuál es tu película favorita? tengo montones de películas favoritas. Desde Tienes un email y Nothing Hill pasando por Magnolias de Acero y llegando a Matrix o El Señor de los Anillos. Imposible escoger una.
¿Juego de mesa favorito? Pokino.
¿Cuál es tu bebida favorita? el jugo de corozo, de níspero o zapote.
¿Cuál es tu trago favorito? No tomo pero una buena champaña siempre cae muy bien.
¿Cuál es tu mes favorito? Mayo.
 ¿Qué es lo primero que piensas al despertar? que quisiera seguir durmiendo... pero nunca puedo.
¿Perdonarías una infidelidad de tu pareja? categóricamente, NO.
¿Cuántos timbrazos antes de contestar el teléfono? dos.
¿Sabes guardar secretos? Sí.
¿Dices tu edad verdadera? Sí.
¿Te consideras tímida o extrovertida? definitivamente extrovertida.
¿Qué hay debajo de tu cama? nada. Si acaso, algún juguete de Sara.
¿Has faltado a clases/ al trabajo solo por el clima? SI!. pero solo porque cuando llueve mucho la ciudad colapsa y es imposible conseguir un taxi.
¿Cuánto tiempo tienes con el blog? Ya casi un año!!! Y 93 post!!
Me encantaría pasarlo a Oli de Azul Celeste, Katrina de Criándonos y a Oli de Desde mi Umbral Materno. Diviertanse jugando!!!

28 septiembre 2011

Si, yo si quiero

Si, yo si quiero cambiar las cosas. Quiero un mundo distinto, un mundo mejor, un mundo donde tengamos tiempo para nuestros hijos sin renunciar a desarrollarnos profesionalmente, tiempo para ser felices en familia, tiempo para vivir la vida. 

Yo si quiero aportar para que las cosas cambien para bien, para nuestro bien, para el bien de la humanidad entera. Poner un granito de arena para que en España, en Argentina, en Colombia y, por que no, en el mundo entero, la prioridad de todos sea nuestros niños.

Estoy convencida que ya está bueno. Que ya es hora de que lo importante sea lo primero. Que nuestros hijos tengan derecho a ser criados por sus madres y padres, que podamos contar con una licencia de maternidad de por lo menos 6 meses, que tengamos a la mano opciones para trabajar desde casa, oportunidades de trabajo por media jornada, guarderías en las empresas, espacios para laboral y crecer profesionalmente sin tener que abandonar todo el día, todos los días, a nuestros bebes al cuidado de otras personas. Ya es hora que se nos valore por ser madres, por maternar, y no solo por tener un título profesional y producir un cheque mensual lleno de ceros a la derecha (en el mejor de los casos), a costa de la salud emocional de nuestros pequeños, de su felicidad, de nuestra felicidad.

Si, yo si creo que entre todas podemos. A punto de millones de esfuerzos, de unir nuestros deseos, nuestros pensamientos. A punta de muchas palabras a través de estos espacios y de nuestra redes digitales, de esta tribu contemporánea que se teje con post, coments, likes y tweets. Solo necesitamos voluntad, unión y perseverancia. Ya es hora de hacer sentir nuestra fuerza. Es el momento. Nosotras lo gritamos. Nuestros hijos lo necesitan. La sociedad entera esta impaciente por comenzar a calmar la sed de cariño que años enteros de desamor y desapego han generado en su núcleo, en cada familia, en todos los seres humanos.

Yo tengo la fortuna de poder estar en casa con Sara desde que nació. Mis circunstancias me han permitido no perderme de nada, disfrutar cada segundo de sus 14 meses de vida, acunarla, consolarla, mirarla, atenderla, mimarla, besarla, amarla, todo el tiempo que he querido, sin tener que salir corriendo a cumplir con obligaciones laborales, sin tener que dejarla en una guardería o al cuidado de una niñera para poder llegar a las 8:00 a.m. a la oficina, pasando todo el día alejada de ella, gastando mi tiempo de madre, gastando el tiempo de mi hija, en cosas que, en este momento, no son tan importantes. No me imagino como será el día en que tenga que regresar a esa rutina. Solo pensarlo me produce nauseas. Sobretodo, si cuando ese día llega, ella aún no es lo suficientemente grande para entenderlo. Sobretodo, porque sé que encontrar el punto medio, en la profesión en la que me desempeño, es casi imposible. Por que sé que cuando tenga una fiebre, sin importar la edad que tenga, no podré salir corriendo. Por que me perderé de varias visitas al pediatra y muchas salidas del colegio. Por que no estaré para escuchar algunas de sus 1eras palabras. Por que ella sentirá que su mamá no está como ella el tiempo que quisiera. Por que nos haremos mucha, pero mucha falta. Por que ese será un tiempo perdido entre las dos, imposible de recuperar.

Por eso y por que sé que entre todas podemos hacer que la utopia de la conciliación sea una realidad, les dijo que si, que yo si quiero trabajar para cambiar las cosas... tal vez sea hora de que tú también te preguntes que quieres hacer, qué estamos dispuestas ha hacer para que todo esto cambie.

Únete ya a nuestro grupo en facebook haciendo clic aquí y participa de todas las actividades que se están "cocinando" para que exista una Conciliación Real Ya!!

24 mayo 2011

Felices 6 meses

El domingo pasado este blog, mi blog cumplió 6 meses. Me parece increíble que ya haya pasado tanto tiempo. Me parece increíble que ésta sea la entrada número 44. Recuerdo claramente que mientras escribía la 1era pensaba: ¿de qué voy a escribir en este blog?, ¿qué podré decir que sea tan interesante para que me lean? Y ya ven, los días fueron pasando y las ideas fueron llegando. Todo se ha dado de manera tan espontanea y natural, que a veces pienso que nací para esto. Para comunicarme. Para contarle a otros, lo que siento, lo que me pasa, lo que sucede en mi vida de mamá. 

A veces me sorprendo preguntándome, ¿Cómo no lo comencé a hacer antes?, aunque conozco de antemano la respuesta. Reconozco que me daba un poco de pánico escénico ser "una mamá pública y una que publica", como me denominó un muy buen amigo. Pero gracias a @Kashuery un día decidí hacer lo que siempre hago cuando siento miedo: dar la cara, no pensarlo tanto, actuar y enfrentarlo. Y comencé a escribir, y el pánico duró unas pocas horas y desapareció. Ahora, disfruto pensando en cada entrada. Divago en los temas, saboreo y reescribo cada palabra. Elijo en detalle, cada imagen, cada foto. Ahora, realmente lo disfruto. Sin lugar a dudas, todo llega a su debido tiempo. Simplemente antes, no lo necesitaba. Ahora, me es indispensable.

Después de estos meses, solo puedo decir cosas lindas de mi experiencia como mamá bloguera. De hecho, tengo una larga lista de cosas positivas que mencionar acerca de este ejercicio que me ha liberado de muchos temores, que me ha confrontado con mis dudas y mis errores, que me concientizado de lo enriquecedor y duro que puede llegar a ser la maternidad, que me ha reencontrado con una de mis pasiones y conmigo misma. 

Yo, soplando la vela de mis 2 años
Hoy, después de 44 entradas, 364 comentarios, 1.928 visitantes, 7.861 páginas vistas, y una tribu virtual de muchas mamás amigas, solo tengo un montón agradecimiento para Alejo y para todos los que me han apoyado de una u otra manera, con sus palabras de aliento, sus consejos, sus comentarios o simplemente leyendo con atención cada una de las entradas. 

Hoy puedo decir con orgullo: 
Felices 6 meses a "La mamá de Sara".




01 febrero 2011

Mi Sunshine Award (mi 1er premio)

Les cuento que hoy he recibido, inesperadamente pero igual con mucha emoción, mi primer premio por "La mamá de Sara". Violeta, de Criar en Contravía, me ha otorgado el Sunshine Award, que no es más que una cadena de reconocimientos entre blogeros. Violeta, gracias por introducir el desorden y considerarme merecedora de este reconocimiento. Esto me llena de alegría y me da la certeza de que los pedazitos de alma que dejo en cada una de las entradas de este blog, son valorados y bien recibidos en los corazones de otras mamás que, como yo, todos los días trabajan por criar a sus hijos con amor y mucho respeto.


Y ahora es mi turno para pasar este premio. Mis 5 elegidos son:


La mamá de Nico de La mamá de Nicolás
Mamá Contracorriente de Una mamá (contra) corriente
Vivian de Nace una mamá
Mamá Moderna de Mamá Moderna
Faith de Mi mundo de Cristal


Y secundando el desorden que comenzó Violeta, por último me gustaría premiar también a Papa de Fulanito de Mijo el Fulanito
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