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17 julio 2015
No estás
Pasan los días y la vida sigue sin ti.
Todos siguen sin ti.
Yo vivo sin ti.
No hay remedio y es difícil.
Es realmente difícil.
Se siente inmenso no tenerte.
Querer sentirte aquí, ahora, y saber que no estarás.
Recordar el sonido de tu voz y tratar de no perderte del todo.
Escuchar una canción y esperar despertar del sueño de tu ausencia.
El tiempo no cura nada.
En estos casos el tiempo no sana.
El tiempo lo hace todo más difícil.
Su pasó nos confirma lo irremediable, la soledad, el vacío, la necesidad, la tristeza, la perdida.
Yo te recuerdo a diario y Sara te nombra, a diario.
Me sorprendo reviviendo tu sonrisa, tus abrazos, tus ganas de llenarnos de atenciones.
Y Sara parece que leyera mi mente.
Te menciona, se entristece conmigo, me consuela, inventa historias con las 3.
Historias que pudieron ser realidad.
Y no estás.
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La mujer que bota fuego
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12 marzo 2014
Días oscuros
Llevo varios días en silencio. Varios días en el que las palabras se apilan en mi mente para quedarse allí enterradas, en la oscuridad profunda de mi alma, huyéndole a esta página en blanco.
Estos han sido días difíciles, días oscuros, días sin palabras. Mi abuela murió hace dos días. Y con su muerte mi pesadilla recurrente de niña se hizo realidad. Mi mayor miedo de la infancia cobro vida de repente, ante mi mirada asustada e impotente. La mujer que me cuidó, que me acunó en su regazo, que me consintió, que me hizo sentir especial e inmensamente querida, que me enseñó a entregar sin esperar nada a cambio, que fue mi mamá cuando mi mamá no estuvo, se ha ido. Y yo estoy aquí, ahora, en este mundo, sin ella. Mi familia está ahora sin ella y todo se hace difícil.
He sentido tanto en estos días que quizá, lo natural sería que tuviera mucho que decir. Pero la verdad es que no hay nada más difícil que darle cuerpo a los sentimientos a través de la palabras. Tal vez por que los sentimientos son un abstracto, un cúmulo de acontecimientos internos, particulares, personales, y las palabras son limitadas en este terreno. Simplemente, para mi, en estos momentos, se quedan cortas. Nada de lo que pueda escribir le hará justicia a lo que siento.
Así que en este momento las palabras no existen. Solo hay vacío, y tristeza, y amor, y agradecimiento por haberla tenido cuando más lo necesitaba, por que hubiera podido conocer a Sara, por saberme amada por ella, por amarla sin medida y tenerla metida en mi alma y en mi corazón.
Te amo abuelita Carmen. Te amo ahora y para siempre.
Publicado por
La mujer que bota fuego
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Etiquetas:
abuela,
amor de mamá,
días difíciles,
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