07 julio 2011

¿Soy una súper mamá?

Eso cree Bren, mi querida amiga y mamá tuitera. Y tengo que confesar, ante ella y ante todos ustedes, que no me creo una súper mamá, aunque realmente me esfuerce y trabaje cada día para tratar de serlo. De hecho, sería más acertado decir que mi objetivo, del día a día, es ser la mejor mamá que creo puedo llegar a ser para Sara. Claro que desde mi perspectiva, que sin duda, puede ser muy diferente a la perspectiva de los demás. Y es que estoy segura que mi idea de lo que es una súper mamá va en contravía de lo que piensa mucha gente. Yo creo que para ser una súper mamá no es necesario ser una mamá perfecta, ni una mamá que nunca comete errores, ni se equivoca. Para mí el único requisito que debe tener una mamá para ser "súper" es la consciencia. La consciencia te hacer explorar, buscar, aprender, encontrar. La consciencia te lleva al respecto por el otro, al respecto por tu hijo, por sus tiempos, por sus procesos. La consciencia cambia el enfoque de ti, y te hace enfocarte en él, en lo que le conviene, en lo que realmente importa. La consciencia te permite conectarte con tu instinto, te permite redescubrir el adn maternal que llevas dentro, la herencia de amor de nuestras madres y abuelas. La consciencia te permite intentar una y otra vez, a pesar de los errores, sin desfallecer, con todas las ganas y todas las fuerzas de tu corazón, porque en el fondo sabes que nada más, vale tanto la pena. Y bueno, además de la sonrisa y los abrazos de mi hija, lo que más me gusta de ser mamá es que la maternidad me ha brindado la oportunidad de ser una mujer más fuerte, pero sobretodo mucho más consciente de mi pero también de los demás, de mi femineidad, de mi fuerza, de mi amor, de mi bondad, de mis fortalezas y también de mis debilidades. Por eso, más que una súper mamá, todos los días trato de ser una mamá consciente.

Y como este premio no puede parar, se lo entrego a:


Un abrazo a todas: mamás conscientes = súper mamás !

01 julio 2011

Operación ducha

Sara no le tiene miedo al agua, pero estoy por creer que le tiene miedo al baño. Si, al baño....aclaro: no a bañarse, sino al sitio físico de la casa donde uno se baña. Siendo específicos, más que el baño detesta la ducha. Parece una locura, pero simplemente no soporta estar allí, y yo no sé por qué. Hasta ahora nunca había tenido problemas con el baño. Claro, siempre la había bañado en la bañera que tiene en su cuarto. Pero ahora que ya casi tiene 11 meses y la bañera le está quedando realmente pequeña, quisiera comenzar a bañarla en la ducha. Pero, la "operación ducha" se está convirtiendo en misión imposible. 

La 1era vez que lo intentamos era aún muy bebe, tal vez 5 meses. Al principio no le importó, pero al rato arrancó a llorar sin consuelo. Intentamos calmarla pero fue imposible. Sencillamente no pudimos terminar de bañarla. Parecía una tortura para ella. Pero a penas la saque de la ducha, el llanto desapareció instantáneamente. Pensamos: "claro, se asustó, está muy chiquita, esperemos unos meses". Y entonces dejamos pasar el tiempo y cuando tenía como 8 meses lo volvimos a intentar. Ese día yo la cargué y me metí con ella a la ducha. Acto seguido comenzó a llorar más que la 1era vez. Le canté, la acaricie, le mostré el jabón, la espuma, el champú, el agua, y nada funcionó. Lloraba cada vez con más ganas. Abortamos la misión rápidamente y, esta vez, el baño terminó antes de comenzar. Eso fue hace más de 2 meses. Por eso y como ya camina, hace unos días que venía pensando que sería buena idea intentar de nuevo bañarla en la ducha. Así que esta mañana probé de nuevo. Pero esta vez, en un intento porque la experiencia fuera lo más parecida a su baño en la bañera,  le llene la tina con agua tibia y le lleve los mismos juguetes que tiene en su bañera todos los días. Cuando todo estaba listo, me metí con ella. Apenas ingresamos, comenzó a llorar y se prendió de mí como una garrapata. Le hablé, le caté, le mostré los juguetes, pero siguió llorando. Así que la bañé lo más rápido que pude y la saqué de allí. Fracaso total.

¿Qué será lo que le molesta?, ¿el espacio que es muy pequeño?, ¿el ruido de la ducha?, o ¿simplemente no siente confianza con esta nueva experiencia?... no lo sé y creó que por ahora no lo sabré porque la operación ducha a quedado en suspendida por un buen rato.
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