17 julio 2013

El camino


Cuando comencé esta aventura de ser madre nunca imaginé la dimensión del asunto en el que me estaba metiendo. No imaginaba la felicidad y mucho menos los retos emocionales y personales que enfrentaría. Era imposible saber las fibras del alma que tocaría, los recuerdos que despertaría, las ideas que nacerían en mi cabeza y crecerían en mi alma, de manera tan fuerte e instintiva. 

Tampoco sabía que me descubría niña, sola, desamparada, triste, egoísta, manipuladora, impositiva, queriendo hacer todo a mi manera, solo a mi manera. Y este descubrimiento ha sido, tal vez, el más importante. El más duro y difícil, pero el más importante. Por que me ha permitido ver de frente esa mujer poco luminosa que también soy. Esa parte que oculto con mucha habilidad pero que existe, y que no es tan linda y deseable. Ese lado, mi lado poco amable, que no sabe y no quiere conciliar, que cree que ceder es perder, que encuentra la manera de salirse con la suya a como de lugar, que esta seguro de tener la verdad revelada y la razón. Demasiado convencido y seguro de eso. 

Y entonces, en medio de la vida que han sido estos tres años de ser mamá solo hasta ahora he logrado entender la dimensión de este camino. Los regalos y los increíbles retos que me trae. La responsabilidad que enfrento conmigo misma, que es directamente proporcional a la responsabilidad que tengo para con mi hija. Lo mucho que tengo que enderezar, y trabajar, e integrar. Las heridas que tengo que sanar. La potencia de mis deseos y de mis ganas de agradar. El miedo que me ahoga. Lo mucho que tengo que seguir buceando en mi para conocerme, entenderme y aceptarme. Para tratar de llegar a un lugar más honesto y claro, donde no soy la "niña perfecta", donde soy simplemente yo, con todo lo que este paquete implica, sin juzgarme, sin sentir culpa o malestar. Consciente de mi ser en todas sus dimensiones, con lo bueno y lo no tan bueno, con mis cualidades y mis defectos, con mis aciertos y mis errores, con mis capacidades y mis inmensas incapacidades. Tratando de alcanzar una visión personal un poco más real y objetiva, que me permita transitar de una manera distinta, dejando de exigirme lo imposible, estando aquí y ahora, perdonando y perdonándome, dando sin esperar nada cambio, enseñándole a mi hija con hechos más que con palabras. Entendiendo que mi maternidad es un camino de autoconocimiento que puedo aprovechar y capitalizar al máximo.

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12 comentarios:

  1. Cuanta razón hay en tus palabras, nadie imagina la dimensión de todo lo que significa ser mamá! Tantos cambios, tantas cosas y el autodescubrimiento de nuestro ser. Besos!

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    1. Besos también para ti. Se que como tu y como yo, muchas otras mujeres- madres opinan muy parecido.

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  2. Como me siento de identificada con tus palabras... este un rosal lleno de espinas pero hermoso rosal al fin. Gracias por compartir

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    1. Que buena metáfora Rosmary. Gracias por compartirla!! Un abrazo!!

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  3. Pero ¡cómo me gusta leerte Zary! Me identifico en tantas cosas contigo, sólo que yo no tengo la finura de tus expresiones, escribes de un modo poético las situaciones más cotidianas.
    Sigamos en el camino, siendo mujeres, madres, esposas, creciendo y aprendiendo. :D

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    1. Mi querida amiga Oli: no sabes lo que yo disfruto saber que me lees y que te gusta. Sé, desde la distancia, que coincidimos en muchos sentimientos y pensamientos. Gracias por tus palabras y quiero que sepas que envidio tu chispa para escribir. Eres un sol y me haces ver la vida en perspectiva. Un abrazote.

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  4. Sabes que entiendo bien, siempre me reflejo en tus palabras. Veo un gran post, veo mucha verdad, mucho autoconocimieno y también veo a una grandísima madre.
    Un inmenso abrazo amiga

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    1. Somos iguales, lo sabes, cierto? Gracias por tus palabras que guardo en lo más profundo de mi alma. Un inmenso abrazo para ti también Silvia, mi amiga.

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  5. Qué bien lo explicas Zari! Yo lo siento igual que tú. Un gran post.
    Besos

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    1. Que honor que este sea un gran post para ti. Me hace falta ese tiempo en que estábamos más conectadas por twitter. Sin embrago se que de corazón seguimos presentes. Abrazos, muchos abrazos.

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  6. Creo que la maternidad nos da ese mejor regalo: el redescubrirnos a nostras mismas, el poder vernos con los ojos de una madre, y así mismo reinventarnos. Es ese "nacer como madre" lo que nos permite encontar nuestra verdadera escencia y enfrentarla...y como dices, aceptarla .. con todo lo oscuro que pueda ser.

    Estamos en un proceso similar, de deshacer equipajes emocionales que bien pueden o no pertenecernos.

    Me ha gustado mucho tu post... como siempre.

    Un abrazo

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    1. Cata, es cierto. Muy cierto. La perspectiva que nos da ser madres nos ace cuestionarnos mucho, cuestionarnos montones de cosas, y nos permite llegar a esos lugares olvidados pero necesarios, por que también son parte de lo que somos y de nuestra existencia. Gracias por leerme siempre. Abrazos!!!

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