Mostrando entradas con la etiqueta bañera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bañera. Mostrar todas las entradas

16 febrero 2012

Operación Ducha III

Estaba en mora de contarles como ha avanzado la operación ducha con Sara. La última vez que escribí del tema fue en septiembre del año pasado (puedes leer el post acá), cuando logre unas cuantas victorias en mi meta de pasarla de la bañera a la ducha, después de varios intentos fallidos. Ahora las cosas son bastante distintas. Esa niña temerosa e insegura, que se pegaba como garrapata a mí, apenas sentía el ruido del agua, ha desaparecido por completo. Ahora Sara entra al baño con mucha confianza, dispuesta y muy feliz. Dice "agua, agua", cada 5 segundos, y disfruta con los paticos de hule, los tambores acuáticos y hasta con los frascos de champú. La cosa ha cambiado tanto que hasta me atrevería a decir que el baño se ha convertido en uno de los mejores momentos del día.

La mayoría de las veces la baño con la ducha de mano, la enjabono y le lavo el pelo. Mientras, ella se ríe, me habla y juega con alguno de sus juguetes. Realmente todo el operativo no dura más de 5 minutos pero Sara lo adora. Otra veces, nos bañamos juntas y ahí si disfruta mucho más. Nos encerramos en el baño y abrimos la ducha con agua caliente. En menos de nada todo se llena de vapor y el ambiente se torna cálido y acogedor. Cierro el desagüe para que el agua comience a llenar la tina. A ella le emboba mirar las gotas que salen de la ducha y que caen, como si fuera una suave lluvia. Me encanta ver como las observa con fascinación y muere de risa intentando agarrarlas. Después, a lo que vinimos: jabón, champú, bálsamo (de mamá). Luego, mientras yo me baño ella simplemente disfruta. Se sienta en la tina, chapalea, se sonríe. Sumerge sus manitas en el agua, ahoga y rescata, una y otra vez, a los patitos juguete y las maracas. Se acuesta, se estira, hace como que nada. Se sorprende con la espuma, con el panel de vidrio empañado, con el ruido del agua, con su ombligo, con el mío. Toca los tambores, tumba el jabón, intenta peinarse. Disfruta y me sonríe, y yo quedo absolutamente enamorada.

Hace unos meses nunca hubiera imaginado que Sara llegaría disfrutar tanto de este momento. La operación ducha se ha convertido en la más emocionante y divertida aventura. Ella, poco a poco, se ha apropiado del espacio, ha aprendido a disfrutarlo, se ha familiarizado con la rutina y con los ruidos. Ahora le encanta el chorro de agua calientita que antes la aterraba. La cargo y cierra sus ojos, mientras disfruta sentir el agua que le cae, primero en la cabeza, luego, en la espalda. A veces, ni siquiera espera que llegue la hora de bañarla, sino que se levanta y comienza a gritar en su media lengua y a señalarme con su dedito el baño. Cuando entra, emocionada me mira y se levanta la camisa, como diciendo: "quítamela, que ya me quiero bañar". La miro y solo puedo pensar que ha cambiado y crecido mucho, y que soy una madre realmente afortunada por estar junto a ella, de mente y cuerpo presente, durante todo este tiempo.

¿Te gusta "La mamá de Sara"?
Inscribe acá tu mail para recibir notificaciones de mis entradas y mi boletín de noticias.
Delivered by FeedBurner

22 octubre 2011

Lo que SI se necesita y lo que, definitivamente, NO

Recuerdo que, cuando estaba embarazada, saber el sexo de mi bebé me llenaba de ilusión. No sólo porque el hecho en sí era simplemente emocionante, sino también porque al conocer este "pequeño" detalle podría dar rienda suelta a mi deseos de comenzar a comprar ropa, juguetes, accesorios y todos esos demás artilugios que te vende la industria de la maternidad y que solo, cuando tienes a tu bebé en brazos, comprendes, son totalmente innecesarios. Así, una vez supe que era niña, más o menos a los 3 meses y medio, hice una lista, donde, haciendo honor a mi rigurosidad y orden, todo lo supuestamente necesario, estaba ordenado por meses y por prioridad. Andaba con esa lista para arriba y para abajo. De hecho, me aterraba el hecho de que llegará el día del parto y yo no tuviera todas mis cosas listas. Que preocupaciones las de esos días!! Nunca me imagine, que la gran mayoría de todas estas cosas nunca serían siquiera usadas. 
Una vez nació Sara, casi que de inmediato comencé a darme cuenta qué, de todo eso que tenía, era realmente lo que necesita e iba a usar. Hoy en día estoy segura que de todo lo que tenía mi lista, solo era indispensable un 20% o 25% de ella. Y ahora, cuando veo a las  embarazadas, con su enorme panza, recorriendo los almacenes, comprando las mismas cosas inútiles que yo, me provoca salir corriendo a decirles que no malgasten su dinero en esto o aquello. Obviamente, no soy tan osada como para hacerlo. Sin embargo, me parece importante aprovechar para compartir ahora, que ya pague la primiparada, mi lista de lo que SI se necesita y de lo que, definitivamente NO es para nada necesario tener, cuando te vas a convertir en madre.

Definitivamente NO necesitas...
  • Cuna y moisés: Sara durmió en su moises pegado a mi cama hasta los 4 meses, aunque muchas veces terminaba durmiendo en nuestra cama. La cuna solo la utiliza para algunas siestas, por que otras las duerme también en la cama. A los 4 meses y medio descubrí el colecho. Nos fuimos de vacaciones a la casa de mis papás donde no había ni moisés ni cuna, y ella comenzó a dormir con nosotros. A partir de entonces, se acabaron las despertadas cada tres horas y la levantada para darle seno. La mayoría de la veces ni siquiera puedo decir si se levantó o no. Por fortuna, el moisés era prestado y, menos mal, la cuna no costó tanto. Lo cierto, es que un bebé necesita de la cercanía de su mamá, y en definitiva, dormir en la misma cama, además de facilitar el descanso de toda la familia, ayuda a establecer el vínculo mamá-bebé.
  • Intercomunicadores: si mamá y bebé duermen en la misma cama para que intercomunicadores? Más que obvio que es innecesario. Los míos están nuevos, guardados en su caja. Intente usarlos para las siestas de Sara, pero realmente ni siquiera para estos casos eran necesarios. 
  • Móvil: lo utilice una que otra vez pero realmente Sara no se entretenía sola en la cuna, ni con móvil ni sin el. Y es lógico, los bebés quieren a su mamá, no a un juguete.
  • Mecedora: si ya la tienes una en casa, perfecto, pero no es algo que sea indispensable adquirir. La mía me la prestaron y la utilice mucho los 1eros días pero después muy pocas veces. De hecho se había convertido en en el perchero del cuarto. Para darle mejor uso se la presté a una prima que acaba de ser mamá para que la usará si quería y no hiciera ese gasto.
  • Zapaticos: por fortuna no gaste ni un peso en ellos, pero si recibí muchos de herencia y de regalo. La verdad es que hasta que Sara caminó (1o meses), los zapaticos eran más un estorbo que una necesidad. Son preciosos pero unos, son imposibles de poner a un bebé y, otros, se les caen a cada rato. Mi recomendación: zapatos solo hasta que camine.
  • Teteros: como la mayoría sabe soy pro lactancia materna, por lo tanto, si vamos a lactar los teteros no son necesarios. Sin embargo, si piensas salir muchas horas o volver al trabajo pronto, es importante que tengas algunos para que tu bebé se acostumbre a recibir de tu leche o leche de formula, cuando tu no estés. Tengo que reconocer que al principio me preocupaba un poco que mi hija no recibiera tetero (con mi leche, por supuesto). Me estresaba que yo tuviera que salir y la persona que se quedará con ella no pudiera consolarla y darle de comer. Además, al principió cuando salíamos me daba pena darle seno delante de la gente, por eso siempre llevaba conmigo un tetero con leche materna por si acaso. La verdad es que eso no era más que mañas mías. Al final, no solo perdí la pena, sino que me di cuenta que era demasiado trabajo y que lo único que ella necesitaba era la leche de su mamá en el empaque original.
  • Sillan mecedoras o bouncers: otro artilugio innecesario para separar a la mamá del bebé. A Sara le regalaron una y la usamos recién nacida para que recibiera el sol. Tengo que decir que luego sólo me fue útil para amarrarla allí cuando estábamos solas y yo necesitaba bañarme. De resto, no pasa nada si no lo tienes.
  • Colchón anti-reflujo: si el bebé duerme en la cama de mamá, para que el colchón anti-reflujo? Además, después me entere leyendo el libro de Carlos Gonzalez "Mi niño no me come" que todos los bebés tienen un grado leve de reflujo, por la inmadurez de su aparato digestivo. Así, que si tu bebé no sufre de un reflujo grave y serio, realmente no es necesario.
  • Juguetes y muñecos: no los compres espera a que te los regalen. Yo no le he comprado nunca nada de esto a Sara y ya no tengo donde más meterlos.
SI necesitas:

  • Fular: es la manera ideal de estar todo el día con tu bebé pegadito y, además, poder hacer todo lo demás que necesites, desde el mercado en el súper hasta leer, ver tv o trabajar en el computador. Lo mejor del fular es que facilita y propicia el fortalecimiento del vínculo mamá-bebé, integrando al pequeñito desde el principio a la dinámica de vida de la madre y la familia. Super recomendado.
  • Extractor de leche: yo sé que soy un caso excepcional de mamá súper productora de leche y, tal vez, debido a mi realidad, el extractor de leche se convirtió en mi mejor aliado. Sara tomaba mucho pero no lo suficiente para vaciar mis senos, entonces se me ponían pesados y comenzaban a doler demasiado. Me aterraba padecer de una mastitis. Entonces, me extraía toda la leche que Sara no se tomaba y la almacenaba en la nevera. Es muy útil si deseas mantener una reserva de leche para tu bebé cuando vuelvas a trabajar o para aliviar los senos cuando están muy cargados y/o pesados. Manualmente también se puede realizar la extracción pero no cambiaría nunca la extracción manual por la rapidez y comodidad del extractor.
  • Bañera de mesa: esta fue una de la herencia a la que le sacamos el jugo hasta hace muy poco. Aunque ocupa más espacio que la bañera tradicional, es muy segura y cómoda para la persona que baña al bebé porque no tiene que agacharse. Trae su sillita de tela para recostar al bebé cuando es recién nacido y además sirve de cambiador de pañales si lo necesitas. Muy recomendada.
  • Pañales, pañitos y crema para la cola: creo que este es el mejor regalo que unos futuros padres pueden recibir; sin importar el estilo o marca de los pañales (de tela o los desechables), pañitos y cremita. Yo recibí muchos de los 3 y creo que solo tuvimos que volver a comprar cuando Sara cumplió 6 meses. 
  • Ropa: creo que esta es una buena oportunidad para reutilizar y heredar ropa de otros bebés de la familia o de amigos cercanos. Sara recibío muchas cosas prácticamente nuevas que utilizó y que aún utiliza. Yo exageré un poco comprando ropa y, además, recibimos muchos regalos. Por lo tanto, el closet de mi hija antes de nacer parecía un almacén. En realidad, hubo muchas cosas que apenas utilizó y enseguida se le quedaron. No digo que no haya que comprar ropa, pero ahora creo que solo es necesario lo indispensable, que realmente no es mucho. Mi recomendación, más que suficiente por talla: 4 bodys manga larga o manga corta, 2 0 3 mamelucos, 2 o 3 pijamas, una pinta para salir y ya. El resto seguro se lo regalaran.
Sólo quisiera agregar que lo que si va a necesitar tu bebé, no lo puedes compra en ningún almacén, y es tu tiempo, tu mirada, tu calor, tu presencia, tu leche, tu amor. Eso y nada más es lo que cualquier mamá y bebé realmente necesitan.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Lilypie Breastfeeding tickers

Yo