Mostrando entradas con la etiqueta trabajar desde casa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta trabajar desde casa. Mostrar todas las entradas

08 febrero 2012

El clon

A veces siento que necesito un clon. O sería más acertado decir (teniendo en cuenta la imposibilidad de mi requerimiento): a veces quisiera poder tener un clon. Y es que, más a menudo de lo que me gustaría, me descubro con una larga lista de cosas por hacer, que a pesar de mis esfuerzos, no logro evacuar. Ahí es cuando sueño con un clon: un ser idéntico a mi que se encargue de todo lo que no alcanzo realizar; otro yo que viva la parte de la vida que no alcanzo a vivir a diario; que me ayude escribiendo todo lo que se me ocurre para no perder la inspiración; que se dedique a cumplir con los to dos atrasados de mi nuevo proyecto; que me de una manito y me saque de apuros, haciendo lo que no me gusta; o, simplemente, que me liberé de la angustia del deber no cumplido al final del día, día tras día.  

Cambiar de hábitos cuesta un poco o, más bien, mucho. Y confieso que para mi, que estoy acostumbrada a trabajar concentrada, enfocada y cumpliendo a raja tabla con exigentes fechas de entrega, es difícil adaptarse a este nuevo ritmo de productividad, en donde no cuento con horas y horas seguidas de trabajo ininterrumpido. Cuesta concentrase, cuesta continuar. Es difícil para mi dedicarle sólo 20 o 30 minutos a mis proyectos al día y cortar la inspiración parando de repente para concentrarme en mi vida de mamá. A veces siento que no avanzo, que no tengo ni el tiempo ni el espacio que necesito y que me encantaría ir a otro ritmo. 

Sin embargo, y después de meditar en ello, tengo claro que todo el asunto es sólo un tema de costumbre y de ajustar mis metas con una perspectiva más realista. Claramente avanzo a otro paso, pero avanzo. Ya tengo una estructura de proyecto, ya he escrito cosas, he pensado muchísimo y eso está dando frutos. Acostumbrarme a que, siendo mamá 24/7, no puedo dedicarme a mis otros temas como si no lo fuera, o como si estuviera en una oficina con un trabajo formal, toma su tiempo. Pero eventualmente, este ritmo será mío en todo el sentido de la palabra, y no concebiré desarrollar mis proyectos de otra manera. 

Lo más importante de todo es que realmente avanzo! Y avanzo mucho más de lo que podría haber pensado (claro, avanzaría aún más con un clon jejejejeje). Cuando miro, de manera individual, lo que logro hacer en el rato mientras Sara duerme, me parece muy poco. Pero cuando observo el resultado de esos 30 minutos diarios sumados durante dos semanas, el trabajo empiece a notarse. Y si tengo en cuenta que sigo al pie del cañón en todo lo que tiene que ver con la crianza de mi hija (la baño, la cambio, la llevo al parque, a sus clases, jugamos, etc.), creo que estoy haciendo las cosas como corresponde.

Así que supongo que todo es cuestión de tiempo y de más organización. De levantarme más temprano y acostarme mas tarde, de aprovechar mejor el tiempo mientras Sara duerme, hasta que todo comiese a fluir mucho más naturalmente. Sé que habrá momentos en que volveré a soñar con mi deseo imposible de un clon. Pero bueno, que sería de la vida sin un ratico para divagar con cosas poco probables que no le hacen daño a nadie. No me digan que no lo han deseado. Estoy segura que si, por que cuando se es mamá y hay tantas cosas en que pensar y que hacer, tener un clon, gran parte del tiempo, sería realmente maravilloso. 

¿Te gusta "La mamá de Sara"?
Inscribe acá tu mail para recibir notificaciones de mis entradas y mi boletín de noticias.
Delivered by FeedBurner

18 marzo 2011

Quiero ser mamá freelance!!!!

Ya desde hace varios meses le vengo echando cabeza al tema de trabajar desde casa. Y aunque he leído y escuchado todo tipo de opiniones al respecto (y que sé que no será nada fácil), creo que puedo hacerlo y estoy decidida a intentarlo. Desde siempre mis planes han sido dedicarme únicamente a Sara un año y medio, sin embargo, son varias las razones que me motivan a cambiar un poco mis planes. No es que ser mamá 24/7 no me llene por completo, ni que añore las angustias laborales y los días interminables llenos de reuniones de 7 de la mañana a 10 de la noche. No, nada de eso. Simplemente que me he dado cuenta que ahora que estoy feliz y tranquila en casa con mi hija, tengo la oportunidad que hace rato estaba esperando para buscar allá en el fondo, muy dentro de mi, para redescubrir lo que realmente disfruto hacer y, sin mayor presión, comenzar a trabajar para poder vivir de eso. 

Tengo que reconocer que, últimamente, mi  trabajo había dejado de ser una de las pasiones de mi vida. No porque no me gustara lo que hacía, sino porque las circunstancias no me permitían hacerlo a mi manera, a mi estilo, con respeto por los demás, trabajando de verdad en equipo, haciendo cosas lindas y exitosas para los clientes, construyendo conocimiento para todos, haciendo amigos. Si, lo reconozco, me desencanté de mi trabajo. Y, ahora tengo un chance de poder trabajar en algo que disfrute realmente, que me encante como antes, que quiera como al principio. Claro, sin dejar de hacer lo que más amo hacer ahora: cuidar y criar a Sara. ¿Cómo despreciar tal oportunidad?

No voy a negar que el tema económico es otra de las razones. Ahora no me hace falta la plata, pero poco a poco veo como se va empequeñeciendo el saldo de mi cuenta de ahorros y, sinceramente, eso me pone un tanto nerviosa. Aún me queda suficiente para, más o menos, un año, pero seria muy bueno poder ganar por lo menos lo de mis gastos básicos y que mis ahorros se vieran menos afectados.

Por otro lado, aunque cuando renuncié estaba bastante saturada y aburrida de todo el tema laboral, y mi sentir era el de no querer saber de nada por mucho tiempo, se que no es nada inteligente ni conveniente desconectarse del todo, si algún día quiero volver a retomar mi carrera donde la dejé. 

Por eso, después de mucho pensar, de recordar por que hace algunos años decidí estudiar Comunicación y de disfrutar semana a semana escribiendo en este blog, quiero ser mamá freelance produciendo contenidos editoriales. Desde luego no tengo la experiencia de un redactor experimentado, pero amo escribir y para hacerlo cada vez mejor, sólo tengo que investigar y escribir. Escribir mucho. Solo decirlo me llena el alma de una sensación ambivalente. Mi rol como madre trabajadora es algo amorfo en mi mente, que temo no poder manejar. Además, salvo algunos días de incapacidad y fines de semana, nunca he trabajado desde mi casa. Mi cabeza esta llena de preguntas: ¿podré organizar el tiempo?, ¿será que es mucho pedir y descuidaré a Sara?. Pero muy a pesar de mis miedos e inseguridades, (y de mi gen perfeccionista, que seguro va a estar bajo mucha presión) me voy a lanzar al agua. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Que no funcione. Entonces, les contaré que todo fue un fiasco, y otra cosa me inventaré con la satisfacción de haberlo intentado. 
PD: ya estoy estoy haciendo gestiones para un proyecto. Crucen los dedos por mi!! Ahhh y no hace falta decir que estoy a la orden para cualquier tema que tengan en sus agencias, empresas, proyectos, etc.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Lilypie Breastfeeding tickers

Yo