Sara acaba de cumplir 9 meses. El tiempo avanza y mi bebé crece. Con el paso de los meses y a medida que se vuelve toda una personita, nuestra conexión aumenta. Es un vínculo único que, cada día, se hace mucho más fuerte. Sin duda, tiene una personalidad muy activa. Literalmente brinca y salta todo el día. Ahora que gatea, hace "solitos" y camina agarrada de las paredes, casi no quiere que la tenga en brazos. Para estar cerca de mí prefiere que me tire al piso con ella, que la bese, que la abrace, que le juegue pero a su altura, desde su perspectiva. Estoy segura que muy pronto, el día menos pensado, va arrancar a caminar.
Su diversión predilecta: jalarme el pelo. Afortunadamente ya encontramos quien me reemplace en esta tarea tan dolorosa (véase la fotografía adjunta). Su comprensión del mundo se hace más evidente. Reconoce a las personas que ve frecuentemente, y se alegra mucho al verlas. Aprende todo lo que su papá se empeña en enseñarle, y grita, (como buena costeña), grita mucho todo el día. Me atrevería a decir que ya sabe decir "nene" y "mamá", aunque no estoy segura aún de que comprenda del todo su significado. Disfruto mucho nuestras conversaciones en su jeringonza, que transcurren entre muchos "tata -tata-tata", y también algunos "nana-naaaaa".
| Gracias a la muñeca de pelo fluorescente, mi ingreso al club de los calvos está aplazado. |
He notado que ahora disfruta mucho más los paseos en el carro. Mira por la ventana con detenimiento descubriendo los ruidos y colores de la calle. Además, ama ver otros niños, sobretodo más grandes que ella. Estalla de júbilo y trata de hablarles, de tocarlos, de relacionarse. Al parecer, no tendremos problemas de socialización, aunque nunca se sabe. En lo único que estaba un poco quedada era en los dientes, pero esta semana nos dimos cuenta que se le está asomando un poquito el 1ero, en la encía inferior. Qué bien!!! (si tenemos en cuenta que yo casi llego al año totalmente mueca). Pelo, ya tiene mucho, aunque no tanto como yo quisiera. Muero porque esa incipiente melena pelirroja crezca mucho para estrenar todos los moñitos y ganchitos que esperar pacientes en el cajón de su armario. Aunque sospecho que, cuando ese momento llegue, ella no va a estar igual de emocionada.
Los días pasan y mi princesa Sara ya tiene 9 meses, pesa un poco más de 9 kilos y mide 76 cm. El tiempo pasa y Sara crece y crece.