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05 noviembre 2013

Yo te banco



Mi lactancia no hubiera sido la misma sin la ayuda del extractor de leche. El primero que tuve era sencillo, manual, pero súper útil. Lo heredé prácticamente nuevo de una amiga que, aunque tuvo la mejor intensión para dar teta, no lo logró. Recién nació Sara, lo usaba mucho: 2 y hasta 3 veces al día. No me gustaba sentir mis senos templados a punto de explotar, así que le daba a Sara toda la teta que pedía, y además me sacaba toda la leche que no se tomaba para guardarla en bolsitas en la nevera. Alcanzaba a almacenar hasta 12 onzas diarias!!! A ese ritmo, al cabo de unas cuantas semanas mi hija estaba grande y hermosa, y la nevera llena de leche congelada. 

Luego, pase a un extractor un poco más sofisticado, eléctrico, doble. Este me lo presto otra amiga, porque el manual heredado, de tanto uso, se daño. Me costó acostumbrarme a usarlo. Prefería el manualito, más demorado, pero más para mi. Mucho tiempo después entendí que a esa alturas realmente no lo necesitaba. Sara ya tenía un año. La lactancia estaba perfectamente establecida hacia tiempo, y el extractor era más para sentirme aliviada cuando sentía los senos cargados, que para ayudarme a mantener la lactancia de Sara. Pero era imprescindible en mi vida, y así lo use varios meses más. 

Hoy sé que gran parte del éxito de mi lactancia se lo debo a ese par de aparaticos que mis amigas, de manera altruista, me facilitaron. Ellas sin saberlo, me "bancaron". Me ayudaron a establecer exitosamente mi lactancia, a tener la tranquilidad queda una nevera llena de mi leche, a aliviar el dolor cuando tuve alguna obstrucción, a sentirme cómodo en mi propia piel cada vez que lo necesite, cada vez que lo sentí necesario.  

Por eso, cuando estaba revisando el número 4 de la revista Enredo de Las Casildas no pude más que sentirme inmensamente feliz e identificada por la iniciativa "Yo te banco", el primer Banco de Sacaleches de Argentina (y creo que de la región), a través del cual cualquier mujer puede tener acceso al extractor que necesite, usarlo el tiempo que desee y luego, devolverlo para que otra mamá lo use. Simple, inteligente y maravilloso. 

Durante los dos años que tiene la iniciativa, los equipos han viajado por todo el país, ayudando a madres lactantes en sus casas, oficinas y hasta en los hospitales. La mayoría son regalos de otras mamás que al conocer la propuesta, ofrecen el sacaleches que ya no usan. En algunos casos son donaciones de algunas marcas conocidas. ¿No les parece increíble? Esta iniciativa está en pié, funcionando y ayudando de manera desinteresa a muchas mamás que de no ser así, no habrían tenido la oportunidad de disfrutar de los beneficios de un sacaleches. Mujeres ayudando a mujeres. Tribu. Increíble que a ningún gobierno de estos que dicen apoyar la lactancia materna, se le haya ocurrido una idea tan inteligente, útil y sencilla. Esto si es apoyar la lactancia materna.

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18 marzo 2013

Gracias

Por un par de días llenos de luz y de una energía diáfana y sencilla. Por las anécdotas y las historias, los hallazgos y los errores. Por ser mis maestros y mis guías, y haberme hecho sentir identificada y querida. Por que nada se compara con la certeza de saber que no estoy sola, que no estamos solos, que la voluntad existe y que se materializa en personas reales, de carne y hueso, con sentimientos humanos  y con un corazón inmenso. 

Gracias por abrirse y brindar su conocimiento, sin miedo, en libertad, sin ningún atisbo de aprehensión. Por estar presentes, cada segundo, con risas, con llanto, con una reflexión sincera, con una sonrisa y un abrazo. 


Gracias por ser la demostración de que estamos en el camino, de que empujamos la misma meta, de que a pesar de los desvíos momentáneos estamos trabajando por lo que realmente importa: por nosotros, por nuestros hijos, por nuestra familias, por las familias, por el mundo. 

Gracias por las inmensas lecciones de humildad y de generosidad, dando sin recelo de lo importante, de lo que apreciamos, de lo que nos importa, de sus corazones. 

Gracias por viajar de otras ciudades y de otros países, por sus voces amigas y hermanas, por el sentimiento compartido de conocernos de siempre, de ser tribu de toda la vida. 

Gracias por enseñarme que hay otras maneras, que siempre hay opciones, que la firmeza y la amabilidad si es posible, que no es una teoría, que la podemos hacer real a diario, en nuestra casa, en el trabajo, con todos los que nos rodean, en nuestra familia. Y que los lazos de amor son verdaderos y fuertes, y que con ellos se construye una red hermosa, cálida, que nos cubre y al mismo tiempo nos soporta, que nos hace fuertes, que nos mantiene vivos, atentos, felices, conectados. Convirtiéndonos un seres poderosos que llevan la magia del cambio en sus voces, en sus mentes y en sus actos.

Gracias por retarme, haciendo evidentes mi errores, sin juicios de valor ni señalamientos, con una mirada que dice "te entiendo, te comprendo, a mi me ha pasado lo mismo, he sentido las mismas angustias, los mismos temores y desasosiegos, no estás sola".

Gracias por que este ha sido un nuevo comienzo, una inmensa puerta que se abre para mí, para ustedes y para las comunidades que nos rodean. Un camino inmenso, lleno de aprendizajes, de significado, de luces brillantes y de nubes grises, un camino importante, nuestro camino.




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30 octubre 2012

10 cosas que debes saber antes de ser mamá


  1. El embarazo no es una enfermedad, es un estado maravilloso, mágico, que te conecta como nunca con la magia de la vida, la perfección de tu cuerpo femenino y la capacidad de amar sin medida.
  2. Disfruta cada segundo, gózate este aventura. El tiempo pasa muy rápido, y más aún cuando somos mamás. A veces trato de recordar como se sentía tener la panza gigante y me lleno de nostalgia. Tuve la fortuna de disfrutar de mi embarazo, de deleitarme mientras mi cuerpo cambiaba y mi barriga crecía. Eso me permitió conectarme con mi instinto y con mi bebé desde los 1eros momentos. Así, que sin importar tus circunstancias personales recuerda que este es un momento especial, que es hora de detenerse y de contemplar como la vida se abre paso a través de ti.
  3. Empodérate. Lee mucho, infórmate, aprende, conoce de todo lo que creas necesario: gestación, parto, lactancia, crianza, familia, tribu, cambios físicos y emocionales. El conocimiento es nuestra principal fuente de poder, tranquilidad y confianza.
  4. Concéntrate en lo realmente importante. Y lo más importante no es el cuarto del bebé, ni la ropa, ni el montón de artilugios innecesarios que la industria nos vende como imprescindibles. No, lo importante es el vínculo, la relación que vas a construir con tu pequeño desde el vientre a través del amor, la consciencia, el contacto y el tiempo que disfruten juntos. 
  5. El bebé necesita a su mamá, la mamá necesita a su bebé. Nada más cierto y verdadero. Los bebés nacen indefensos y necesitan de la cercanía y el contacto permanente de su mamá o en su defecto, de su cuidador permanente. Y eso solo se construye sumergiéndose en un tiempo sin tiempo, lleno de piel, de leche materna, de contacto, amor y proximidad. Así que mi recomendación es que desde el 1er segundo trates de estar el mayor tiempo posible con tu bebé. Hazte a un buen portabebé, llévalo contigo, esfuérzate por sacar adelante la lactancia materna, tomate el tiempo que necesites para conocerlo y para que él te conozca.  
  6. Busca una tribu. Cada día me convenzo más de esta realidad: las madres necesitamos apoyo y soporte, principalmente durante estos 2 primeros años de crianza.  Así que habla con tu pareja si la tienes, asegúrate de que entiende el tipo de apoyo que vas a necesitar, lleguen a acuerdos que te permitan dedicar tu tiempo y energía al bebé, lo máximo posible. Contacta otras madres como tú, asiste a grupos de crianza y lactancia. Si no te es posible, igual únete a nuestra tribu virtual. Aquí en internet somos muchas y todas estamos dispuestas a compartir y apoyarte.
  7. No todo va a ser color de rosa. Estamos acostumbrados a la imagen de la maternidad que vemos en las revistas y la televisión. Una maternidad poco realista con madres de imagen perfecta, siempre felices, con niños sonrientes, poco demandantes, que duermen toda la noche y nunca lloran. Pues es hora de que te enteres que la realidad dista mucho de ese imaginario edulcorado, traído de los cuentos de hadas. No quiero decir con esto que la felicidad no será inmensa e increíble, no. Pero lo cierto es que este es un periodo difícil, lleno de cambios, que nos exigen y nos retan, y para lo cual necesitamos tiempo y espacio de entendimiento y asimilación.
  8. Confía, confía, confía. Tu cuerpo es perfecto, así que confía en sus capacidades y en tu instinto materno. Somos capaces de concebir y de tener a nuestros hijos de manera natural y placentera. También somos capaces de amamantarlos, y de criarlos con amor, consciencia y respeto. Por eso, lo único que necesitas es confiar en ti, en tu poder y en tu naturaleza femenina. La confianza hará realidad la magia.
  9. Todo el mundo va a opinar, pero la unica opinión que importa es la tuya y la de tu pareja. No creo que haya mucho más que agregar. No hace falta ser grosero ni tajante cuando recibimos consejos no pedidos a diestra y siniestra. La mejor opción es escuchar, tomar lo que te sirva y dejar de lado lo demás. Es tu hijo, tu familia y son tus decisiones. Solo tuyas, de nadie más.
  10. Lo más importante es el amor, el tiempo y la conciencia. No somos madres perfectas y la verdad es que, por fortuna, nunca lo seremos. A través de estos dos años larguitos de ser mamá me he dado cuenta que la perfección no es lo importante. Nuestros hijos no necesitan madres ideales sino madres (y, por supuesto, padres también) amorosas, respetuosas y conscientes. Comprometidas con ellos y llenas de ganas de dar lo mejor, de aprender cada día de sus errores, de crecer de la mano con sus hijos.
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01 octubre 2012

Encuentros reveladores

La semana pasada asistí al 2do taller de padres en el jardín de Sara. El asunto a tratar: "Género: un tema de debate". La verdad es que cuando vi la invitación, no le puse mucha atención. Sin embargo me agendé y me alegra mucho haber asistido.

El taller tenía una dinámica sencilla: en grupos de 4 o 5 padres, debíamos dibujar a un hombre y a una mujer, y construir una historia alrededor de ellos. Esta actividad fue suficiente para romper el hielo e integrarnos, y también, para que nuestros estereotipos e imaginarios de lo que "debe ser" un hombre y una mujer, comenzaran a aflorar. 

Entonces aparecieron los prejuicios y los miedos. Los modelos trastocados, la intolerancia, los patrones estereotipados. Las luchas permanentes por tratar de no repetir nuestras propias historias, ni la manera como muchos fuimos criados y encasillados. El feminismo malentendido, el machismo exacerbado. Las confesiones de emociones castradas, bajo patrones equivocados de una masculinidad insensible. Historias increíbles donde el género marca el nivel de respecto con el que somos tratados, las oportunidades que tenemos a la mano, el sueldo que nos ganamos. Montones y montones de preocupaciones teñidas de desigualdad y prevención, que nos ciegan como padres y nos impiden ver que no hay "juegos de niños", ni "cosas de niñas". Una lluvia de confesiones. Una catarsis sincera y colectiva.

Y después de exponernos y escucharnos por un buen rato, llego el momento de la reflexión, la mirada en el espejo, la sorpresa al escucharnos con detenimiento y el deseo inmenso de cambiar las cosas desde nuestras casas, desde la manera como criamos y educamos a nuestros hijos, por que aunque es innegable que hemos avanzado mucho como sociedad en cuanto a la equidad de genero, fue más que evidente que aún nos falta mucho camino por recorrer. Por que aunque al parecer tenemos ideas claras sobre la concepción correcta de hombre y mujer que debería existir en nuestra comunidad, la cultura juega un papel muy fuerte e importante en lo que realmente decimos y hacemos.

Y nos sorprendimos mucho, y me sorprendí, por que prácticamente sin darnos cuenta, repetimos frases, hacemos bromas, reaccionamos de cierta manera ante algunas situaciones, de manera automática y desprevenida, perpetuando lo que decimos no querer perpetuar: superioridad de unos sobre otros, de hombres sobre mujeres, de adultos sobre niños, de fuertes sobre débiles, de ricos sobre pobres y así.  Patriarcado en su máxima expresión.

Bueno y después de semejante baldado de agua fría, allí estábamos un grupo de papás reunidos, sin máscaras, una tribu de carne y hueso, hablando de un tema importante, sin miedo a ser juzgados y con ganas de hacer las cosas de otra manera, felices por el espacio y por el encuentro, seguros de estar en el camino indicado, buscando la forma de hacer lo correcto.


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06 agosto 2012

Sueño, espero, alucino, confío

Sueño con una época en la que pueda estar con mi hija la mayor parte del día, mucho más tiempo, una gran tajada de los momentos de mi vida. Donde los demás comprendan que realmente me siento realizada siendo sólo mamá, y que aunque amo mi trabajo podría prescindir de él sin reparo. Que mi realización personal está en cosas más simples, realmente sencillas, que me llenan el alma y el corazón de vida.


Sueño con un tiempo en el que los parques estén llenos de madres y padres con sus hijos. En que las vacaciones de los pequeños sean un tiempo para disfrutar y explorar en familia. En el que el llanto de un pequeño toque las fibras de la sociedad como toca las mías.

Espero un tiempo en el que todos sonrían cuando me vean dando teta; sin importar las edad del pequeño, ni el lugar, ni el momento. Y que este acto de dar de mamar a mi bebé no sea algo privado y escondido, que sonroja a los demás y que nos hace sentir tímidas y ocultas.

Alucino con criar en tribu, en manada, rodeada, apoyada. Con espacios llenos de comprensión y oxitocina, viéndome de frente con mis pares, consolándoles y consolándome en ellos. Con padres conectados con sus pequeños, dispuestos a criar a la par con nosotras, apoyándonos, respetando nuestros transes, nuestros tiempos, nuestro puerperio, las introspecciones y complejidades del alma femenina, del alma materna.

Espero ver a mi hija siendo mujer libre, madre instintiva, conectada con su alma femenina, empoderada desde su escencia, clara, serena, sabia, bella; sabiendo ser la madre que sus entrañas le dictan, al ritmo de su corazón y de su naturaleza. Con una familia extensa. Con sus objetivos claros, con una mente amplia, fuerte pero al mismo tiempo tierna.

Confío en que llegará el momento en que la maternidad y la infancia recuperen el lugar privilegiado que merecen. Y que la gente entienda que el sentir de una madre no es despreciable, que está lleno de un valor profundo y ancestral, que nos hace felices a todos y que garantiza los cimientos de una sociedad amorosa y en paz.


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29 marzo 2012

Encuentros

Cada vez que llega otro mes y tenemos un taller más de portabebes con Abrazarte, me doy cuenta de lo mucho que disfruto compartiendo con otras madres y padres, conectandome con ellos, teniendo la oportunidad de transmitirles mi experiencia con el porteo y con la maternidad en general. El taller del mes de marzo fue el sábado pasado y, sin temor a equivocarme, podría decir que este ha sido el mejor de todos los que he hecho. Lo realizamos en el Centro Gestalt de la Sábana que manejan Ana María y Susana. Un lugar lleno de dulzura y alegría, que pretende, dentro de su espacio Niños y Crianza, " acompañar y apoyar a los padres de familia y a sus hijos en los procesos emocionales de la crianza mediante diferentes grupos, talleres y asesoría individual". No sólo me encanto la casa, su energía y lo que trabajan y ofrecen a las familias, sino que también disfruté mucho conocerlas y compartir con ellas durante un rato. El taller no podría haber salido mejor. La asistencia fue muy buena: dos parejas embarazadas y otras tantas mamás con bebés recién nacidos y bebés de brazos. Todos con una actitud muy receptiva y con una ilusión gigante de comenzar a portear a sus bebés o de continuar con esta hermosa experiencia.

Yo me sorprendí gratamente de mi misma. Estuve especialmente concentrada y tranquila. La charla me salió muy natural, no olvide ningún tema. Hable de la importancia de tomar a los bebés en brazos, la postura correcta, los beneficios del porteo, para luego mostrar cada uno de los portabebes, hacer varios nudos con nuestro muñeco-modelo y con un hermoso bebé de 9 meses, que nos acompaño durante todo el taller. La empatía se sentía en el ambiente. La energía era simple, auténtica y maravillosa. Los papás lo disfrutaron y, la verdad, yo también. Todos se fueron muy contentos, con ganas de poner en práctica lo aprendido, de participar de más talleres, de integrarse a los grupos de crianza, de consultar sobre temas específicos de sus niños, de contarle a otros las maravillas del porteo, de disfrutar de sus pequeños, de ser mejores papás y mamás. 

Es increíble lo que se puede disfrutar cuando los papás y mamás nos reunimos sin máscaras y temores, para descubrimos los unos a los otros, hablando y compartiendo nuestra maternidad y paternidad, sin juzgar y criticar. Solo cuando esto pasa descubrimos el potencial que tenemos juntos, lo productivo y saludable que es para  todos sentirnos como grupo, saliendo de la soledad de nuestros apartamentos y de la crianza individual y aislada en la que nos encontramos sumidos. Estamos habidos de estos encuentros, de espacios donde desahogarnos, expresarnos y conectarnos con nuestros pares. Necesitamos comenzar a vivir la crianza de nuestros hijos en grupo, en tribu, mirándonos frente a frente en el rostro de otros como en un espejo, sabiendo que nos conocen, que nos entienden, que saben, por experiencia propia, lo que nos pasa, lo que sentimos, los temores que tenemos, las alegrías que vivimos.
Algunas fotos del taller ;)

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15 marzo 2012

La era de las madres prevenidas

El otro día me paseaba por twitter y decidí contestar a la pregunta desprevenida de una de las mamás que sigo. Ella preguntaba a qué edad podría volver a ir sola al baño, es decir, cuando recuperaría la privacidad para estos menesteres que su pequeño hijo le había robado. Y en medio de las respuestas que dimos varias madres, no estuve de acuerdo con la postura de una en particular y, de inmediato, ella pensó que me había molestado, que me había sentido juzgada o tal vez criticada. Nada más lejos de la realidad. Por fortuna, aclaramos el tema y la cosa no paso de ahí. El caso va a que ese simple hecho me hizo caer en cuenta de lo prevenidas que estamos las madres en general. Estamos tan expuestas a que se nos ponga en tela de juicio que tomamos casi cualquier comentario a la defensiva. Es como si estuviéramos con el escudo siempre puesto, porque no sabemos de dónde ni de quién pueden venir los dardos que nos van a herir. Cuando la postura frente a nuestro desempeño como madres debería ser relajada y abierta, más aún con nuestras colegas de oficio, la realidad es totalmente contraria. Nos cuidamos, nos defendemos, nos cerramos, y poco a poco nos quedamos solas, cuando deberíamos sentirnos arropadas y acompañadas por nuestras iguales.

Lo peor de todo es darse cuenta de que este comportamiento, no es infundado. Yo me considero afortunada, porque puedo decir que cuento con un grupo de excelente amigas-madres, tanto virtual como físicamente. Y realmente, independiente de cual sea mi postura, nunca me he sentido criticada o juzgada  por las que son mis amigas. Pero, tristemente no todas las historias son así. Conozco casos de mamás que boicotean los negocios de otras, que las exponen, en internet y fuera de él, porque son o no son pro-lactancia, por que unas piensan que los niños deben dormir con sus padres y otras no, por que unas quieren escolarizar a sus hijos y otras les quieren enseñar en casa, y una larga lista de cosas que no terminaría de enumerar. La intolerancia es el jinete que cabalga sin rienda en medio de nosotras y no nos hemos dado cuenta. No se que suerte de miedo profundo nos hace pensar que quién no piensa o actúa como yo, está contra mi. Y ahí es cuando dejamos de ser todas simplemente "madres" con los mismos deseos, esperanzas e intenciones, para convertirnos en las buenas o las malas, dependiendo del bando en el que sin pensar no alineemos, simplemente por que discrepamos en el "como hacer", cuando al final, de una u otra manera, todas nos esforzamos sin medida por ser la mejor mamá que podemos. 

Me pregunto si antes, hace mucho tiempo atrás las cosas eran así. Si, hace siglos, las madres no se apoyaban incondicionalmente, respetuosamente, las unas a las otras, solo por ser madres. Si no se guiaban con empatía y cariño. Seguro no habían tantas discusiones a cerca de cómo criar, simplemente se criaba en grupo, en tribu, de manera natural, sin tantos consejos, sin tanto libro, sin nada más que el instinto y todas eran madres felices. Me pregunto cómo hemos llegado hasta este punto y cómo dar vuelta atrás. Como hermanarnos a partir del rol de mamás, con la bandera del respeto y la tolerancia, entendiendo que nos necesitamos unas a otras, y que más allá del "cómo", juntas y apoyadas, podemos ser y hacer mucho más. 

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27 febrero 2012

Fio nos cuenta por que ama a su tribu

"Por que amo a mi tribu", es una iniciativa de "Amo ser mamá" y de "La mamá de Sara", para reconocer la importancia de las personas que nos soportan y  ayudan en la labor de ser mamás y papás. Es nuestra manera de agradecer a esta red de mujeres y hombres, que nos entienden, nos escuchan y nos apoyan a la hora de criar a nuestros hijos con amor, respeto y consciencia."

Hoy, por primera vez, sedo este espacio para que otra mamá y amiga, nos cuente porque su tribu es fundamental para ella. A Fiorella la conozco hace mucho y, la maternidad a logrado unirnos no solo como madres, sino también como mujeres y amigas. Ella es una persona admirable, fuerte, con una inmensa capacidad para afrontar la vida con entereza y salir adelante. Sus palabras confirman, una vez más, que para criar necesitamos de apoyo y compañía, necesitamos a nuestra tribu. 

"Amo mi tribu porque sin ella sería mucho más difícil salir adelante con mi bebé. 
Esa personita que se ha apoderado de cada segundo de mi ser 
desde que está conmigo y se ha convertido en mi ¡verdadera vida!. 
A veces me vence el agotamiento, por no parar ni un solo segundo. 
Y ahí llega mi back up, entre mi mamá, mi papá y mi hermana se encargan 
de suplir, por minutos, todo el amor que tengo 
para darle a mi bebé, para poder tomar un baño, alistar y organizar sus cosas,
 mientras Mr. travieso se encarga de robarle todas las carcajadas a ellos. 
O cuando, con todo el dolor de mi alma, salgo a trabajar todos los días
 y dejo de ver esa carita que me sonríe cuando me ve. 
Amo mi tribu porque con ella tengo espacio para hablar de mis sentimientos,
mis ilusiones, mis preocupaciones, 
sin importar lo que opinen los demás.
 Debo admitir que a veces no es fácil 
pero contando con mi tribu ¡¡¡todo es posible!!!"


Gracias Fio, por compartir tu pensamientos y un poquito de tu maternidad con nosotros.


Si quieres participar de este Carnaval de Blogs, consulta como puedes hacerlo aquí

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23 febrero 2012

Por qué amo a mi tribu

Solo hasta que nos convertimos en mamás comenzamos a percatarnos de lo difícil que es criar solas. De un día para otro nos vemos con un pequeño en brazos y con la necesidad de que alguien nos apoye, se encargue de la casa, la comida, de los otros niños. Que tenga un minuto para escucharnos, para sostenernos al bebé mientras nos bañamos, que nos sostenga, que nos escuche y entienda.

Todas necesitamos una tribu. Aunque somos pocas las que podemos contar con una. Actualmente la familia extendida casi siempre vive lejos y el ritmo de vida no nos permite tejer red. Sin embargo, la necesidad de criar en grupo, apoyadas y acompañadas es tal, que las madres nos  inventamos maneras de conocernos, de juntarnos, de charlar y compartir en persona o virtualmente, creando lazos fuertes de amistad y compañerismo. Así hemos formado relaciones fuertes entre nosotras, donde prima la confianza, la transparencia, la empatía y el cariño. 

Yo amo a mi tribu porque me escucha, no me juzga y me conforta cuando lo necesito. Se alegra sinceramente con mis alegrías y siente como suyas mis tristezas. Entiende mis esfuerzos y mis carencias. Sabe que no soy perfecta pero no le importa, por que entiende, más que nadie en el mundo, que a pesar de todos los obstáculos, me esfuerzo día a día por ser la mejor mamá que puedo ser. Yo amo a mi tribu porque me hace las cargas menos pesadas. Por que me acompaña cada minuto del día, ayudándome con el almuerzo y la casa, o reconfortándome a través de un post o de un mensaje vía twitter. Yo amo a mi tribu por que, no sólo me ha mostrado que se debe reír en los momentos de angustia, sino que también me ha enseñado a confiar en mi, a creer en mi instinto, a escuchar a mi corazón. Me ha mostrado que la mejor manera de criar es la que se nutre del amor, el respeto y la consciencia. Me ha guiado con cariño y sin exigencias, sin expectativas desbordadas, pero con mucho corazón.

Yo amo a mi tribu porque son mis iguales, por que estamos todos persiguiendo el mismo objetivo, más o menos con las mismas dificultades y haciendo el mismo esfuerzo. No contar con ese grupo de madres y padres hermosos, de mujeres y hombres llenos de cariño y comprensión, sería, no sólo una lástima sino también una tristeza enorme para mi. Por esto y por mucho más, yo amo a mi tribu y no podría estar más agradecida de que me hayan permitido pertenecer y tener la oportunidad de contar con cada una de las personas que la conforman. 

Entonces, como es importante no solo ser agradecidos sino también dar a conocer la importancia de la tribu, Bren de "Amo ser mamá" y yo, de "La mamá de Sara", queremos invitarlos a participar en el carnaval de blogs, "Por qué amo a mi tribu", una manera de demostrar nuestro aprecio, agradecimiento y afecto por ese grupo de personas con las que compartimos, de una o de otra manera, nuestra maternidad, que nos apoyan y nos soportan cuando lo necesitamos, sin importar el tiempo y las distancias. 

Puedes participar en el carnaval de dos manera:

Si no tienes blog:
  • Puedes enviarnos tus reflexiones vía mail junto con una autorización expresa para que nosotras las podamos compartir con todos a través de "Amo ser mamá" y de "La mamá de Sara". Si lo prefieres, puedes publicar las razones de por qué amas a tu tribu, en el muro de nuestras páginas en facebook acá  o acá
  • Si deseas ayudarnos a difundir esta iniciativa puedes utilizar el logo* que hemos diseñado para el carnaval: "Por qué amo a mi tribu" en tu perfil de Facebook, de Twitter o donde prefieras.
Si tienes blog:
  • Escribe una entrada contándonos por qué amas a tu tribu. Al principio, coloca la siguiente introducción, para que todos los que te lean conozcan la iniciativa y puedan participar si lo desean:  
"Por que amo a mi tribu", es una iniciativa de "Amo ser mamá" y de "La mamá de Sara", para reconocer la importancia de las personas que nos soportan y  ayudan en la labor de ser mamás y papás. Es nuestra manera de agradecer a esta red de mujeres y hombres, que nos entienden, nos escuchan y nos apoyan a la hora de criar a nuestros hijos con amor, respeto y consciencia."
  • Enlaza tu aporte con esta entrada copiando y pegando en tu web o blog el código que encontrarás debajo del siguiente logo*: 
  • También inserta el siguiente código al final de tu post para que aparezca el listado de todos los blogs participantes en la iniciativa. De esta manera, desde cualquier blog participante los lectores podrán tener acceso a todas las entradas participantes en "Por qué amo a mi tribu" publicadas en la blogosfera. 
Blogger
 
Wordpress
 
  • Por último, da clic en el botón azul de Inlinkz que aparecerá al final de tu entrada y llena los el formulario con los datos de la URL (no la página de inicio de tu blog), el nombre de tu blog, y tu e-mail (este dato es confidencial).
Gracias por ser parte de este carnaval y ¡que viva mi tribu!

*El logo de este carnaval esta protegido por una Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License a nombre de Amo ser mamá y de La mamá de Sara. Esta prohibida su edición o modificación sin previa autorización. Pueden distribuírse la imagen libremente para fines de difusión del carnaval de blog "Por qué amo a mi tribu", enlazando siempre este post, como fuente primaria.


Nota técnica importante: los códigos html deben ser insertados en la pestaña "HTML" de tu blog, para que funcionen correctamente, y no en en la pestaña "Redactar". Una vez publicado el post aparecerán inmediatamente la imagen del carnaval y el listado de los blog participantes.


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22 noviembre 2011

Regalo de aniversario

Hace unos días recibí un mensaje maravilloso. Cada una de sus palabras estaban rebosantes de paz y de esperanza. Era un mensaje de una amiga, que se siente mucho más cercana a mi ahora, debido a su propia maternidad. Me escribe emocionada. Y yo me emocione profundamente con sus palabras. Me cuenta que pronto nacerá su bebé. Me habla de crianza con apego saludable y de parto respetado, temas que hasta hace un tiempo no me imagine tocar con ella, ni con nadie. Me dice todo lo que está disfrutando de sus últimos días de embarazo. Confiesa que me lee. Yo estoy sorprendida y muy, pero muy emocionada. Nunca pensé que ella leyera mis palabras y desahogos maternos. Encontrarse con mi blog, según escribe, con mis posts y con mi vida llena de Sara, le da alegría. A mi todo su mensaje me parece increíble y me llena de satisfacción. No solo por que me siento honrada de ser la depositaria de sus palabras y su confianza, sino por que al llegar, preciso en este momento, cuando cumplo un año de estar escribiendo semana tras semana este blog, las siento como un bálsamo, como una bendición, como un regalo de aniversario. 

Hace 12 meses, cuando comencé a escribir una entrada tras otra, nunca imaginé lo lejos y lo hondo que podrían llegar estos pensamientos tan particulares, tan míos. Nunca pensé que me daría tantas satisfacciones y regalos, que me acercaría a viejos amigos y nuevos conocidos, de una manera tan diferente, de una manera totalmente desconocida y especial para mi. Este blog, me ha llenado de confianza y me ha regalado la confianza de los demás. Que inmenso regalo, ¿no creen? Cada uno de los comentarios que recibo, han estado llenos de buenas energías, de apoyo, de puro y simple amor. Escribirlo, me ha permitido ir descubriendo caminos distintos de encuentro, desde mi experiencia como madre y mujer, desde las vivencias maternales y paternales de cientos de amigos, conocidos y desconocidos. Ha sido un camino de autoconocimiento y exploración interna. Me ha enseñado que la palabra "amistad" tiene un significado más grande, amplio y complejo, del que yo conocía. Me ha ayudado a tener más fe, a confiar y a querer, sin siquiera conocer en persona, al depositario de mis afectos. Me ha ayudado a crecer, a utilizar los errores y los momentos difíciles como un trampolín para aprender, para curar a la niña que aún llevo dentro. Me ha permitido vibrar con las historias de otros, constatando que la tribu crece, que cada día hay más mamás y papás que confían en sus instintos y que creen que el amor respetuoso es la mejor manera de criar a sus hijos. Hoy, gracias a cada mensaje, cada comentario, cada palabra que mis palabras han inspirado, me siento feliz y orgullosa de haber perdido el miedo a escribir, a exponer y publicar mi alma y mi corazón en "La mamá de Sara". 

Gracias a todos ustedes por leerme, comentarme y llenarme de cariño con su tiempo y sus palabras. Gracias a ustedes, ser una mamá bloguera es una maravillosa experiencia.


Feliz aniversario a "La mamá de Sara"!!!

PD: y este además es mi post número 100!! :D

09 septiembre 2011

Una tarde con papá

El sábado pasado Sara se fue toda la tarde con su papá para donde mi suegra. Fue la 1era salida, sola con su papá, por más de 30 minutos. Yo ofrecía un baby shower en la casa para una prima que pronto va a tener bebé y, realmente, la labor de mi esposo ese día era hacerse cargo de Sara, porque la señora que me ayuda no viene los fines de semana y yo tenía que preparar todo para la reunión. 

Mi esposo estaba un poco reacio. De hecho, a la 1era sugerencia de que saliera toda la tarde con la beba, para que yo pudiera hacer todos los preparativos con calma, me dijo que "no". Yo preferí no insistir. Creo
que este tipo de cosas deben darse de manera natural, no en tono de obligación. Sin embargo, después de que mi suegra y mi cuñada le solicitaran, varias veces, que les llevará a Sara, me pidió preparar la pañalera y, casi sin despedirse, se la llevó. Yo, con todo lo que tenía que hacer, realmente, no le puse mucha "tiza" al tema. Aunque cuando ya los vi salir en el carro sin mí, me dió un poco de cosa. Sin embargo inmediatamente pensé que esta era una excelente oportunidad para que mi pequeñita comience a pasar más tiempo con su papá y con toda la familia, sin que yo esté siempre presente.


Más o menos como a los 15 minutos de haberse ido decidí llamar para ver como estaba todo. Mi esposo, muy orgulloso, me contó que ella estaba de maravilla. Toda el plan fue un éxito de principio a fin. Primero: Sara no lloró en el carro - lo que era mi gran preocupación, ya me la imaginaba llorando a grito herido, poniéndole los pelos de punta a mi esposo, quien iba a terminar devolviéndose, con cara de "yo te lo dije"-.
Segundo, socializó perfectamente con su tía y su abuelita, y la pasó feliz: recién llegaron donde mi suegra solo quería con papá, pero a los pocos minutos estaba dichosa jugando y bailando con mi cuñada. Me contaron, al día siguiente, que era solo sonrisas y abrazos para todos. Tercero: papá, tía y abuela disfrutaron de la pequeña a sus anchas, sin la presencia de "mamá" que, sin querer, les quita la oportunidad de mimarla y disfrutarla plenamente. La visita se extendió casi hasta las 7 de la noche y ella estaba feliz. De regreso, más tranquila imposible, tanto, que llego dormida a casa. Conclusión: la operación "Tarde con papá" fue un éxito rotundo.

Como se podrán imaginar, casi que inmediatamente comencé a pensar en todo lo que puedo programar, ahora que sé que mi esposo y mi hija son capaces de pasar 4 horas felices sin mí: almuerzo con las amigas, tarde de cine, de compras, de peluquería, en fin... se me hace agua la boca. Me alegro mucho que mi esposo, por fin, se haya decidido a encargarse de Sara él solito, de vez en cuando. La verdad es que yo le venía insistiendo en el tema desde hace algún tiempo pero siempre me sacaba excusas: que si llora y no se calla, que si quiere teta, que si solo quiere a mamá...creo que las excusas se acabaron!! ;D

19 julio 2011

Nunca me lo habría imaginado

Increíble!!! Al parecer la única que no sabía que cuando a los bebés le están saliendo los dientes, la caca se les pone ácida por la salivación y se queman mucho y muy rápido, era yo. Y si, mi Sara está desde el viernes pasado en proceso de erupción de los dientes superiores y eso fue lo que desencadenó la pañalitis. Sinceramente, nunca me lo habría imaginado. Es más, si no me lo dicen tantas mamás al unísono por el blog y por twitter, hubiera pensado que esta teoría no era más que otro mito de abuelas. Afortunadamente, después de pasar un sábado terrible, con muchas cacas y mucho llanto (la cola de Sara estaba prácticamente en carne viva), la piel ya sanó, y al final, no supe si fue gracias a las cremas que le embadurne (el Multilind, supuestamente maravilloso, no le funcionó y terminé aplicándole Desitin) o a que dejo de hacer tanto popó.   Pero bueno, lo importante es que ya está mucho mejor, y podemos decir que el episodio "pañalitis" está prácticamente superado. 

Lamentablemente, no podemos decir lo mismo del tema de los dientes. ¿Cuánto duran en erupcionar? Los tiene a punto. Se le ven a través de la encía, pero nada que se asoman. Además, presiento que le van a salir 4 de una sola vez. Así, que por lo pronto el drama de la dentición continua. Estamos en plena etapa de fastidio y picazón de la encía. La pobre no quiere comer nada, solo quiere teta. Y aunque tiene mil artilugios de gel especiales para el tema, prefiere rascarse con lo que encuentra y se la pasa tratando de morder todo a su paso (eso incluye la teta). Por eso, siguiendo el consejo de algunas mamis de twitter, le he dado hielo en trocitos, y le gusta y le calma bastante. Para rematar anoche paso una noche pésima, muy tapada. Amaneció chorreando mocos por la nariz. No le ha dado nada de fiebre y sigue caminando como loca por toda la casa, por lo que debe ser simplemente un resfriado común, pero al final, todo suma y afecta. De día, ella se entretiene mucho con una cosa y con otra, y le sale al pasó, bastante bien, al resfriado y a la picazón. Pero, apenas cae la noche, no encuentra acomodó, se pone llorosa, se tapa, se fastidia y todos terminamos durmiendo bastante mal. Por otro lado, yo tengo la garganta bastante irritada desde anoche. Nada que no pueda soportar, pero ojalá pasé pronto y no se transforme en algo complicado terminado en "itis". Solo espero que mañana amanezcamos mucho mejor para poder salir y aprovechar con papá el día festivo. Los mantendré al tanto. 

PD1: Ahhh y mil gracias a todas y todos, por sus consejos y preocupación. Puedo dar fe de que mi tribu virtual siempre está cuando se  les necesita. Sin sus diagnósticos certeros, mi imaginación y mi preocupación habrían llegado muy lejos. 

PD2: hoy recibí mi ejemplar de "Una Nueva Maternidad" que espero poder comenzar a leer esta noche para pronto contarles por este medio todas mis impresiones. Muchas gracias a Vivian por enviarlo y por la dedicatoria.

05 mayo 2011

Madres que dan a otras madres

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Las madres nos necesitamos unas a otras. Esa es una verdad de apuño que uno solo entiende cuando se convierte en una de ellas. Tal vez, lo más difícil de la maternidad es la soledad que la acompaña. Cuando nos convertimos en mamás necesitamos compañía, respaldo; necesitamos compartir y hablar, necesitamos empatía, necesitamos a otras mamás. Pero, después de 9 meses de espera un día nace nuestro bebé y nos enfrentamos a la soledad. Una soledad muy particular y extraña. Que no se parece a la soledad que como ser humano puedes haber sentido antes. Es un estado particular y extraño, que aún no puedo ni describir bien, pero que es totalmente real para mi y para la mayoría de las mamás en occidente. La soledad de la maternidad es un estado contemporáneo, realmente reciente. Un estado del que no padecieron nuestras abuelas, ni bisabuelas, y que nosotras no padeceríamos si contáramos con una red de apoyo, si tuviéramos una red de madres, como las que ellas tenían. 

Entonces, cuando me convertí en madre y me encontré cara a cara con esta soledad, comencé a buscar. Y en esa búsqueda obsesiva me he topado con mi red. No es la red tradicional. De hecho, no es una red presencial (no me he visto cara a cara con ninguno de sus integrantes), aunque si muy útil y real. Es mi red virtual, o mi tribu virtual, como me gusta llamarla. Por eso cuando vi la invitación de Vivian de Nace una mamá para reivindicar la solidaridad madre a madre, a través de un carnaval de blogs, solo pude pensar que esta era la ocasión perfecta para agradecer a todas las madres que día a día, por medio de la red, me escuchan, me hablan, me leen, me comentan, comparten mis angustias y mis tristezas, sonríen con las gracias de mi pequeña, entienden cuando mi corazón se estruja, comparten mis experiencias, me enseñan, me suben el ánimo o simplemente están ahí, de manera amorosa y desinteresada para compartir sus vidas y al mismo tiempo acompañar, soportar y sostener a esta madre primeriza. Todas ustedes son la red que yo añoraba y las encontré en el momento preciso. Creo que, muchos días, sin ustedes al otro lado del computador, habría estado perdida. Por esto y por muchas cosas más, solo les puedo decir gracias. Gracias por estar ahí, gracias por permitirme pertenecer, gracias por crear este #tribuclub que nos orienta, gracias por escuchar, gracias por no juzgar, gracias por la generosidad, gracias por acompañarme y salvarme de vivir sola mi maternidad. Gracias a ustedes he podido comprobar por mi misma que, como dice Vivian, "Las madres no estamos solas. Nos tenemos unas a otras".


Feliz mes de la madre para todas ustedes mis virtuales y reales amigas.

PD: espero verlas cara a cara algún día no muy lejano, para darles un merecido y fortísimo abrazo.


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